"Un Pensamiento Predicado En Corumbá"


Rvdo. JULIO ALVARADO F.          

Tomen asiento los que puedan.

Porque hay una cosa que es verdad hermanos, lo he probado yo, cuando uno tiene interés en las cosas de Dios, elige los primeros lugares, eso lo he probado yo en mi vida, cuando uno empieza a retroceder, es como una caldera que se ha agujerado ahí y va perdiendo fuerzas, se detiene.

Y cuando usted empieza a retroceder, es porque algo anda mal en su vida, un hijo de Dios, siempre busca los mejores lugares, para escuchar las palabras, y los primeros bancos, son los primeros que se llenan con los fieles, los que quieren servirle a Dios, los que aman al Señor, los que no son creyentes de labios, sino que hay algo más. Entonces todavía quedan aquí lugares, donde los fieles se pueden sentar.

Estaba pensando hermanos, en lo quería decirles ahora, y hace tiempo que da vueltas, en mi mente de predicador, en mi corazón de predestinado, un pensamiento.

Dios trabaja con cada una de las vidas en la medida de su capacidad, y vamos a decir por ejemplo, cuando se enamora una pareja, generalmente uno de los dos, El o ella, toma algo y se lo regala a su enamorado, a su enamorado, puede ser un pañuelo, puede ser una carta, una tarjeta, que va como regalo, como demostración de que siente algo especial.

Y esa prenda, anillo, pañuelo, eso se constituye como una señal que ella o él, exhiben entre los amigos. ¿Si?.

Me lo ha regalado ella, ¡Me quiere!. Y esa cosita, ese recuerdo, se constituye en algo de mucho valor. Puede ser que después adquiera muchas cosas valiosas, de mucho más valor que eso, pero si se le llegara a perder, esa prenda que le dio, ese hombre y esa mujer no se consuela. ¡Perdí lo que me dio como demostración de amor!.

Eso sucede, no es nada nuevo, ¿he?, nos pasa a todos, yo creo que en nuestro tiempo, en el tiempo mío, en el tiempo suyo, vamos a poner en segundo lugar, fue común eso.

Encontramos a una mujer, a un hombre, y algo dentro del alma, nos dijo: Esta es la pareja ideal. Y para el hombre desaparecieron todas las otras, y para la mujer desaparecen todos los hombres, aunque para otros le parezca que no.

Mire, ese hombre tan lindo, se va a meter con esa vieja, con esa fea, con esa sin dientes, con esa negra, con esa flaca, con esa gorda. Algo hubo dentro de esa persona, que le dijo: Esa es la mujer, o el hombre de tu vida, y a ese le da un regalo, como prenda de amor.

Yo pienso, yo pienso, siempre sucede, yo me saco un anillito de la tienda, de la joyería y pueden haber mil anillos del mismo diseño, peso, valor, pero ese que yo compré es único. Ha ver si me sé expresar.

Porque es para la única, éste anillo no se lo voy a regalar a todas, ¡Es para ella!, éste pañuelo, pueden haber miles y miles de pañuelos, pero ¡Este pañuelo es para El!, y se constituye en el único, ¡No es existe otro!.

Y cuando ven otro, dicen: ¿A ver?, Ah no, no es mío, porque es para él o la única. ¿Nos ha sucedido, no es cierto?, no necesitamos nosotros, estar ahí todos mohínos, todos los qué sé yo, avergonzados, porque estamos hablando así, porque ¡Eso sucede!.

Y entonces, en mi mente de predicador, pienso en Dios. Muchas veces nosotros los humanos pensamos: Por qué Dios me eligió a mí, soy feo, soy viejo, soy panzón, soy.... ¡Bueno!, todo.

No soy lindo, yo me miro al espejo y... ¡Espanto!, ¡Vaya!, pero El me eligió, me eligió por sobre todo, me eligió por sobre tantos, que inclusive le picotean, le buscan, le arrastran el ala, se le declaran. ¡No, yo lo amo a él!.

Y uno piensa, como hombre hablando, de un hombre hacia una mujer. Yo no tengo nada lindo para haber conquistado tu corazón, no tengo nada bueno para haber conquistado tu amor, pero ¡Me eligió a mi!.

Y otra vez mi mente de predicador, mi mente de hombre que vive, para decirle a usted ¿Cómo es Dios?, a lo mejor hay aquí gente que siente igual,: No tengo nada bonito, tengo espejo, estoy lleno de defectos, pero ¡Me ama!, y hace todo por aceptarme.

Ahora, usted no es predicador, o hay predicadores pero yo soy el predicador en ésta noche.

Entonces, usted predestinado conmigo, trasládelo aquí.

Hermanos a fuerza de ser sinceros, salimos allí a la esquina y hay personas mejores que nosotros, con más educación, con más delicadeza, mejor presencia, con menos defectos, con menos errores que nosotros, con menos perradas, pero Dios ¡Me amo a mí!, y me eligió por sobre todos los otros.

Y me trajo un regalito, para decirme: Este regalito es único, y te lo doy porque a ti te he elegido. Y Dios trabaja en la medida de la capacidad de cada uno.

A Moisés Dios le dio una zarza, la zarza ardía, y no se quemaba. Ahora, tiene que ser un hombre demasiado tonto, un idiota, que se le cae la baba, para creer que esa zarza puede revelar a Dios.

La zarza es un bejuco, un bejuco con espinas, que hace un macollo, simple, silvestre, inútil, que nadie se fija en ello, y da una frutita chiquitinga que se llama Mora, un inútil, una cosa que inclusive la arrancan porque no sirve. Pero ¡Dios eligió esa zarza para revelarse!, al más grande no lo toma.

¿Cuántos de ustedes?, arrancando del Pastor que está de cumpleaños, quizás a lo mejor hasta en la familia era un estorbo, quizás no a su padre, ni a su madre, pero a sus hermanos, ni hablemos de su señora. - Sós un inútil, sos un estorbo, sos una basura, ¡Te voy a matar!. Y a lo mejor en éste afán, tratan de agarrar el trazado, la agarra a patadas, la vota de la casa. Una sarta de cosas, una cosa terrible, ¡Ah!, cállate vos que no sabés nada!. Inútil , ó ¡Ya llegó éste...!, ¡Cuándo nos dejarás en paz!. Pero a ésta zarza eligió Dios, para revelarlo a El, ¡Es una locura!.

Dios trabaja en la medida de cada uno. Usted ¿Se imagina un loco hablando con una zarza?, - Si, dime. - ¡Sácate los zapatos!, ¡Échate al suelo!, yo te voy a mandar allá para que defiendas al pueblo.

¡Qué tanto pues!, ninguna persona medio inteligente puede creer que..., Dios puede revelarse en una cosa mejor que en una zarza.

Déjeme preguntarle: ¿Dios no se puede revelar en una cosa mejor que Víctor Vaca?, ¿Dios no se puede revelar en una cosa mejor que vos?, ¡Lógico!, ¡Dios mío!, ¿No hay cosas mejores?.

¿No hay Abogados?, ¿No hay Senadores?, ¿Diputados?, ¿Alcaldes?, ¿No hay Curas?, ¿Párrocos?, ¡Tan luego Dios te eligió a ti!.

¡Dios, te da un regalito!, ¡Esto demuestra que yo te amo!.

Que sos malo, que sos bobo, que sos negro, que sos pelo pincho, y todo lo que sos. ¡Bueno pues!.

¿Así tu eres Dios?, ¿Así tú eres?, ¿Así tu eres?. Juan Paris me decía: La muerte me ha venido a buscar muchas veces, pero me dejó porque Dios tenía planes conmigo, porque él comandará a muchos, como ustedes iguales.

Cuántos de ustedes pueden pararse: Mire si yo no me morí, no sé por qué fue, pero ¡Casi!. Otra que ¡Casi!, allí estaba la mano de Dios, la muerte tiene que obedecer. ¡Tu no puedes destruir a ese, porque a ese lo elegí yo!.

Que me corté un tajo así, ¿Por qué no me gangrené y me morí?, ¡Ah, no!, ¡Gangrena no obres sobre éste!.

Ahora, ¡Así El le eligió!, ¿Así tú eres?.

Hermanos, yo he sido un hombre muy estudioso, y después he sido autodidacta también, tengo cinco títulos universitarios. ¡Dios!, ¿Tú eres así?, y yo no miro los sesenta y seis libros de la Biblia, en los mil cuarenta y seis versículos, lo miro y no me puedo convencer de otra cosa, porque nunca Dios eligió...

Pudo Dios haber elegido hermanos, unos brillantes de 10 kilos: Bueno, en esos brillantes estoy yo, ¡Vengan para acá!. Eligió cobardes, eligió un campesino, y me deja decírselo: Eligió una coqueta, eligió un picaflor, ¡Yo te elijo a ti!, ¡Te voy a amar!, no me preguntes ¿Por qué te amo?, porque no hay nada, pero te voy a dar la Predestinación como prueba que ¡Te amo!.

Ahora, yo vi con mi mente de predicador, y me entrega la chica codiciada por todos, me dijera: Yo te amo, no tengo más nada, sólo tu eres mi amor. Y yo le dijera: ¡Que lindo!, y me diera la vuelta y se fuera con otro, y buscando a otro.

Que el más grande le eligiera a alguna de ustedes, y usted dijera: ¡Qué bien, me eligió a mi, me ama!, y se fuera por allí, en brazos de otro.

¿Sabe lo que le ha echo no?, ¡Que horrible sería!, ¿No es cierto?, pero cuando, es su elegido y le hacen un regalito: ¡Que sensación más hermosa!, ¡Es del que ama mi alma!, y eso no me deja ser infiel, ni desleal, tampoco traidor.

¿No es cierto, que si?, ¡Así es!. Y hermanos mi mente de predicador, se proyecta.

Yo tengo dos hermanos, mayores que yo, que son así, choco (Decimos nosotros), ojos verdes, inmensos, los dos son Pastores, de distintas iglesias y denominaciones, y de los tres varones, yo soy el único, petiso y feo. ¿Sabe?, es así.

Que cuando yo salía con mis hermanos, y ellos se iban con sus enamoradas: ¡Oye!, y ¿Este quién es?, ¡Ah!, es el criadito de la casa, - y ¿Por qué andan con él?, - Porque nos gusta andar con él, y yo me acostumbré a andar con mis dos hermanos, como el criadito de la casa, feo, negrito, petiso, liquichiri, acopaibao más.

Pero un día llegó Dios y dijo: De esta familia yo necesito a mi instrumento, y el mayor de mis hermanos: Yo soy el elegido, mi otro hermano. ¡Ja, ja, ja!, es conmigo, ¡Yo pues!.

Mi hermano mayor es joyero, le incrustó las joyas a la reina cuando se le deterioró la corona, de Inglaterra.

Mi otro hermano es Ingeniero, que trabajaba para el Gobierno, ¿Qué se yo qué hace ahora?.

Yo soy pues el elegido, porque aparte de ser Pastor, tengo pues el título aquí, tengo plata por todos lados, ¿Irresistible?, ¡Bah!.

Dios miró a mi hermano mayor, le dijo: ¡Pucha!. Miró al otro: Realmente vos estás... Pero yo elegí a éste.

Mis hermanos quedaron allí, como Pastores de sus iglesitas y Dios me proyectó y me dio una señal: Ve, porque yo tengo preparado un pueblo, que te oirá, que te seguirá, que te creerá y que te amará.

Un pueblo que te oirá, que te seguirá, que te creerá y que te amará, la señal que me dio; Y cuando veas ese pueblo, tú sabrás que yo te envío.

Estoy en el Comando, ¿Hay allí alguno que me cree, me sigue, me ama?, ¿Hay alguno aquí?, hombre o mujer, porque esas manos que están levantadas están diciendo: Tu eres a quien amo.

Y El me dijo: Cuando llegue ese pueblo, y esa es la señal para ustedes, ¡No los dejará!, ¡No perderás a ninguno!, ¡Irás con ellos a la vida!, ¡No se perderán!.

Por eso hay muchos escándalos, muchos malos ejemplos aquí, pero ustedes siguen.

Y voy a terminar; Creyentes del Comando, no importa que sean del Cero, que sean de allá adentro. ¿Aman al Señor?, hay algunos, ni la mitad de ésta Congregación, que dicen: ¡Si, yo te amo Señor!.

Ustedes, el pequeño grupito que dijo: ¡Si, Señor!, ese pequeño grupito que dijo eso, el gran resto no se les movió ni un pelo, ese pequeño grupito: Dios me dijo que no los dejaría, y lo cambio todo por todos.

Mire la iglesia Católica hace tantas cosas por lograr la Eternidad, y a todita su gente la manda al Purgatorio.

La iglesia evangélica, con todas sus miles de Sectas diferentes, hablan de la Eternidad, y a toditos los manda la muerte, a esperar cuando se abran los Libros, si quizás, a lo mejor. La iglesia evangélica, toda la iglesia evangélica, con el nombre que tenga ha toditos los mandan, cuando se mueran, allí a esperar la resurrección en los días postreros, a ver si en los libros encuentran su nombre.

Y Dios le dijo a usted: No necesitas ni el Purgatorio, ni la resurrección en el Libro de la Vida, porque tendrán ¡Vida Eterna!.

¡Privilegiado!, Hombre, déjeme hacer la figura, no puedo decirlo de otra manera; Tienes el pañuelito, tienes el anillito, lo confíe en ti, es la prenda que ¡El te ama!, y que te eligió, ¡Aleluya!.

Y en éste día, un día muy importante en Santa Cruz, cuando se reúne más gente, dejé aquello. ¿No es una demostración de que te amo?.

Dios siempre se manifiesta en lo despreciado, allá en la zarza, al otro en una burra, en el otro en una piedra, en el otro en una luz que lo derribó por el suelo, ¡Siempre fue así!. Pero ¡Te ama!.