"Demoniología - Mundo Físico"
SEGUNDA PARTE
Rvdo. JULIO ALVARADO F.  
Santa Cruz, 26 de junio de 1.977
Romanos, capítulo 6, de los versos 1.-
"¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?. En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?. ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?. Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia".
"DEMONIOLOGÍA – MUNDO FÍSICO"
Padre y Señor, al hablar tu Palabra en esta noche, humildemente en el Nombre de Jesús, ruegote la unción de tu Espíritu sobre tu Palabra. Señor, te agradezco este precioso número, este mar de gente que te busca y ama, Señor, porque todos vienen con un corazón abierto, listos a recibir tu Palabra.
OH, Santo Padre, la súplica de mi corazón en esta noche es que Tú vengas, tomes mis labios y hables a este pueblo, tomes mi voz y la unjas para que al fluir tu Palabra, Señor, caiga en los corazones de tu pueblo.
Bendice a mis hermanos que te necesitan, bendice a aquellos que han gemido para que esta noche sea noche de bendición para ellos. Bendice las almas que te anhelen, bendice los corazones que te buscan, bendice, Señor, los labios que te alaban.
Padre de la gloria, y, aquellos que están aquí con espíritu de contradicción, los someto a la autoridad de tu Palabra.
¡OH Dios!, En esta noche dame la unción de mis hermanos, dame Tú, OH Dios, de la fuente en el que fluyan todos los ríos para que sea una gran potencia del cielo derramada sobre la congregación.
Y, en esta noche, seguro que mi pueblo me respalda, seguro que su fe está unida a la mía, seguro que su espíritu está en mí y el mío en ellos siendo uno Contigo, nos lanzamos a desenmascarar al diablo. Y en este mundo del espíritu danos gracia, Señor, para que no quede resquicio, para que no quede lugar donde la luz de la Palabra no haga que el diablo huya y sea barrido por tu Palabra.
Te daremos la gloria y la alabanza en el Nombre precioso del Señor nuestro Jesucristo. Amén y amén.
Asiento, hermanos, el Señor les bendiga. Naturalmente... asiento los que pueden sentarse. Y los que tienen asiento y están bien cómodos pueden ir cambiando con los que están de pie, así los que están de pie pueden también descansar a momentos en la casa del Señor.
A todos los hermanos que escucharán estas cintas en los distintos lugares del país y América, quisiera que vieran este mundo de gente aquí en la Iglesia, hay una gran cantidad de personas de pie; gracias a Dios porque el número va creciendo día a día. La iglesia tiene capacidad más o menos para 240 personas, y ahora habemos mucho más que esa cantidad. Gloria a Dios, porque pese a todo la Iglesia crece y ningún diablo ni demonio va a frenarnos. La Palabra dice, y es verdad: Ni las puertas del infierno prevalecerán contra nosotros; y no prevalecerán porque Cristo es nuestra Respuesta.
Dijimos el domingo pasado cuando iniciamos este sermón, que, Dios allá en la plataforma de la eternidad, tras el comienzo de los siglos, cuando no existían los elementos físicos que conocemos, cuando no había soles, lunas, astros, planetas, estrellas y novas, constelaciones, sistemas, Universo en fin; Él era el Gran Atributo. Y, siendo el Gran Atributo, dijimos mirando a Leví, nosotros estábamos en Él. Y allá en el Gran Atributo nosotros éramos parte de Él en espíritu, no éramos materia, no éramos esencia humana, no éramos átomos ni moléculas, no éramos nada de aquello; estábamos dentro del Gran Atributo, éramos parte de Él.
Antes que Él fuera Dios, nosotros ya éramos, porque la Palabra dice que nosotros fuimos predestinados desde antes que este mundo fuera; eso no quiere decir que este mundo es el comienzo de la creación, sino que antes que nosotros fuésemos predestinados a venir a este mundo para manifestarnos, antes que este globo terráqueo se formara, Él nos predestinó para habitarlo. Y entonces significaría que nosotros ya estábamos en Él, indudablemente estábamos.
Y, Dios, siendo inmaterial, no siendo ninguna materia física por más pequeñita, microscópica que fuese, siendo ese ente que no sabemos cómo era y que ahora nosotros conocemos como Dios; porque, déjeme repetirlo: la palabra Dios significa objeto de adoración; solamente eso. De modo que yo puedo adorar un leño y hacerlo Dios, yo puedo adorar a un pedazo de estuco y hacerlo Dios, yo puedo adorar a un hombre y hacerlo Dios, es mi Dios. La palabra Dios significa objeto de adoración, solamente eso.
Pero el Gran Eterno, el Creador, Diseñador, Sustentador de todas las cosas, el Gran Yo Soy, la Fuente energética de la creación, Aquel estaba allá tras la nada, en la plataforma de los siglos, y con Él nosotros.
Pero un día Él quiso ser hombre, quiso ser materia, quiso ser forma física, y, repitiendo algunas palabras de "LA SINFONÍA DEL UNIVERSO", Dios comenzó su obra creadora y creó los Arcángeles, los Ángeles, los Querubines, los Serafines, en fin toda la cohorte celestial para que le adoraran. La finalidad de los ángeles es para que le rindan pleitesía a Él. Y cuando ellos comenzaron a decir: "¡Santo, Santo, Santo el Gran Yo Soy!", El se constituyó en Dios porque comenzaron a adorarle.
Un día ese Gran Creador, ese Gran Señor de la gloria, un día Él quiso ser hombre, y, dijimos, formó a Adán, no era –dijimos- una semejanza, sino que era la viva imagen de Dios. Y me alegra eso, hermanos, me gusta aquello que él fuera la viva imagen, porque viene a ser la acción, el movimiento de ese Gran Atributo; viene a ser la forma física de Él, aunque fuera un poquito de tiempo, porque no pudo haber dos perfectos; entonces Dios lo hizo imperfecto al hombre sacándole la parte femenina y dejando al hombre y a la mujer.
Aún cuando fue muy poquito tiempo Adán perfecto, empero fue perfecto, fue el hombre perfecto en la Tierra. Y me gusta eso, porque eso si fue, será; si fue allá es porque va a volver a ser ¡amén!. Porque la materia es la sombra de lo que es; y si Adán fue hombre perfecto es porque un día será perfecto ¡amén!.
Entonces, Dios quiso ser hombre. Y vino a este mundo y se plasmó, se vació en Adán. Y al mirarlo Él encontró que no podía seguir y lo hizo imperfecto. Y entonces para que pudiera ser creador el hombre tenía que juntarse con su otra parte, con la parte femenina y ser los dos en un cuerpo y entonces hay creación.
Así ha quedado hasta nuestros días. La mujer sola por más que luche y desespere, no puede tener hijos sin tener un hombre que se haga uno con ella para que pueda haber un hijo; y el hombre solo no porque anhele ser padre puede ser padre, si no tiene una mujer para depositar el germen de vida en ese óvulo conceptivo y formar una criatura. Entonces tienen que ser dos en una carne para que se produzca el momento de la concepción de un nuevo ser.
Pero en Dios, en el principio, eso no era así, y en Adán tampoco era así. En él en sí mismo estaban todas las cosas. Entonces Dios podía decir algo y crearse, porque Él tenía en sí la parte conceptiva y la parte creativa: Él tenía el germen de vida y tenía el óvulo conceptivo en sí mismo. Así que, Él podía crear, algo así como unicelular. Cuando hay mucho oxígeno una célula se subdivide; pero no vamos a entrar en esa materia por ahora.
Entonces, Dios quiso ser hombre, y cuando vio a Adán ¡loado sea Dios!, El Gran Yo Soy, el Gran Atributo miró al Gran Atributo miró al Gran Atributo en la Tierra y vio que eran los dos uno solo ¡amén!. Y entonces Él lo hizo imperfecto, y el hombre fue imperfecto y Dios no pudo vivir en él.
Y así lo encontramos a Adán caminando por allí con su Eva, y Dios descendía para caminar con él ¿se da cuenta?. Entonces Dios era otro ahora, pero cuando lo hizo era Él.
Y ahora bien, cuando Dios se plasmó en el hombre, y el hombre no fueron tres en uno solo, sino que fue un solo hombre en integridad, único, perfecto, absoluto, integridad, perfección, eso significa que algún día volverá a ser.
Y ese ente, ese ser perfecto que Dios hizo en la Tierra, dijo: "Bueno, aquí estoy yo"... Y Adán era la viva imagen de Dios, tenía sus mismos rasgos, tenía su mismo tamaño, era exactamente como Dios era. Pero como no pudo quedarse en Adán, El se fue. Dios, el Gran Espíritu, la Fuente de la energía se fue, se apartó a las ignotas eternidades y dejó en la Tierra una fuente de energía: dejó Espíritu de Hombre. Dejó Espíritu de Hombre en Adán, y Adán vino a ser el principio de la creación de Dios, con una salvedad, que ahorita voy a entrar en ella antes de meterme en materias más profundas.
Jesús, cuando vino a este mundo, dijo: "Yo soy el Hijo del Hombre que está en el cielo"... Déjeme decirle que ignoró a Adán, porque Adán era alma viviente y su Padre era Espíritu vivificante. Entonces Jesús ignoró a Adán, y dijo: "Yo soy el Hijo del Hombre que está en el cielo".
Ahora, un misterio (y no me pregunte, porque no se lo voy a aclarar), Dios, cuando se plasmó en su imagen, ese hombre perfecto, dice la Biblia que le hizo caer sueño y en el sueño esa perfección se fue, y dejó al imperfecto en la Tierra. Es un misterio. Dejó al imperfecto en la Tierra, pero el Perfecto, el completo, el total, el íntegro se fue a las eternidades, al cielo. Él era el Hombre perfecto y Adán era el hombre imperfecto, o sería el hombre imperfecto de ahí en adelante; porque su perfección no podía estar en la Tierra, se la llevó.
Y allá en las eternidades, bendito el Nombre del Señor, allá Él engendró un Hijo, que no tenía nada que hacer con este que estaba en el Paraíso, y ese Hijo vino a la Tierra y dijo: "Yo soy el Hijo del Hombre que está en el cielo".
Por eso dice la Palabra que: "Si el Espíritu de Aquel que levantó a Jesús de los muertos, mora en vosotros... (no dice el espíritu del hombre, no dice el espíritu de Adán, sino que el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús; y el que levantó de los muertos a Jesús no fue Adán, el que levantó de los muertos a Jesús fue su Padre)... Si el Espíritu de ese Hombre mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Jesús vivificará vuestros cuerpos". Porque el Espíritu de Él es vivificador.
El primer hombre es de la Tierra, carnal, animal; Adán. Pero el segundo es de los cielos, celestial, eterno.
Y el Espíritu de ese Hombre se hizo carne, el Espíritu de ese Hombre se hizo carne; pero antes de hacerse carne ¡aleluya! El se hizo Verbo, palabra, acción, movimiento de la lingüística; porque el verbo es la acción o el movimiento de un vocabulario. Todos los que estudian un poquito de Gramática saben eso. Entonces, el verbo es la acción, el movimiento de una lengua, si no hay verbo no se pueden componer frases ¿no ve?.
Entonces, antes que ese Espíritu del Hombre que está en el cielo se hiciera hombre en la Tierra, se hizo Verbo, para que Dios pudiera ser acción y movimiento, Palabra. Ahora, la palabra no se ve, la palabra se oye, la palabra vibra, pero no tiene cuerpo, pero vive en un cuerpo ¡amén!.
Entonces, antes que fuera cuerpo se hizo palabra, acción, movimiento, porque Dios se quería hacer entender, Dios quería hacerse comprensible, entonces se hizo Verbo para poder componer frases que fueran más o menos con sentido y tuvieran sentido de algo. Se hizo Verbo: "Y en el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios", estaba allá con Dios y eran los dos; porque Él era el verbo. Dios era el gran Atributo y se hizo Verbo, y estaba el Gran atributo y el Verbo. Pero un día el Gran Atributo se metió en el Verbo, y dice: "Y el Verbo era Dios", el Gran Atributo se metió en el Verbo y era Dios.
Este Gran Atributo metido en el Verbo, ese Verbo metido en el Gran Atributo (recíprocamente y viceversa), que estaba allí dentro el uno del otro, ese Verbo un día comenzó a descender a la Tierra, y: "El Verbo se hizo carne"... ¡amén!
Antes de Dios ser carne se hizo Verbo, el Verbo se unió al Gran Atributo y el Verbo era Dios, y antes de ser descendió y se hizo carne ¿amén?. Por eso que dice: (y ahí quedamos el domingo) "El Espíritu Santo te hará sombra"... ¿Qué es el Espíritu Santo? El principio de energía, el Espíritu Santo es el que da vida, la fuente de la vida es el Espíritu. "Y el Espíritu te hará sombra"... porque nosotros éramos luz cósmica (vamos a llamar así. Entonces la luz cósmica pasó a través de la Palabra e hizo sombra, y esa sombra penetró en la matriz de la virgen María y se hizo carne ¡amén! Y habitó entre los hombres.
OH, un día la sombra entró en la matriz conceptiva de María y la virgen quedó grávida, esperando una criatura, y en su gravidez esa criatura comenzó a latir. Fíjese que cuando ella visitó a su prima Elizabeth que estaba embarazada seis meses antes que María, y cuando María fue a visitarla ¡bendito Dios!, Se acercó y esa criatura que estaba en Elizabeth comenzó a brincar, ¿por qué? Porque la vida que estaba plasmándose en un cuerpo en el vientre de María, dio en aquel otro ser; como ese ser era predestinado comenzó a vibrar.
Lo mismo que pasará con los predestinados si aquí en la Iglesia en esta noche, el Verbo se hace carne, vibrará en cada vida en la unción del espíritu Santo. ¿Por qué? Porque ese Verbo es el principio de la vida y la criatura que está por nacer en ti, que se está haciendo carne en ti, sentirá la cercanía de la Vida y comenzará a latir. Yo espero que ese latir esté en cada corazón en esta noche. Yo espero que esa vida de Dios comience a venir a cada uno de los que Cristo se está formando en sus vidas. Cristo La Palabra, se esté haciendo forma, cuerpo en Ud. ¿amén?.
Entonces, Él antes de ser Dios en carne se hizo Verbo, el Verbo estaba con Dios, pero el Verbo era Dios, y cuando el Verbo era Dios descendió y se hizo carne. Por eso es que Jesús pudo decir: "Yo soy Hijo del Hombre que está en el cielo", y brindo la oportunidad de hacer ver que también un grupo predestinado pudiera ser Verbo hecho carne. Porque dijo que la vida que está en Él estaría también en ese Verbo y ya no sería Jesús solo, sino que serían sus seguidores. Porque la vida que estaba en Jesús pasaría a sus seguidores y ellos serían Verbo hecho carne.
Y ahora nos estamos acercando a algo: "Ese Verbo estaba con Dios", antes de ser Dios. Y si tú vas a ser Verbo vas a estar con Dios antes de ser Dios ¡amén!, ¡OH gloria!. Antes de ser Palabra estará con la Fuente de la energía y luego esa energía se meterá dentro de ese Verbo y será el Verbo Dios.
Por eso nuestro profeta dice: "Novia, es lindo ser Novia, pero no te quedes en Novia, sigue a Novia Palabra" ¡amén!.
Y esta mañana hemos dicho: Dios se mostraría solamente a un pueblo que tuviera la vida de Dios en él.
Ahora en esta noche, yo, predicador, simplemente un predicador, quisiera saber: ¿Hay Palabras que están con Dios?... "El que no es conmigo, contra mí es"... ¿Tú estás con Él o contra Él?... Yo quisiera saber si hay aquí quienes están con La Palabra... ¡aleluya!, Este pueblo está con La Palabra, con el Verbo, el Verbo se meterá en Ud., la vida se meterá en Ud., el Gran Atributo se meterá en Ud., la Vida se meterá en Ud., el Gran Atributo se meterá en Ud., la Fuente de Energía se meterá en Ud., el Espíritu se meterá en Ud. y Ud. y El serán uno solo.
Entonces, Dios descendió y quiso ser Hombre y habitó entre los hombres. "Si el Espíritu de Aquel que levantó a Jesús mora en vosotros, éste os vivificará" ¡amén!, estará esa Fuente de Energía en Ud., estará esa Fuente de poder en Ud.
Y el profeta dice: "Mire, ahora yo puedo ver –dice- a personas de esta manera: ven un ser humano caminar como cualquier ser humano, pero saber que dentro de él hay un algo inmortal; ver que esa persona es un ser inmortal que mora en un cuerpo mortal. Y yo miro a ese ser que tiene algo inmortal por dentro y lo veo caminar y aunque envejece, yo sé que no puede morir, ¿por qué? Porque ese algo inmortal es el Espíritu de Aquel que levantó a Jesús, que no lo dejó muerto". Ese no te dejará muerto a ti, porque igualmente Él es el Verbo con Dios, en Dios, Dios mismo ¡amén!, No puede perecer, no hay nada que le quite la vida eterna.
Jesús, cuando vino a este mundo vino con un proceso, y la eternidad sabía que moriría clavado en la cruz, pero a la vez ya había dicho: "Este no morirá, no será dejado su cuerpo en el sepulcro ni su alma verá corrupción ¡no, no será!". Se sabía, Él iba a morir clavado en la cruz como un malhechor, pero a la vez la Biblia decía que no moriría, ¿cómo se entiende eso? Se sabe: tú vas a dormir, pero no vas a morir; estás predestinado así, El te predestino, ¡la misma vida del Gran Atributo está en ti!, ¿Puede ser eso?...
Entonces dice, déjeme decirle algo: la gran soberanía de Dios decretó que la vida del Gran Atributo, la vida eterna de ese Gran Atributo, cuya sola capacidad estaba en Dios, por su soberanía Él decretó dársela a Ud. que cree... ¿me capta?, ¿Me capta eso?. Solamente Él tenía capacidad para ser eterno, pero en su gran soberanía –y nadie se la puede discutir – decretó dársela a Ud. Dios, en su soberanía ha decretado de que Ud. no muere, y yo sé que no muero. Y aunque envejece y se encanece, un día de estos va ser renovado, vivificado ¡Dios lo ha decretado!. ¡Ud. será renovado, será vivificado, tendrá un cuerpo redimido y será glorificado!.
La Gran Energía dará sobre esta Palabra y será vivificado, si es que el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, si es que el espíritu de El mora en vosotros seréis vivificado. Y, doy fe: ¡ese Espíritu mora en muchas vidas!. Todos aquellos que tienen en sí la convicción de que ese Espíritu mora en Uds., no morirán. Eso dice la Palabra, eternamente no morirán.
Entonces, Dios, el Gran Yo Soy decretó vivir en la Tierra y ser Hombre entre los hombres; Y sé que eso es así.
Si Ud. me pregunta –y hablaba con Jairo en la tarde – "¿por qué yo sé que es así?" No puedo decirle otra cosa, yo sé que es así. Cada paso mío es un "así es" mientras esté en movimiento el Espíritu de Aquel que está en mí. Soy Palabra viva, hombre Palabra ¿qué? El Verbo se hizo carne, ¿no es lo mismo? ¡Es!. ¿Tú puedes concebirlo?, ¿Puedes creerlo?.
El Verbo se hizo carne y habita entre nosotros. ¿Hay quien se atreva a creer así? ... ¡loado sea el Nombre del Señor!.
Entonces podemos ver a personas que tienen un algo inmortal, y yo creo –dice el profeta – en seguridad, y mi seguridad es la Palabra. Yo creo que "Tabernáculo Branham" – "Tabernáculo Cristo es la Respuesta" – tiene seguridad eterna ¡OH aleluya!. No estamos esperando como alguna iglesia que después que se muera va pasar al purgatorio y de ahí va a purgar sus pecados y pasará el cielo, OH no.
Tenemos seguridad eterna. No estamos esperando como alguna otra iglesia que después de muerto algún día se abrirá el cielo como un libro y Dios nos sacará de allá del polvo de la tierra y nos hará criaturas nuevas, OH no. Soy nueva criatura, camino nueva criatura, tengo eternidad en esta mortalidad. Porque Dios está en mí, el Espíritu de Aquel mora en mí, el Espíritu de Aquel mora en ti; eternidad está en ti ¡amén!, ¡Tú eres eterno!, Loado sea el Nombre del Señor.
Ahora, si Ud. está en la iglesia, y en esta noche está escuchando mi Palabra, eso está bien. Ud. está seguro con la iglesia. Pero, escúcheme: es mucho mejor que Ud. entre al Cuerpo que tiene el Espíritu vivificador ¿amén?. ¿Por qué? Porque por un mismo Espíritu somos todos bautizados en un Cuerpo, por un Espíritu (el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús), por un Espíritu somos todos bautizados en un Cuerpo.
El Espíritu de Aquel que levantó de los muertos es el mismo Espíritu que fluye desde Alejandro hasta el último que no veo allá afuera, y desde Pastor hasta el último que no veo allá afuera... En un Espíritu, en un Cuerpo, porque sois parte del Gran Atributo. Estáis con Él, El se hará uno en ti y entonces eternidad entra a ti. Porque si el Espíritu de Aquel mora en ti, te vivificará ¡amén!, ¿Puede creer eso?.
Entonces dice: Nosotros no podemos vacilar, porque por un Espíritu somos bautizados. Y Dios juzgó a ese Cuerpo en el Calvario, y como lo encontró culpable, decreto que muriera clavado. Ese cuerpo murió clavado porque fue encontrado culpable, Dios lo juzgó en el Calvario, lo encontró culpable y decretó su muerte ¿amén?. Y... (dice el texto que hemos leído) "nosotros morimos con Él" ¡amén! "Morimos con Cristo", no con Jesús "morimos con Cristo", porque el Espíritu de Él estaba en nosotros, este cuerpo se decreto que es culpable y se exterminó en el Calvario, murió clavado.
Entonces morimos en Cristo, con la unción. Recuerde que cuando Jesús estaba clavado en la cruz, la Biblia dice que Él gritó con una gran voz y dio el Espíritu, el Espíritu salió de Él, de Jesús, ahí nosotros también morimos ¡amén!; y si morimos creemos que también viviremos con Él ¿amén?, Creemos que también viviremos con Él.
Y la Biblia dice que Jesús estuvo tres días y tres noches en el sepulcro. Y que yo sepa, están pasando los tres días... Ud. me entiende. ¡OH, viene la mañana de la resurrección!. Y una mañana de estas se levantará este cuerpo ¡OH aleluya!, ¿Me está captando?.
Dice el profeta del Antiguo Testamento: "Y bien entrado el segundo día nos dará vida", así será ¡muy de mañana, al tercer día se levantará!, Loado sea el Nombre del Señor. Yo estoy esperando, porque la noche ha llegado, está viniendo el alba ¿amén? ... la media noche son las doce, se acaba el día, viene el nuevo día, éste es el de nuestra resurrección ¡amén!. El Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús.
Dice el profeta: "Dios decretó el exterminio de ese cuerpo, ese cuerpo murió en el Calvario, pero, escuche: la tumba no lo pudo sujetar". La muerte es el pecado, el pecado es incredulidad y aquí no hay incrédulos. En mí no hay incredulidad, OH, no la puede a ver porque yo soy predestinado a creer, no puede haber incredulidad. No hay pecado, el pecado es muerte. Si no hay pecado en mí no hay muerte, hay vida en Dios. Esa incredulidad desaparece y los que están creyendo son vivificados para vivir una nueva vida ¿amén?. Esa nueva vida no se va a vivir allá, esa nueva vida se va a continuar allá.
Recuerde: la Novia no es nueva vida, la Novia va al banquete de bodas, entra a la luna de miel y continúa a la eternidad. No dice que es renovada ¡no, no, no!, Eso sucede aquí ¿me capta?.
La Novia va al banquete de bodas, entra a su luna de miel como la Esposa y continúa a la eternidad; no es renovada ¡no señor! Ya ha sido por la Palabra, vivificada por el Espíritu de Aquel ¡loado sea el Nombre del Señor!
Entonces, Dios lo hizo a Ud. de esa manera, lo predestinó así y si Ud. está tan unido a ese Cuerpo, nada nos puede separar.
Ahora, escúcheme: si nada nos puede separar de ese Cuerpo, nada nos puede tocar, porque el cuerpo que se levantó de la tumba, nada lo puede tocar. Cuando María quiso abrazar sus pies, le dijo: "No me toques". Cuando sus discípulos quisieron correr a Él y abrazarlo, desapareció. Nada lo puede tocar ¡amén!. No lo puede tocar ninguna cosa ni cercana ni lejana, porque tiene eternidad.
Dice: así que, Ud. si se va (aleluya), Ud. se va por su propia voluntad, yo voy hacer el rapto, porque yo quiero hacer el rapto. Yo voy a dejar este mundo, porque yo quiero dejar este mundo ¿amén?.
Jesús dijo: "Yo me voy"... "Quédate con nosotros"... "No, yo me tengo que ir". Por su propia voluntad. Eso es lo que pasará con esta Novia: "Hija, quédate con nosotros, somos tus padres y tus hermanos" ... "No, yo me tengo que ir". "Papá, quédate con nosotros que somos tus hijos"... "No, yo me tengo que ir. Si no me voy, Uds. No tienen esperanza, pero si me voy puedo mandarles una tarjeta de invitación" ¡OH aleluya!, ¿Ud. me está captando?.
Entonces, el profeta dice: "Mire, Ud. está en el Cuerpo de Cristo, y si está en el Cuerpo de Cristo, está tan seguro como cuando Jesús se levantó de los muertos. Él estaba tan seguro, que dijo: "Miren, yo voy a morir, pero me voy a levantar. Uds. Vayan a Jerusalén y espérenme allá". Él estaba seguro; tan seguro estaremos nosotros. Seguro como que Jesús se levanto de los muertos, estoy seguro que Ud. se levantará". Seguro como que sé que yo soy quien soy, estoy seguro que Uds. ... ¿Creen mi Palabra?. "Si creéis a mis palabras tendréis vida eterna" ¡OH aleluya!.
Entonces, el que levantó de los muertos a Jesús, te levantará a ti también. Ud. no puede fallar en eso, yo puedo ser un pecador a su vista, yo puedo ser un hombre malo a los ojos de todos Uds., yo puedo ser muy perverso; pero si estoy en Cristo ¡Bendito Dios! No hay pecado.
De Jesús dijeron: "Sabemos que este hombre es pecador". Ellos sabían que ese hombre era pecador, porque lo que hacía entraba en el acápite de pecado. Ellos decían: "Sabemos que este hombre es pecador", pero ese hombre que ellos consideraban pecador, estaba en Dios No podía ser pecador.
Y, la gente puede decir de ti y de mí: "Sabemos que es pecador", pero si estás en Dios no puede haber pecado.
Entonces, yo estoy en Dios. Y aunque digan: "Sabemos que es pecador", porque lo que hago entra en el acápite de pecado, no puede haber pecado porque estoy en Dios. ¡Métete en Dios!, ¡Métete!, Entonces no habrá pecados, no habrá ¡OH aleluya!. Estoy sintiendo liberación, y el diablo está siendo arrinconado; porque muchos de Uds. Llegaron al culto con conciencia de pecado y la Palabra te dicen que tú que está en Dios, no tienes pecado.
Entonces, ¡diablo ¿dónde está tu victoria?! ... no hay conciencia de pecado, hay liberación. ¡El que es nacido de Dios no peca, no puede pecar! ¡Amén!, ¿Ud. lo capta?, ¿Puede entender eso?.
"Pero, mi vida así, mi vida allí. Señor, yo soy un ladrón, un sinvergüenza, yo soy un hombre que merecí ser muerto. Dios, sé propicio a mí, acuérdate cuando vengas en tu reino"... "No hay pecado, hoy estarás conmigo".
Ese ladrón estaba en Dios; la ley lo sentenció, pero estaba en Dios. "¡No hay pecado, hoy estarás conmigo!". El pecado te habrá sentenciado a muerte a ti, pero si estás en Dios: "Ven al rapto, ven conmigo" ¡aleluya!, ¿Lo capta así?. No hay pecado.
Hermano, qué maravilloso es sentir que la sangre de Jesucristo realmente nos lava y nos limpia de todo pecado. Y no como el cuento denominacional que dice: "Mientras estemos en el mundo, hay pecado", invalidando el sacrificio de Cristo. Yo creo en el sacrificio de Cristo, yo creo que la sangre de Jesucristo es total y suficiente para perdonar y limpiar todo pecado ¿cree eso?. No hay pecado, no puede pecar; la vida de Dios está en Ud. Dios se ha metido, está en Ud.
Entonces, el diablo no tiene parte en su cuerpo físico, el diablo no tiene nada que hacer en su cuerpo, porque Ud. está en Dios. Ud. no le puede dar sus miembros al pecado, porque Ud. está en Dios. No puede tocarle, su cuerpo no está en el pecado, su cuerpo está en Dios, escondido con Cristo en Dios ¡amén!.
Entonces, no hay pecado, no puede haber. La conciencia de pecado la quitó Cristo en el Calvario, el pecado nuestro lo crucificó allí y la sangre de Él nos lavó y nos limpió de todo pecado. Somos limpios ¿cree eso?.
En esta noche ¿hay quienes se sienten pecadores? ... ¡corra a Cristo!, ¡Siéntase limpio, corra al Señor. Ese es el sacrificio, esa es la obra, esa es la plenitud de Dios!, ¡Créale a Él!.
"Yo fallé, yo fracasé, yo tropecé, yo caí, yo esto, yo lo otro"... Eso es lo que El ha hecho por nosotros. Si ese Espíritu está en ti, eres limpio.
Hermano, el diablo no tiene nada que hacer en ti, no tiene por qué tomar tu cuerpo y atormentarte. No tiene nada que hacer en Él ¿amén?. No puede pecar, el que es nacido de Dios no puede cometer pecado, ¿por qué no peca? Porque la simiente de Dios permanece en él ¿ve?. Eso está dispuesto. Puede ser que la semilla al ser sembrada caiga con el germen para abajo, y en vez de brotar para arriba, brote así; pero esa simiente tiene vida. Puede cometer el error de caer mal, pero, bendito Dios, no hay pecado.
Dice: ese error que Ud. pueda cometer no puede quedar dentro suyo. Por eso cuando Ud. comete algo, rapidito se lo saca: "Bendito Dios, es algo que me está ahogando, yo no puedo tenerlo dentro de mí, yo no puedo ocultar, yo no puedo esconderlo a los ojos del pastor y del hermano y de mi Señor. Yo lo confieso"... Está predestinado a confesarlo, a sacarlo de su vida, porque es un verdadero cristiano ¿amén?.
Si es un verdadero cristiano lo hará, no se quedará con eso metido dentro, lo sacará, lo expulsará de su vida, no lo defenderá, no argumentará, el error lo sacará. "Yo me equivoqué, yo fallé... esto es una cosa que no está en mí ¡fuera de mí!" ... Y, lo expulsa, lo saca de su vida.
Entonces, él muestra que no ha tenido en su vida nada que ocupe el primer lugar. Eso es correcto, así es el que tiene la vida de Dios en sí.
Dice: él no tiene nada para empezar a pecar, es un verdadero cristiano, no guarda en sí nada pecaminoso ¿amén?.
Ahora, si un hombre es nacido verdaderamente del Espíritu de Dios, ese hombre no está en ningún lugar, sino dentro de Dios ¿amén?. Ese hombre está dentro de Cristo y no puede ir para atrás no puede ir para adelante; el mundo quedó allá afuera y él camina en Dios.
Ud., no es otra cosa que un grano de trigo del Granero del Señor, y eso no puede cambiar ¿amén?.
OH, a Dios se le puede ocurrir sembrarlo en la tierra, y va a brotar el trigo. A Dios se le puede ocurrir cosecharlo, y va a cosechar trigo. A Dios se le puede ocurrir almacenarlo, va almacenar trigo. Ud. es un hijo de Dios desde siempre, desde allá, acá y allá será hijo de Dios. No hay pecado ahí ¿amén?.
Él es un verdadero cristiano nacido del Espíritu. Ud. si cree: un hijo de Dios, un verdadero creyente ¿desde cuándo? Desde la eternidad, desde allá, desde ese comienzo. Hermano, Ud. viene a este mundo, lanza su primer berrido como hijo de Dios y hasta que lanza el último suspiro es hijo de Dios y continúa a la eternidad con Dios. Transita por este mundo como hijo de Dios. Viene de la eternidad como hijo de Dios. Transita por aquí como hijo de Dios. Se va a la eternidad como hijo de Dios. Eso es verdad. Ud. está en Dios ¿amén?.
Ahora, si Ud. es todo eso... ¿por qué yo me enfermo?, ¿Por qué me enfermo? ... ¿por qué le viene el cáncer, la tuberculosis, las úlceras, los tumores, las cataratas, la ceguera, la sordera?, ¿Por qué? ...
"Ahora, una persona – dice el profeta – en esta condición y que puede alguna vez estar enferma, es por esto: su cuerpo todavía no ha sido redimido"... Me voy a explicar. Ud. vino de allá, estaba en el Gran Dios de la gloria, pero vino y tomó un cuerpo humano; este cuerpo es el vehículo, este vehículo tiene que ser comprado o redimido por el gran Dios de la gloria. Pero, antes que este cuerpo o vehículo sea redimido, se entrega, porque hay una gran cantidad de espíritus listos a destruir este cuerpo.
Y, sírvame como ejemplo una pequeña desagradable experiencia de esta tarde: el autito que tengo aquí en la puerta, estaba parado allí mientras yo tomaba el té, pasó un camión y se lo llevó por delante. Detenido él, se lo llevó por delante y no sé lo que le hizo, le sacó tal vez el guardafango o el parachoques, no sé. Ahora, no estaba ese vehículo haciendo nada, fue otro el destructor.
Así, tu cuerpo no vino a hacer nada que lo destruyera, pero hay un destructor; ese destructor es el enemigo de este cuerpo ¿eh?, Y ese destructor vino para robar, destruir, matar: ese destructor vino, y cuando tú estás allí sirviendo a Dios, he aquí que él te lleva por delante y te da un golpe y tú sientes de repente un ataque al hígado, de repente un ataque renal en tus riñones, de repente sientes en tus vías urinarias la cistitis, en tu corazón sientes un soplo o deficiencia cardiaca, o que obstruyen las venas y te produce alguna trombosis, algún endurecimiento de las venas y sientes ateroesclerosis y todas esas cosas. De repente en tus huesos sientes reuma.
Ese es un enemigo que viene a atacar tu cuerpo, a destruir tu cuerpo. Entonces Ud. siente la enfermedad ¿me está captando?. Su cuerpo no está redimido, no se ha pagado por él todavía y está en este mundo esperando esa redención que cada día la veo más cerca ¡amén!.
Entonces, el cuerpo se enferma ¿eh? Y es herido por un adversario que viene a enfermar a su cuerpo. Y entonces Ud. sufre del hígado, del páncreas, del estómago, de la vesícula, de los intestinos; bueno, Ud. sufre de sus enfermedades. El enemigo está tratando de destruirlo ¿no ve?, Está tratando de hacerle daño, porque su cuerpo necesita la redención; un día de estos va ser.
Pero, entretanto, esos espíritus demoníacos vienen y comienzan a destruir su cuerpo. Ahora, Ud. no ha hecho nada para destruir ese cuerpo, Ud. no ha transgredido ninguna ley porque su cuerpo está en Dios. Pero este enemigo viene a Ud. y le produce males y le choca y le destruye, bendito Dios ¿me está captando?. Esa es la obra de los demonios.
Ahora, me voy a lanzar por ese mundo, y eso era lo que el diablo no quería que yo hiciera, él no quería que yo lo desenmascarara, él no quería que yo le alumbrara y le dijera a Ud. qué es lo que produce su dolencia, su enfermedad y su tormento; Porque al descubrir qué es lo que produce, Ud. tiene la victoria en sus manos.
Bueno, ahora ¿quién comienza la enfermedad? La enfermedad la comienza la acción de un espíritu, es un espíritu el que comienza en Ud. la enfermedad. Y Ud. de repente dice: "Yo estaba sanito, y de repente fue como que me hubiera pasado algo y me enfermé y aquí estoy enfermo"... Era un espíritu que se metió en Ud. a producirle la enfermedad.
Son entes, son espíritus de demonios salidos de los infiernos para producirle a Ud. el tormento y la enfermedad ¡amén!.
Entonces, cuando este espíritu viene a Ud. para producirle la enfermedad; es exactamente igual que antes que Ud. fuera cuerpo Ud. era un espíritu, Ud. no tenía cuerpo, era un espíritu, estaba en el Gran Atributo. Pero vino y se apropió un cuerpo que se llama Julio, Eduardo, Juan, Pedro, Santiago, Perico, María, Alejandra, Eliana, qué se yo, se llama del nombre que Ud. tiene. Pero Ud. era un espíritu que tuvo ese cuerpo y se expresa a través de él ¿ve?. Siempre el espíritu precisa el cuerpo para expresarse; sin el cuerpo el espíritu no puede expresarse.
¿Está muy cansado? Deme un cuarto de hora más y voy a tratar de hacer un resumen de esto.
Estos espíritus se meten y comienzan a producir las enfermedades, comienzan a producir los dolores. Ahora, ese espíritu es un ser vivo que necesita un cuerpo para manifestarse. Entonces se mete en el hígado y comienza a producirle cálculos al hígado; y note, cuando Ud. tiene cálculos al hígado Ud. se enoja y se le revuelven las bilis y Ud. rapidito comienza a sentir ataque al hígado, ¿por qué? Porque el espíritu del demonio, estimulado por el espíritu de ira, comienza a trabajar más rápido y produce tormento físico.
Viene el doctor, le abre a Ud. y le saca los cálculos, y dice: "Yo saqué al diablo", no, no sacó al diablo, sacó la obra del diablo, sacó la acción del diablo; el diablo quedó en el cuerpo y va a producir otra enfermedad ¡sí señor!, Porque necesita un cuerpo para expresarse.
Así a Ud. le sacan los cálculos y de repente a Ud. le viene otra enfermedad y otra y otra, hasta que se muere, porque no sacó el doctor al espíritu que produce las enfermedades; porque el bisturí, la inyección, la medicina no saca los espíritus, sino cura los efectos del espíritu.
O sea, lo que a Ud. le produce el dolor es un espíritu, y Ud. le da calmantes y el dolor cede y se calma. Mientras dura el calmante el trabajo del espíritu cesa y se queda quieto, dopado por el calmante. Pero el calmante va a irse y el espíritu va seguir obrando y Ud. va seguir sintiendo el dolor; tienen que sacar al espíritu. Ud. saca el espíritu, y es igual que cuando arranca una planta de la tierra: la arranca de raíz, la planta cae y comienza a secarse.
Ud. saca el espíritu, la enfermedad perdió su fuerza y su valor; Ud. va seguir sintiendo la enfermedad, Ud. va seguir sintiendo el dolor, pero va ir muriendo, porque no tiene el espíritu que la hace vivir.
Eso se va a terminar ¡amén!. Es un espíritu el que produce la enfermedad, todas las enfermedades. Yo me voy a detener en algunas para explicarle la acción de las enfermedades.
Ahora, todas las enfermedades son la acción de espíritus que han venido a destruir su cuerpo ¿dicen amén?. Son espíritus que producen esta serie de cosas.
Ahora, mire: cuándo estos espíritus hallan cabida en un cuerpo humano, se expresan ¿y qué producen? Mire: comienzan a atacar la vida que Dios ha puesto allí, y la van atacando. Y la vida que Dios ha puesto allí en ese cuerpo – como ese cuerpo no está redimido ¿no ve? - , la muerte, el espíritu de destrucción comienza a atacar esa vida, y la vida comienza a reducirse hasta que estos espíritus destructivos poseen todo el cuerpo. Entonces la vida tiene que irse, porque ese cuerpo no alcanzó a ser redimido antes de ser destruido. Entonces se producen muertes.
Por eso es que ningún predestinado muere, porque el predestinado cuando es atacado por un germen de muerte, el Espíritu vivificador va a destruir a ese espíritu. No muere, la vida no sale de allí. Ese ser tienen algo eterno, inmortal en él. Y aunque es una persona que está caminando, es eterna, no va a morir, tiene la vida de Aquel que levantó a Jesús.
Ese predestinado no muera, porque el espíritu que salió para destruirle tienen menos poder que el Espíritu que está en él ¿me está captando?.
¡OH!, Yo le estoy diciendo cómo Ud. puede ser sano. Si Ud. me puede captar en esta noche, Ud. será liberado de toda enfermedad.
Todo el poder de la acción del demonio está perdiendo potencia, lentamente Ud. lo está viendo pequeño, lentamente Ud. le va perdiendo el miedo, y dice: "Así que esto es lo que produce el dolor; así que esto es lo que me producía el dolor. ¡Ah, diablo, yo tengo el Espíritu de Dios!" ¡Amén!. Ese es el Espíritu de Dios obrando para destruir la muerte ¿amén?.
Entonces, dice: Ud. antes de ser un ser humano, Ud. era un espíritu. Y la enfermedad antes de ser dolor o tormento en su cuerpo era un espíritu; ese espíritu entró a Ud., puede ser que haya venido con Ud., haya nacido con Ud., eso no tienen nada que ver, sigue siendo un espíritu. Es un espíritu de demonio que produce ese tormento, y Ud. tienen el poder del Dios Invencible, Ud. puede vencer, tienen capacidad.
Y en esta noche, si hubiera un canceroso aquí que el médico le dijo: "Ud. no tienen capacidad para vivir, el cáncer lo ha destruido", y cree mi Palabra, ese demonio que produce el cáncer será derrotado ahora. ¡Vive el Dios a quien estoy predicando: Ud. no morirá de cáncer, Ud. será sano, porque creerá mi Palabra; Y el Espíritu que mora en Ud. vencerá al cáncer, a la tuberculosis, a las úlceras, a todas las enfermedades! ¿Me capta?.
Se me está pasando el cuarto de hora, quiero concluir en esta noche de esta manera: si Ud. está aquí atormentado por enfermedades (eso yo lo voy a emplear mucho, pero, déjeme hacer una conclusión), si Ud. está atormentado por un espíritu de enfermedad, de dolor, cualquiera que sea el lugar, el nombre, el origen de ese espíritu, cualquiera sea la duración de los años que lo lleva dentro, escúcheme: ese es un germen producido por un espíritu de demonio.
Salió de los infiernos para atormentarlo a Ud., Ud. no ha hecho nada que lo haga merecedor a ese dolor, Ud. no ha hecho nada que lo haga digno de ese tormento, Ud. no puede ser castigado con eso. Este espíritu vino para destruirle a Ud. la armonía con Dios, pero Ud. tienen el Espíritu de Dios, y el Espíritu de Dios le dice que Ud. va a vencer a ese demonio.
Ud. no tiene nada de ese demonio en Ud.. El vino insolentemente, atrevidamente, él vino a Ud. atropellando algo que no le pertenece. Entonces, ese le está produciendo el tormento, ese es un demonio que Ud. por el Espíritu de Dios que le estoy dado por la Palabra, Ud. puede vencer en esta hora.
¡Créame!, Entonces será libre para ahora y para siempre. No habrá poder que no retenga la enfermedad, cualquiera que sea, aunque tenga 80 años, aunque tenga 100 años. Si me puede creer Ud. es sano.
Ud. puede ser libre ahora, cualquiera que sea la enfermedad, de la cabeza a los pies; es un germen del diablo produciendo tormento. Y en esta hora el Señor ha venido por la Palabra para libertarle. ¡Crea eso!, ¡Eres sano, eres libre!, ¡Echa al diablo, saca al demonio, expúlsalo de tu vida!, Y Ud. es libre en el poder de Dios.
¿Siente liberación?, Los demonios están siendo arrinconados. Y yo pudiera decir en esta noche: ellos dicen: "¡Qué te he hecho yo, déjame quieto, no me atormentes!" ... ¡Ha llegado tu hora, vete fuera! ... Enfermos ¿Creen eso?, Ha llegado la hora de la liberación, ¡Crean eso!, ¡Eres libre!, ¡Ud. es sano!.
Póngase de pie, y diga: "Yo soy libre", bendito el Nombre del Señor...
Este pueblo liberado, Señor, en la unción de tu Espíritu; porque el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en ellos. Ellos son libres, ellos son sanos. La enfermedad no tienen poder, el tormento es echado, OH, son sanos, son libres por tu gracia, Señor.
Ahora, mis hermanos predicadores, los que oran por los enfermos, saben, Señor, que hay sanidad, que hay liberación ¡OH aleluya!. Los tormentos son echados. El poder, la obra destructiva de los demonios es destruida en la autoridad de la Palabra. ¡OH Dios!, Yo siento cerca la hora de los miembros amputados, yo siento que llega la hora de las obras mayores, de la dinámica del Espíritu. Enfermedades son echadas, tormentos son quitados, cuerpos son liberados. ¡Gracias Señor!, OH aleluya...
¡Crea eso pueblo, crea eso mi hermano, crea eso mi hermana. Dele a Dios la gloria. Ud. es libre, Ud. es sano, Dios le ha libertado; es libre en el Nombre del Señor!. ¡Aleluya!.
|