"Ubicación de la Mujer: En el hogar, en la Iglesia y en el ambiente donde desarrolla sus actividades"


Disertante: Hmna. Gaby Severich de Tapia

I. UBICACION DE LA MUJER EN EL HOGAR.

Primeramente para empezar, quisiera hablar de lo que yo trato de practicar en mi hogar, con mi familia cómo tenemos que vivir lo que nos enseña nuestro Señor.

El aseo personal, el aseo de los hijos e hijas, etc., y sobre todo la limpieza en el hogar, siempre observar y ver lo que está correcto y lo incorrecto, lo correcto me refiero como nos enseña el Señor en el mensaje, una vida ejemplar. Recordaba que una vez el Señor nos enseñaba que una mujer en el hogar es la que manda, y mandar, no me refiero a la que da ordenes, sino que es ella (como dice en "Consejos Pastorales") es la que sabe de las necesidades o no del hogar, es ella la que debe encargarse de acomodar todo, que todas las cosas estén limpias y en orden, ella debe encargarse del arreglo de la mesa, ya que ese lugar, dice nuestro Señor, es el centro del hogar, es ahí donde se comparte con el esposo, con los hijos, ese es el lugar íntimo de la familia. En ese término la mujer en un hogar, y aclaro "un hogar" no una casa, es de mucha importancia, y cuando vienen los problemas, ya sea en escasez o enfermedad, cuál sea los problemas que tengamos, en primer lugar rogar siempre al Señor que nos dé sabiduría y sobre todo paciencia, no va a ser fácil, pues a veces tenemos que batallar, como en mi caso, con un marido que no es convertido, y él mira las cosas de otra manera, de una manera mundana y lejos de los principios de nuestro mensaje, pero ahí está nuestra labor, la de llevar con la sabiduría que nos da el Señor, encaminar todo para que podamos vivir en la armonía que nos pide nuestro Señor.

Recuerdo muy bien, cuando años, muchos años atrás yo llegue al mensaje, el Señor me tomo de los hombros y me dijo: "Hijita, has de cuenta que soy tu esposo", y esas palabras solamente, en muchas ocasiones cuando en el rugir de la batalla me siento desmayar, recuerdo esas palabras y me pongo a llorar, y digo dentro de mi ser: "Señor, si tú me dijiste eso, no tengo necesidad de ir de un lugar a otro, o correr para allá o para acá, tú me comprendes y cubres mi necesidad" y esa confianza que yo tengo en mi Señor, es la que deseo meter, inculcar en mis hijos, esa es mi desesperación cada día, no me gustaría, como madre ver a mis hijos que tengan confianza en cualquier otro mundano, sino solamente en el único Ser, el único Dios verdadero que es mi Señor.

En el mensaje "La Familia", el Señor nos enseñó cómo la mujer forma el carácter de los hijos y únicamente es responsabilidad de nosotras, como mujer, como madres, siempre orar por ellos, y enseñarles, como dice Proverbios 22:6:

"Instruye al niño en su camino, y así cuando fuere viejo no se apartará de él."

Es nuestro deber como madres instruir a nuestros niños, e Instruirlos, no significa llevarles a la Iglesia y que ellos allí duerman o jueguen, sino que debemos enseñarles, aconsejarles en los principios de nuestro mensaje, para que ellos sean nuestro futuro, tenemos que enseñarles a vivir en el temor del Señor, teniendo reverencia en la casa de Dios.

Tenemos que ser nosotras las que limemos las asperezas y no provocar a nuestros hijos e hijas a la ira, contienda, en ocasiones al odio o a la rebeldía.


II. UBICACION DE LA MUJER EN LA IGLESIA.

Para empezar a hablar de la mujer en la Iglesia, recordaré con usted que el Señor nos dijo, en el mensaje "Consejos Pastorales" que la mujer Juliana sea, como principio, una mujer de oración, que sea una mujer de apoyo, en las alabanzas, al escuchar la palabra, ya que como nos decía el Señor, en los últimos mensajes predicados: "Cada uno tiene su porción", cuando viene al culto, que recibir, así también tenemos que corresponder, con una alabanza, con un amén, un levantar de manos, un ponernos de pie, en forma de gratitud por todo lo que nos da el Señor.

De ninguna manera una mujer Juliana, es indiferente a la palabra o pasa un culto durmiendo, o se enoja cuando la palabra nos corrige, porque al ser una mujer de oración, sabe que: "Al hijo, Dios lo reprende y lo castiga", ella sabe que el "Padre" tiene todo el derecho de castigarla, porque El lo hace con amor, como dice Zacarías 11:7 :

"Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebańo. Y tomé para mi dos cayados: al uno puse por nombre Gracia y al otro Ataduras y apacenté las ovejas."

Cuando entramos a la Iglesia, debemos entrar como dice Salmo 100:4 : "Entrad por sus atrios con acción de gracias", porque es un privilegio que el Señor nos ha concedido, en otros tiempos las mujeres no podían entrar al lugar Santo, sólo esperaban afuera, cuando el Sumo Sacerdote entraba a hablar con Dios, luego salía y él les comunicaba lo que Dios le había dicho. Ahora nosotras lo podemos tocar, lo podemos ver cómo nos enseña en cada culto, cada que nos reunimos en la Iglesia.

La mujer Juliana debe orar por el Pastor, por la congregación, por el coro de nuestra Iglesia, por los niños, por la juventud, por los ancianos, porque un día nuestro Señor, nos va ha pedir cuenta de todo.

En el culto nos hablan la palabra del Señor, que si viendo que una vida está por apartarse, o sabiendo, no hemos hecho nada o en vez de ayudarlo, lo empujamos al mundo, tenemos que dar cuenta al Señor un día, tenemos con nuestro ejemplo, como mujeres que ya hemos pasado muchas experiencias, bonitas o feas, siempre tenemos que ocuparnos en las cosas del Señor, rechazando lo negativo y viendo siempre lo positivo, y ponerlo en práctica, con toda humildad, porque como dice el Salmo 51:17

"Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."


III. UBICACION DE LA MUJER EN EL MEDIO AMBIENTE, DONDE DESARROLLA SUS ACTIVIDADES.

Hoy en día, el hecho de ser mujer en la mayoría de las ocasiones, nos implica dos roles, uno el de trabajar (para llevar el sustento a nuestros hogares) y el de ser madres, por lo tanto cuando desarrollamos nuestra labor (la de trabajar), tenemos que tener muy en cuenta, que nosotras "estamos en el mundo, pero no somos del mundo" y si bien es cierto que tenemos que trabajar con gente mundana, nosotras tenemos que demostrar que somos diferentes a ellos, en el hablar, en el pensar, en los hechos, en el vestir, en el sentarse, hasta en el modo de vender o entregar obras, ser diferentes, no podemos ser iguales, tenemos que marcar una diferencia, porque nosotras somos "luz" que la gente que nos observa vea que somos diferentes, de ninguna manera tenemos que mimetizarnos con el mundo, somos Julianas y como tales debemos responder en toda nuestra actividad, teniendo al Señor siempre en primer lugar.

El hecho de que trabajemos, de ninguna manera significa que nos hagamos mundanas, o perdamos los valores que el Señor nos ha dado, más bien el hecho de ser Julianas y trabajar, nos compromete a demostrar que tenemos altura, dignidad, solvencia moral y económica. Si por eso, los mundanos no nos van a querer, tenemos un Dios, real y verdadero que no nos dejará, y también dice Juan 15:19

"Si fuerais al mundo, el mundo amará lo suyo, pero porque no sois del mundo antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece."

Hermana Juliana, si usted trabaja o estudia, no haga componendas con el mundo, eso la alejará del Señor, la pondrá en contra del Señor. Tenemos, por lo tanto, que ser Juliana ejemplar en todo, una vida real, no imaginaciones, eso es lo que el Señor espera de nosotras.

Termino mi disertación con aquel versículo de la Biblia que se encuentra en 1ª Timoteo 4:12 :

"... Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza."