"¿A Dónde Me Iré De Tu Presencia?"


Rvdo. JULIO ALVARADO F.
12 de Diciembre de 2000

¿A dónde me iré de tu Espíritu?, ¿A dónde?, ¡Oh Dios!, quiero decir una salvedad, no a los impíos, por supuesto.

¿Hay alguien que quiere aprovechar éste momento?.¡Tú no me dejarás Dios!, ¡No permitirás que me condene Dios!, ¡Aleluya!, ¡Gloria a Dios!.

Oh, he dicho en alguna oportunidad, hay momentos de estrechar filas, en torno a Él, porque yo, ¡Yo Dios, no me quedaré!. Otros están retrocediendo, otros muchos se están apartando, pero ¡Yo no Dios!, ¡Yo no me quedaré!, ¡Gloria a Dios!, ¿Lo decimos?.

"Oh amor que no me dejarás..." (Canta el Señor, cantan todos).

¿Adónde me iré de tu presencia?, Adónde huiré de tu presencia?, ¡No puedo!, ¡Tampoco quiero!, ¡Me quedaré donde tu estás!, Y viviré en tu presencia Señor, con seguridad es el mejor lugar.

Cuando la noche parece más oscura, es cuando de repente usted siente quedito, despacito: ¡Yo estoy aquí!, Estoy en las tinieblas contigo.

Así dice la Palabra y esa es la experiencia de muchísimos de nosotros, y hermanos en la presencia de Dios, todas las cosas van a ser más fáciles para resolverlas, para solucionarlas.

Si tú estás conmigo todo tiene arreglo Señor, si no estás… ahí están los problemas y ahí está lo grave.

Porque la oveja lejos del rebaño, lejos del rebaño cualquiera la arrebata; Si tú no estás yo soy fácil presa del diablo, de la carne, del mundo, de los placeres, de Satanás, pero si tú estás… las cosas se arreglan, tienen solución y yo me siento inmensamente más seguro.

El problema está cuando tú me das la espalda, y no quieres saber de mí, cuando tú no quieres ni saber de mi vida Señor, no te importo ¡Ahí estoy en problemas!, En el ínter tanto, todo tiene solución.

Mientras no llegue a eso mi vida todavía tiene oportunidad, ¡Ayúdame a vivirte Señor!.

Quiero pedirles a los pocos o muchos Coristas que hay, no sé cuantos habrán, que digan por favor hasta donde podamos, el himno "Cerca, cerca de mi Dios"

(Cantan los hermanos del Coro, se derrama la Unción, termina el culto)

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Hermanos ahora que estamos un poco más en familia, ¿Por qué no se arrima un poco?, Como decía cierto hombrecito nuestro; Arrime el toco, esto va ha estar a todo dar.

Y por qué no se arrima un poco más y vamos a hablar en familia, a lo mejor más bajito en un tono más íntimo, porque quisiera dejarles a ustedes una cosa que está en mi alma.

Hablando, hablando de vocabulario, nos hemos divertido muchísimo con el asunto del vocabulario, porque casi no sabemos hablar y hablando de eso, una palabra, una acción, nosotros a veces decimos: Acciones reflejas, la palabra "acción", primero se forma en el cerebro.

Es una figura allí en nuestra cabeza, si nosotros hermanos vamos a decir: Pelado, chica...

Hermano, cualquier palabra, la idea primero tiene que formarse acá en el cerebro para que enseguida baje y pueda traducirse en palabra. Es una cosa que sabemos todos.

Ahora, esa palabra que salió es la "forma" en sonido, es la idea que tenemos aquí, que se ha traducido en sonidos fonéticos, ¿Cierto?, Poco más o menos ¿verdad?.

Bueno, sígame un poquito, no puedo decir lo que tengo, si no arreglamos esto, ¿ya?.

Entonces el hablar, no viene por acaso; -Yo hablo porque tengo lengua, ¡No Señor!, Si no que la idea la tenemos acá, formada en la mente, esa idea se traduce en una palabra, cualquier cosa que nombremos nosotros, rápido, más rápido que la luz, a la velocidad del pensamiento, se hace la imagen en el cerebro, y después se traduce en palabra.

Otra cosa es escribirla ya, ahí ya cuesta más porque hay muchos que no saben escribir, pero hablan a veces más de la cuenta, ¿No ve?.

Ahora, mientras la idea esté en la mente, todo el otro sistema va hablar, va a describir lo que está en la mente, y dice: Espéreme un tantito, espéreme un chiquitito, yo sé lo que quiero decir, no más que no encuentro las palabras. - ¿Le ha pasado alguna vez?.

Bueno, usted tiene la idea en la mente pero no sabe traducirla. En la palabra de Dios hay un montón de ideas, un montón de figuras, un montón de profecías dichas en imágenes, que Dios se las colocó al Profeta, al enviado, acá en el cerebro.

Entonces la persona traduce la idea, o la figura que Dios le puso en la mente y le dice: "Así dice el Señor..." – Y dice lo que tiene aquí en el corazón... ¡No, en el cerebro!.

Y a veces para traducir lo que tenía acá en el cerebro, dice: Yo vi una bestia peluda... yo vi esto, yo vi lo otro, yo vi aquí, y el Señor me mostró, y vi esto y lo otro...Está traduciendo la imagen, la cosa, la forma que Dios le puso en el cerebro al Profeta, al Enviado, al Hombre, al Siervo del Señor. ¿Hum?.

Ahora, esa imagen que vio, se la puso Dios en el cerebro y a veces no responde a lo que es, a todo lo que pensó – Pongamos por ejemplo: Casa; inmediatamente a usted se le figura las paredes, techito, la ventanita, la puertita, ¡Esa es la casa!, Pero la casa no es eso, es mucho más que eso ¿No ve?.

Entonces usted lo que describe es la figura, pero lo que hay dentro, lo que hay dentro no esto ¿De acuerdo?, ¿Está bien Juana?.

Entonces fíjese que usted ve la casa, pero dentro tiene cuartos, tiene baño, tiene ducha, tiene tina, tiene parquet, tiene espejos, tiene alfombras, tiene un mundo de cosas, pero usted dice: La casa – Tiene telarañas, tiene chulupis, tiene chinches, ¡Bueno!, depende... ¿No es verdad?.

Pero, usted todo lo describe por la imagen que tiene ahí en su cabeza: ¡Casa!.

Ahora, cuando Dios le muestra algo a un Siervo suyo, él viene y lo describe como lo tiene en su mente, y así apareció un monstruo marino, echando fuego por la boca y destruyendo naciones, ¿Hum?.

Así apareció un dragón peleando con un cordero. Si este hombre que vio la figura, se hubiera dicho: Dios muéstrame lo que es – Entonces Él le hubiera dicho: Sube acá, te mostraré lo que es.

Y hubiera tenido una idea más amplia, más completa, más perfecta ¿Me está captando?.

Yo vi la gloria de Dios, vio un montón de rueditas, una más grande, una más chica, más chica, más chica, hasta el infinito que tenían alas, eso fue Ezequiel.

Ahora, vio la gloria de Dios, un montón de ruedas, que eran una grande, unas chicas, más chicas, chicas hasta el infinito. ¿Será que esa es la gloria de Dios?... Un montón de ruedas.

Si hubiera dicho el profeta Ezequiel: Dios, ¿Qué significa esto?, Entonces Dios le hubiera mostrado y nosotros hubiésemos sabido muchinísimo [sic], más de la Gloria de Dios, ¿Hum?.

Yo vi la gloria de Dios, ¿Hum?. Una cara de águila, una cara de buey, una cara de hombre y que una cara de águila, de buey, de hombre y de. León, ¡Claro!, Gracias.

¡Cómo la gloria de Dios va ha ser un reino animal, pues!. Pero si él hubiera tenido la precaución – Bueno Dios, yo estoy mirando pero ¿Qué significa pues?.

Entonces Dios le hubiese mostrado mucho más. Ahora, el objeto que tenía en la cabeza, fue lo que describió y toditos nosotros nos lanzamos a decir: Esta es la gloria de Dios.

Pero tiene que haber algún inteligente, alguien con el Espíritu del Hombre, que todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios, para ver la Gloria de Dios, y lo que eso significa, ¡de eso se trata!.

Aquí en el verso 16 del Salmos 139 - ¡Léalo! ... ¡Ya!, El embrión qué hizo?, ¿Qué? "Mi embrión vieron tus ojos".

Ahora, el embrión es la parte primaria de lo que puede llegar a ser una persona ¿No es cierto?. Igual como el gallo pone su embrión en una gallina, la gallina pone el huevo, ese embrión puede llegar a ser un pollito.

"Mi embrión vieron tus ojos" El embrión del Hombre tiene ojos, y tiene cerebro, si no hubiera tenido cerebro, nunca hubiera sabido que lo que estaba viendo eran los ojos de Dios.

"Mi embrión vieron tus ojos". Entonces el embrión tenía cerebro. El cerebro le hizo la figura al embrión, de los ojos de Dios, pero resulta que el cerebro hace la figura y los ojos son los que ven, entonces el embrión tenía cerebro, para saber que eso eran los ojos de Dios y los ojos del embrión vieron la figura que tenía en la mente. ¿De acuerdo?.

El embrión de un Predestinado por supuesto; ¡Te conoce los ojos Dios!, ¡Gloria a Dios!, ya nos vamos introduciendo.

Conoce los ojos de Dios y cuando lo vio, el embrión a los ojos de Dios, vio que esos ojos eran grandes, grandes, grandísimos, ¡Cómo no iban a ser grandes!, Si el embrión es pequeñísimo, ¡Dios santo!, ¡Cuántos miles de embriones entran en un ojo! ¡Yo no sé!.

Ahora, fíjese; Vieron los ojos de Dios y eran tan inmensos que dice: Uju!, Tu mirada me ve, tu mirada me descubre, y dice: Esos ojos vieron mi cuerpo – Usted puede leerlo ahí lo tiene.

Esos ojos vieron mi cuerpo. Ahora está hablando de los ojos de Dios que él vio, y sus ojos vieron su cuerpo.

¡Oh Dios!, Grande es este conocimiento, estoy maravillado Dios, así dice la escritura.

Ahora, en el hacer del embrión, la labor del embrión es: Ser un individuo, una persona. ¡Amén!. El embrión es un individuo, es una persona, nadie conoce el cuerpo, pero el ojo de Dios que vio el embrión, conoció su cuerpo.

Ahora, él dice: Estas cosas estaban escritas en tu libro. ¡Ya!, vengamos al embrión.

El embrión vio los ojos de Dios, los ojos de Dios sabían que ese embrión era un cuerpo, y ese cuerpo lo vio Dios.

Ahora, vengamos; El embrión que metió el gallo en la huevera de la gallina, que después se hizo un huevo y nació. Alguien (los que crían aves) miran a través de la luz, y... ¡Ah!, Tiene embrión – y lo colocan a incubar en la Incubadora o en la gallina. Y puede decir el que cría la gallina: Éste va ha ser... ¡Atento!. Igualito a su papá el gallo, va ha tener los mismos colores, va ha sacar los colores del gallo.

¿Por qué?, Porque el que cría pollos sabe desde antes que el embrión se vuelve cuerpo, cómo va ha ser. ¿O no?.

Ustedes han criado pollos, saben – Este pollo... tengo un solo gallo... va ha salir igualito a éste gallo.

Y el pollo sale como su gallo papá. O sea lo ve desde antes, cuando todavía no es más que un embrión. ¿Me sigue bien?, Yo creo que sí, esto es bien fácil, después describe: Va a salir un pollito así, va ha ser igual que su padre.

Ahora, "Mi embrión vieron tus ojos, tus ojos vieron mi cuerpo, y ahora mi primer ¡Aleluya!. Él sabía como iba a ser yo, porque Él conocía al padre de ese embrión. ¡Loado sea Dios!. ¿Me está siguiendo bien?.

Ahora, Yo soy la imagen de ese que colocó el embrión ahí – como el pollito es la imagen de su papá gallo, así mi embrión es la imagen del que lo colocó ahí. No colocó un loro, una bestia, una serpiente, no colocó una chiva con un trinche, ¡Colocó su imagen!.

"Tu conociste mi cuerpo". Colocó su imagen que no es serpiente para engañar ¿Amén?, ¡No es!, ¡No tiene engaño!, ¡No miente!, ¡No falsea!, ¡No es hipócrita!, ¡No es!, ¡Es la imagen de su padre!.

¡Loado sea Dios!, ¿Me está captando lo que quiero decirle?. Ojala tuviera sabiduría para decírselo de otra manera, que usted lo pudiera entender como Yo lo tengo en la imagen aquí adentro.

Ese embrión es la imagen del que lo colocó y el pollito sale igual que su padre, tiene cabecita, piquito, dos patitas, igual que su padre, sale un pollito amarillo ó blanquito, después va cambiando de color, y en la medida que va cambiando de color, se va pareciendo a su papá. AMEN ¡Amén!!.

Y cuando llega y cambia las plumas, ya tiene el mismo color de su padre, pero ¡Qué bichito más parecido a su padre!. – Mi primera pregunta: ¿Hasta dónde va usted en la transformación pareciéndose a su padre?....

Después, poquito a poco, va comiendo, creciendo hasta que por fin la mamacita, se puso a criar otros pollitos, por allá en el nido, y él se extiende y se desarrolla.

¿Hasta dónde usted se va pareciendo a su padre?... Esta idea me vino mirando la palabra; y por la charla de un hermano que me dijo: Yo he bajado los brazos, me he quedado quieto, ya yo nunca voy a poder ser como usted. Si tiene el embrión de su padre, ni con mil decisiones de no ser como Él... ¡Va ha ser como Él!.

Sería muy extraño que un pollito, se quedara bebecito para toda su vida, sería muy extraño, usted va ha ir, y en la medida que crezca se va ha parecer a su padre.

Ahora, falta saber ¿Quién es su padre?... y si el padre suyo es mi Padre, no te vas a detener hasta ser como Él, ¡Aleluya!.

Solamente cuando crecen, los que no son del linaje de mi Padre, van criando las formas de su padre; Engañador, hipócrita, canalla, mundano, perverso, ruin, todo eso porque va adquiriendo las características de su padre, pero usted que nació de mi Padre, en la medida que va creciendo, va adquiriendo las características de Él.

Más, más, más cerca de ti, ¡Aleluya!. ¿Puede captarlo?, Quiero pedir a Simón que se ponga de pie, y no cante, diga: Tu imagen perfecta sea vista en mí. Sea vista en mí, mostrando al mundo su amor.

No el amor suyo, el amor de una mujer, el amor de un hombre, el amor de la fiesta, ni una cosa. TU AMOR, ¡Aleluya!.

Ahora, esto alegra mi alma, ¿De cuando sabías que yo iba a llegar?, ¡De cuando eras embrión!, ¡Nada me va ha detener!, ¡Loado sea Dios!, ¿Puede entenderlo?.

Entonces, ¿Qué me va ha detener? ¡vamos a ver!. Eso está en las escrituras; ¡Oh Dios, qué maravilla!, ¡Estoy maravillado!, ¡Cómo no voy a estar maravillado, yo llegaré!, ¿Amén?.

¡Yo llegaré!, Nada me va ha detener, porque tengo su imagen, ¿Puede captar eso?, ¡Sí Señor!, Y llegara el momento que yo seré como tu.

¿A ver uno que tenga ánimos y lo esté entendiendo?, "Señor, como tu quisiera yo ser..." (Canta el Señor, cantan los Coristas).

El también sangró, Él también padeció, solamente aquellos que no los mueve nada, ¡Cuidado!, Esos no, no han entablado ninguna batalla, ¡Cuidado con ellos!, No se parecen a mi Padre.

Pero a estos que la palabra los mueve, que lloran: ¿Por qué habré sido así?, ¿Por qué habré sido así?, ¿Por qué habré fallado?, ¿Por qué habré hecho esto?, ¿Por qué lo otro?, Y sufre y se lamenta, ¡Eso indica que peleó!.

Aquellos que vienen a la iglesia y son momias, ¡Cuidado con ellos!. Pero usted que sufre por haber fallado, que llora, que se lamenta, ¡Señal que ha luchado!, Sigue el proceso. ¡Bendito el Dios de la gloria!, ¡Bendito el Dios de la gloria!.

No importa la ubicación que usted tenga dentro de la iglesia, si la Palabra no lo mueve, ¡Hay problema ahí!, ¡Hay muerte en esa olla! (Dijo el Profeta), pero si la Palabra lo mueve ¡Señal que peleó!, O que está peleando.

¡Oh Dios!, Me duele haber fallado, me duele haber hecho esto, me duele lo otro, me duele aquí, no puedo estar tranquilo, no como, no duermo, no trabajo, no hago nada tranquilo, ¡Hay esperanzas!.

Los que vienen a la Iglesia como sentir llover: ¡Bah!.... - ¡Cuidado con ellos!, Pero aquellos que están luchando, y que de repente no por ser carreristas, ni maratonistas al altar, le dan deseos de correr a las plantas del Señor; ¡Socórreme Señor!, ¡Ayúdame Señor!".

Ahí hay esperanzas, ha peleado, ¡Pelea la buena batalla!, ¿Puede captarlo?, ¡Loado sea Dios!.

Hay en mi alma hermanos en ésta hora, mucha, mucha gratitud, por muchas vidas que lloran y gimen: ¡Oh Señor!, En éste tiempo de tanta bajeza, de tanta iniquidad, de tanta inmundicia, yo en el culto no puedo quedarme ni un ratito indiferente, ¡Cómo quedarme indiferente ante tanta bajeza e inmundicia!, Dios tu palabra me lleva, me sacude, me quebranta.

Si no le mueve; le dije a una hermana unos días hacia atrás: ¿Cómo serán en su iglesia?, Fríos, indiferentes... porque desde que estas aquí, no te he visto ni una vez que la palabra te haya movido, y esa es mala señal, ese es un mal síntoma, ¡Oh Dios!.

Pero mientras yo pueda gemir y llorar, estoy peleando Señor y cada experiencia de mi vida, me llevará a ser como tu, ¡Haz lo que quieras!, Pero ¡Yo seré como tu!,¡Loado sea Dios!.

¿Usted está captando esto?. Mi embrión vieron tus ojos, tus ojos vieron mi cuerpo, me conocieron y como el hombre de la Biblia, "Todas mis palabras las he dicho en tu presencia"

Si tuviera que arrepentirme de algo, ¡Tu haz escuchado!,, No me puedo quedar quieto, ¡Estoy siendo como tú!, Y tú eres sensible a la palabra, porque dije: "Heme aquí Dios para hacer tu voluntad, según tu santo propósito", ¡Amén!

Yo tenia en mi corazón hablar con ustedes y empezar por la derecha: ¿La palabra le hace algún efecto?, ¿Puede decir Amén?.

¿Algunos de ustedes?, ¡Amén¡. Los que son momias, son indiferentes, jalan para otro lado, pero ¡Yo Dios pertenezco a ti!.

Bendito el Dios de la gloria, Tu imagen refleja en mi vida Señor y en ésta noche lo único que se me ocurre decir: ¡Que bueno eres!.

A veces yo tengo las esperanzas perdidas, llego aquí y tú me pones suavito la mano en el hombro: ¡Vamos!, ¡Vamos!....

¡Magnífico Dios!, eso para aquellos que están batallando, le dan cabida a la palabra y son movidos por ésta palabra, que después de todo, es más firme que todo lo humano. Así que, Gloria a Dios, ¡Gloria a Dios!, ¡Bendito seas!.

Él que puso su vida en mí, en la seguridad que seré como Él es, la única cosa que se me ocurre hermanos en ésta noche y está sonando en mi mente es decir: Santo, Santo... ¿Qué otra cosa puedo decir?

Yo me veo tan así Dios, pero porque tengo en mi tu embrión, ¡Yo seré como tú!, participaré de tu Santidad Dios, porque tú, ¡Tu eres Santo, yo seré igual!, ¡Loado sea Dios!.

(Se derrama la gloria de Dios, termina el culto).