"El Bosque Quemado"


Rvdo. JULIO ALVARADO F.                      
La Paz, 1 de Noviembre 1991 (mañana)

... iba por una carretera, y en el avanzar, encontré un bosque quemado, paramos, me bajé, comencé a caminar por esos montes que otrora había sido verde. Estaban de pie los árboles todavía, árboles gruesos de muchos años, todos quemados, las ramas quemadas, todas estaban negras; yo caminando por las cenizas que a cada paso levantaba, y fui caminando por allí atraído por el sentimiento de abandono que tenía el bosque, camine...

Empezó a soplar el viento y a levantar cenizas, y con el viento soplando, algunas ramas que no habían caído con el fuego, empezaban a moverse y se quejaban, el viento las movía y les dolía, les dolía ... Y me llene de cenizas, ya queriéndome salir de allí, empecé a pensar: "Qué podía sacar de eso que estaba muerto". Estaba mirando hermanos, algo parecido a pasado con "CRISTO ES LA RESPUESTA"; La Paz, otrora ferviente, pujante, llenos de vida, pero vino el fuego de la prueba, de la lucha, del desaliento, de la incomprensión, vino el fuego de la crítica, de la amargura y quemó el bosque.

La Biblia dice: "Que plantíos de Jehová sois", todo el verdor, todas las flores, todos los pastos, todas las enredaderas o bejucos fueron quemados por el fuego. Y parecía que "Cristo es la Respuesta", no sería más que un bosque quemado, que al caminar por la desolación, tristeza, amargura, desaliento, desánimo, confusiones, incomprensiones, frustraciones, al fin era todo lo que podía encontrar. Y esos viejos árboles, cuando soplaba el viento de la Palabra o del Espíritu, les dolía sus ramas y se quejaban. Y esos viejos árboles predicadores, propulsores de grandes movéres de Dios, estaban todos quemados, sin ramas, sin vida, muertos todos, muertos todos, muertos, no quieren predicar, cerrarán sus obras, renuncian al ministerio. Se fueron a ganar unos cuantos pesos en trabajos regulares, haciendo a Dios, más chiquitito que un patrón que les paga un contrato, faltos de fe, sin visión, vacíos de Dios, muertos, Dios no está con ellos y la soledad es lo único que ven.

Yo me quedé mirando, están quemados, están muertos los árboles, pero todavía de pie; no tienen unción, no oran, no estudian el mensaje, han olvidado que la unción es lo más importante de su vida, y que un día tendrán que rendirle cuentas a Dios por haberlo pisoteado, volvieron al mundo.

La juventud el verdor del monte, fue quemada y allí se empantalonaron las mujeres y se pintaban. Los muchachos se dejaban crecer el cabello haciéndose melenudos, se fueron al mundo ... muerte, sólo muerte. Pero, todavía quedan esos árboles añosos, y yo como siempre cuando medito -me puse la mano así- y quise salirme de esa situación de soledad, opresión, abandono ... y vino la voz de Dios y me dijo: "Espera un rato todavía, quédate aquí todavía". Entonces, yo me quedé y dije: "Qué tu quieres Dios?", y empecé a mirar los árboles quemados, muertos, consumidos por el fuego de la prueba, de la lucha, de la comprobación de que sus palabras eran verdad o mentira, de la demostración de que sus convicciones eran sólidas o no.

Y empecé a mirar por allí, de repente en una rama quemada y negra, había un pequeño brotecito, y vi que el viento lo hacia quejarse, cuando soplaba el viento él se movía, había alegría en él. Entonces, mire y dije: "¡Ah!, no todo está perdido, no todo ha muerto en ellos, porque han permanecido, porque han aguantado todavía de pie, aunque quemados, porque todavía están de pie, aunque sus frutos: sin oración, sin palabra, sin comunión, sin armonía, pero, todavía de pie, porfiándole al tiempo, porfiándole a los años, diciendo todavía: "Creo que yo estoy en Dios".

De por allí viene un brotecito, y déjeme decir con mi mensaje: "Viene a existencia una nueva vida"; está viniendo el renuevo de Jehová y una nueva vida, una nueva vida a comenzado a cubrir lo quemado de éstos árboles que por veintidós años se han mantenido, a esos árboles, que comienza ha haber brotecitos y que comienza a venir una vida, "Mensaje de esperanza" a esos árboles ... A todos éstos árboles: "Buenos días predestinados".

Y es verdad que el peor verdugo, que la peor acusación que puede haber en tu vida, es tu propia conciencia: porque no haz cumplido tus votos. Pero, por sobre conciencia viene una nueva vida... y al igual que hice allá, déjeme caminar ... déjeme caminar, déjeme ir por allí y mirar, esos pobres árboles fracasados, siendo motivos de problemas; te olvidaste de tu unción, perdiste tu ministerio, todo está muerto en ti ... déjame caminar por allí, a lo mejor allá puedo encontrar un brotecito frágil.

Pero, ...yo siento un llamado, ¡se que hay un ministro de Dios!" ... si eso está en ti, hay un brotecito que va ha renovar tu predestinación.

"Plantío de Dios, un nuevo verdor está viniendo", y todo el desaliento, toda la tristeza, toda la angustia, todos los sinsabores, los malos ratos, todas esas lágrimas ocultas que nadie ha visto -ni el cielo-, todos esos deseos de destruirte a ti mismo, van ha ser cubiertos por la nueva vida, y usted podrá volver a vivir el poder de éste mensaje, porque por algo Dios, cuando me estaba saliendo para seguir mi camino, me dijo: "¡Quédate un poco todavía!" y yo me quedé en ese bosque muerto, todavía un poco. Y dije, ahora: "¡Gracias te doy!", porque si no me hubiese quedado un poco más, no hubiera visto "La Nueva Vida"; a igual que ustedes: Sí los hubiera abandonado no hubiera visto "El Nuevo Renacer ...".

Añosos árboles quemados, no todo está perdido, hay una nueva vida que habla de esperanza, de realización, y así como el pastito que va empezar a brotar, chiquitito, débil, allí va a cubrir lo quemado. La bendición que Dios te dará, será mayor aún y entonces al igual que los gajitos, al fluir de la palabra, al soplar del Espíritu, alzan, sus brazos y decir: "¡Gracias!", es como El está haciendo.

Nos preguntamos, muchas veces: "¿Dios es que no hay ninguno que no falle?, fallaron los grandes, fallaron los pequeños, los fuertes y los débiles, por igual fallaron los jóvenes, los adultos y nuestros propios predicadores nos engañaron, nos mintieron; engaños y mentiras, ¿es que no hay uno sólo, Señor, que no falle?". Parecía que no, pero, viene una nueva vida ...

Y en ese bosque no había ninguno que se había escapado de las llamas, pero, cuando vino el primer brote, empecé a buscar ... y en todas estaba viniendo, todas estaban brotando. El fuego quemó las ramas, pero, no quemó, no destruyó "La Vida"... ya podemos decir ésta mañana: los más quemados, aquellos que sus ramas seguirán, aquellos podemos decir: "Viene una Nueva Vida, el fuego no pudo quemar La Vida, ¡Viene un nueva vida!".

Había dicho la escritura: "...irán de poder en poder ...", nos iremos renovando, y eso sucederá, así que aliéntate, sí y junto con el Salmo 27, quiero que usted repita conmigo:

"Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Dios en mi vida"

Quiero invitarles de nuevo con la misma unción, decirlo conmigo, seguro que sí es verdad: "Hubiese yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Dios en mi vida", éste culto no parece un culto, pero como le decía a alguien que me preguntó, estoy pasando por un crítico periodo físico, y quiero hacer como cuando en el bosque, no hablé, escuché a Dios y cuando El me mostró lo que yo les digo, lo único que hice fue levantar mis brazos y echarme a llorar.

Cuando me vieron los que habían quedado en la movilidad, me vieron llorando: ¿Qué pasó?, "He estado con Dios". En medio de éstos fracasados, en medio de estos mentirosos, en medio de éstos que no cumplen sus votos, en medio de ellos he estado con Dios y me voy a volver a los que ven ... los que caminan conmigo: "Sí, sí, he estado con Dios", porque aunque el fuego los ha quemado y parece que no les queda nada de vida, está dentro la vida, está en ellos, se está moviendo. ¡Gracias Dios!...

Quiero que lo entienda de una vez: "LO QUE PLANTE UNA VEZ, EL FUEGO NO LO DESTRUIRÁ".