"Con Amor Eterno Te Amé"


Rvdo. JULIO ALVARADO F.                      
Santa Cruz, Martes 5 de diciembre de 2000

¡Gloria a Dios!, Y esas lágrimas ¿Sabes de lo que habla?, De los verdaderos hijos, porque sólo el hijo sabe cómo habla el Padre. ¡Solo él!.

Por eso es que se han quedado así lelos, y algunos no han podido contenerse, el verdadero hijo conoce a su Padre, y sabe cuando su padre se acerca a él.

Déjeme decir algo, un día estaban orando, y yo me acerqué suave, suave, suave, y me puso al lado de una hermano, quietito sin decir una palabra, ella estiró la mano y me hizo así, y se sonrió, sin abrir los ojos.

La miré, y ella seguía orando al Señor, pero me apretó el brazo, aunque no dije una palabra, aunque me acerqué muy lentito, ella supo "Papá está a mi lado" "Mi Padre está a mi lado".

Cuando se ama no se necesitan muchas palabras para reconocerse, yo tengo un chiquitito de ocho años, que se está estirando y va ser alto, va ha ser un altote, sino llega a dos metros, va a pasar raspando. Él se duerme, dormimos los dos, y la cama nuestra hace seis personas tranquilamente, grandota la cama, y él está durmiendo allá, y yo llego muy quietito, y me acuesto con una suavidad, de modo que ni se mueva la cama.

Me estoy poniendo la cabeza en la almohada y él se da vuelta, y me busca mi mano, porque duerme con las manos así. ¿Cómo supo que llegué?.

Cuando se ama no se necesitan muchas palabras, es necesario decir: Yo te amo, pero aunque no te lo diga, hay un impulso que te va hablando, porque hay un lenguaje sin palabras. ¡Aleluya!.

El lenguaje del amor, y dice el Texto: "Haz entendido - ¡Aleluya! – desde lejos mis pensamientos". ¿Me deja emocionarlo?.

Te fallé Dios, he metido las patas, me equivoqué Dios, ¡Mira donde me veo!, En el chiquero de los chanchos, metido en el barro, comiendo algarrobas, pera ¡Caramba!, ¡Me levantaré!, ¡Vendré a mi Padre y le pediré perdón!, ¡Que miércoles!.

Y cuando llegó, no necesitó decir nada, "Conociste de lejos mis pensamientos" – Te fallé Dios, pero no me quiero quedar ahí, con esa falta, voy a probar, si me castiga y me mete allá en un rincón, como el último orejón del tacho, ¡Bien hecho!, Porque ¡Me lo merezco!.

¡Prueba!, ¡Pruébalo!, Y cuando vino: ¡Hala!, ¡Vengan para acá!, ¡Ha llegado mi hijo!!.

¡OH Dios!, Y eso para decirle; Cuando se ama, no se necesitan muchas palabras, porque se conoce la relación, se saben los sentires, los pensamientos desde lejos se conocen.

Y yo puedo darle fe, con treinta y un años de experiencias con ustedes, que no hay ni un pueblo más canalla que éste, no hay ni un pueblo más infiel que ustedes, no hay un pueblo más desagradecido que ustedes, ustedes son lo peor que he conocido en mi larga vida, pero ¡No hay ningún amor que sobrepase al que los llamó!.

No hay ni un Padre que los ame más que Él, ¡Así es como funciona!, ¡Así es como se demuestra!, ¿Qué puedo decirte si tú me conoces? Me levantaré y mi sentaré, ¿Qué puedo decirte?, "Si tu has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos", ¿Qué puedo decirte?.

Y esto es solo para los Hijos; Me conoces tanto que cualquier cosa que te diga, tú ya la sabes. Y me da espanto...., pero (para hijos), Pero ¿Te puedo decir Papá? (Esto es solo para hijos), pero ¿Te puedo decir Papá?. Y como dicen los gauchos: ¡Cha’digo!, Creí que te habías perdido, pero ¡Seguías siendo Hijo!!.

Y yo le aseguro algo, le aseguro algo, que en ésta noche Él puede resumir en dos palabras todo lo que usted necesita, todo lo que usted anhela, y yo diría en ésta hora, que una de las personas más indiferentes de éste culto, lo dijera por usted.

Por ejemplo, me gustaría mucho que aquí en la primera fila Humberto, y allá en la segunda fila la hermana DINA dijeran conmigo, porque en eso podríamos resumir lo que algunos aquí están viviendo en éste instante.

"A tu lado andar Señor... " (Canta el Señor, cantan los hermanos).

Dos hermanas más indiferentes de éste culto, yo quiero que lo digan, que es el resumen de muchos que están viviendo algo especial aquí.

"A tu lado andar Señor..." (Canta el Señor, cantan las dos hermanas).

¡Loado sea Dios!, Ahora yo quiero pedir a dos personas muy Ungidas, dos personas muy ungidas que me cuenten su experiencia, dos personas muy ungidas en ésta noche, ¡Cuéntenme su experiencia!.

Digámosle a la Chica que yo le digo "Peladinga", a ti y digámosle a un hombre de todos los que están aquí, más ungidos para que nos diga su experiencia. La Peladinga (no recuerdo tu nombre hija) y Eusebio.

"Dios está conmigo qué consolación" (El Señor canta, los hermanos se quiebran y no pueden cantar).

Y le pregunto a toda la iglesia - ¿No se ha cumplido lo que leí?. "De lejos tus pensamientos me son conocidos" ¡Gloria a Dios!.

Ahí lo tiene, Dios conociendo de lejos los pensamientos. ¡Gloria a Dios!. ¡Ese es el Dios que usted llama Padre!, ¡Ese es Él, en quien usted tiene confianza y dice Amar!.

Ahora, todos los que lo sienten. "A tu lado andar Señor..." ¡Solo los que lo sienten!. (Cantan todos).

Les ruego que tomen asiento por favor, y cuando usted canta sin sentirlo, para que otros lo vean, me estropea el culto, porque hay como una interferencia allí, así que en ésta noche, sólo aquel, aquella que contra todo Dios, y aunque no me quedaran más esperanzas, con las últimas fuerzas, con los últimos restos de mi decisión, ¡Yo no me quiero apartar de tu lado!.

Sólo aquel, sólo aquella, los demás quédense sentados, no me estropeen el culto, sólo aquel, sólo aquella; Aunque mi mente, aunque mi misma conciencia, mis caminos me digan que perdí todo esperanza, con los últimos arrestos ¡Yo no me quiero apartar!, Aquel, aquella.

"A tu lado andar Señor...." (Canta el Señor, cantan los hermanos). ¡Oh Gloria a Dios!.

Hay dos palabras que están sonando en mi mente, y le voy agregar una para completarla: "Lo ruama javivi" y déjeme traducírselo a mi manera: "Querido, hermoso pueblo mío".

¡Gloria a Dios!, ¡Gloria a Dios!. Yo quiero invitar al pueblo del Señor, otra vez a todos los que están fluyendo en el culto, los que no, no necesitan ni fingir, ni nada por el estilo, a todos los que están viviendo el culto.

Digámoslo de nosotros hacia Él, y de Él a nosotros: "Te amo, te amo, te amo mi Dios" (Todos cantan).

Pasó, lo que en realidad tiene que pasar, cuando usted ama al Señor no puede decirlo varias veces sin conmoverse, y echarse a llorar, y eso ha pasado con algunos, el resto porque lo sabe, y ahora.."Me ama, sé que (¨)Cristo me ama..." (Cantan, se derrama la gloria de Dios, se interrumpe el culto).

No necesitas muchas palabras para saber lo que tu sientes para mí, yo, yo lo único que te puedo decir es que ¡Te amo tanto Dios!, Y tú "Con amor eterno me haz amado". (Se interrumpe el culto).

A veces te fallé, cuantas veces me cubriste, cuantas veces vine a ti y me perdonaste, me ayudaste, ¡Gracias!.

(Termina el culto).