"Demoniología - Mundo Físico"
SEXTA PARTE
Rvdo. JULIO ALVARADO F.  
Santa Cruz, julio de 1.977
Abramos nuestras Biblias en Juan capítulo 17, verso 17, verso 17. Es cierto que es uno de los versículos más cortos de la Biblia: Juan 17:17.-
"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad".
"DEMONIOLOGÍA – MUNDO FÍSICO"
Padre, al hablar tu Palabra en esta noche, ruegote la unción de tu Espíritu, sobre esta vida; aparta de mí todo lo que fuera humano y carnal; aparta de mí todo lo que Te fuera desagradable o impedimento para que Tú te muevas en nuestro medio. Señor te suplico en esta noche ven a hablar a tu pueblo, ven a glorificarte en nuestro medio; toma nuestras almas, nuestras mentes, nuestros corazones, nuestras voluntades, Señor, y llévate todo lo que impidiera tu bendición.
Somete a la autoridad de tu Palabra a todo espíritu que no te agrade, a todo contrario espíritu inmundo del infierno, a todo espíritu pretencioso, a todo espíritu presumido; somételo a la autoridad de tu palabra; toda burla y escarnio sean sometidos a la Palabra. Y en esta noche huya la incredulidad, salga la duda y el pueblo de Dios venga a quedarse bajo la bendita unción del Espíritu Santo.
Padre, confiamos que Tú nos vas a hablar en esta, sabemos que nos hablarás; nuestras almas así te lo han pedido, Señor, nuestros corazones sean doblegados ante Ti, clamando por esto. Tú contesta la oración de tu Novia, Señor, respóndenos en esta noche, y danos Padre que, tu Voz sea oída, Tú seas visto en esta noche. La Virtud de tu Espíritu sea manifestada en nuestro medio y al hacerlo, yo te honrará, dándote las gracias, Señor Eterno, porque Tu lo harás.
Padre, únenos a todas las Iglesias "Cristo es la Respuesta" a través de Bolivia. Señor, bendícenos juntamente a cada uno, a cada ministro, a cada siervo tuyo. Padre Santo, desde la frontera Argentina allá en Yacuiba, allá en Tupiza, Señor allá en aquellos lugares, en Villazón. Señor en el Sur de Potosí, donde tus siervos, mis hermanos, en esta hora, quizá con mucho frío, se están reuniendo para servirte. Señor hasta la frontera del Perú, allá en Santiago de Huata, Padre Santo, te ruego por allá por Cutu Cutu, aquellos hermanos que metidos en las nieves te están sirviendo.
Ve por las fronteras de Chile, Señor por allá detrás de Colquecahua, donde mis hermanos, tus hijos, están reunidos. Y en todo lugar Padre Santo, allí en Brasil, ¡oh Dios!, donde tu pueblo está reunido en tu Nombre, en la revelación de tu Palabra.
Bendícenos y te daremos la honra y la gloria, sabiendo que nos escuchas, en el Precioso Nombre de Nuestro Dios y Señor Jesucristo. Amén y amén.
Asiento hermanos, el Señor les bendiga.
Tal como le dije, en esta noche procuraremos terminar con "DEMONIOLOGIA – MUNDO FISICO", para ir ya, en el Nombre del Señor, continuando en la semana: "DEMONIOLOGIA – MUNDO ESPIRITUAL", en la misma materia que el Espíritu Santo nos ha concedido.
Y, como decíamos anoche, cuando un hombre de Dios, un siervo del Señor, llega al terreno de orar por los enfermos, la unción tiene que estar sobre él, y esa unción destruye por el poder de la vida que hay en él, el poder de la muerte que está obrando enfermedades en su cuerpo.
Ahora, un tumor no es el diablo. Un tumor es el efecto del espíritu inmundo en su cuerpo. Una catarata, una tuberculosis, un cáncer, no es el demonio, es lo que el demonio produce, él está detrás de esa célula, él está dándole vida a esos entes, a esos gérmenes.
Ahora, cuando el Espíritu Santo rechaza a una pequeña célula cancerosa, o de cataratas, o a un pequeño bacilo de tuberculosis, a un virus de reumatismo, gotas o fiebre, cuando un pequeño virus de infección es rechazado pro el poder del Señor, entonces el Espíritu Santo al echar a ese cuerpo, a ese espíritu que le da vida a ese cuerpo; el cuerpo se reduce, es cortado, es sacado del cuerpo.
Ahora, déjeme decirle hermanos, hablando de una persona muerta que tiene ojos postizos, dientes postizos, el enterrador sabe cuando esa persona muere, se apresura a sacarle los dientes, postizos, los ojos postizos, o los miembros postizos que tenga en el cuerpo, ¿por qué?, porque cuando el espíritu abandona el cuerpo, el cuerpo se encoge, se reduce ¿no ve?.
Ahora ese cuerpo al reducirse y Ud tiene dientes postizos, eso queda mal, y se contrae, es una cosa que tiene que prevenirse.
Ahora, también en el mundo espiritual, cuando el Señor, el poder de Dios saca a un espíritu inmundo del cuerpo, el poder de la enfermedad se reduce y el cuerpo que había producido ese espíritu se empequeñece, se achica allí; entonces Ud. se siente bien. Pero hermanos, no vamos a seguir por ese terreno hasta dentro de una momento.
Digamos entonces el texto que nos, ocupa: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". Ese texto hermanos, para todos los predicadores, para todos los creyentes, para cada uno de nosotros, parece que quisiera decir: "Santifícalos en tu verdad; la Biblia es la verdad"; porque nosotros decimos siempre: la Palabra de Dios es la verdad, y tenemos razón. Hermanos, la Palabra de Dios es la verdad, pero esta Biblia es la Escritura que da testimonio de la Palabra, porque la Palabra no es este papel; la letra mata, el Espíritu vivifica.
Entonces, nosotros hermanos, no podemos decir... en realidad cuando el Señor Jesucristo dijo: "Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad", no podemos decir que esta Biblia es la que santifica, aunque por leer la Palabra de Dios, nosotros encontramos al Santificador ¿amén? Porque esta Escritura da testimonio de la Palabra, en esta Escritura está todo el testimonio de la Palabra.
Y nosotros sabemos que la Palabra estaba con Dios en el principio, la Palabra descendió a la tierra, la Palabra se hizo forma y la Palabra está diciendo: "Padre, santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad". O sea que ¿dónde ellos tenían que ser santificados?, en la Palabra; ¿en quién? en Jesús, porque El es la Palabra de Dios.
En el principio era la Palabra, en el fin es la Palabra; la Palabra estaba con Dios, la Palabra está con Dios; la Palabra era Dios, la Palabra es Dios ¡amén!.
Por esta Palabra todas las cosas subsisten, esa es la verdad, y en esa Palabra, no es esta Biblia, porque esta Biblia se rompe, hay muchos que la queman. ¡Oh!, se han hecho grandes hogueras de Biblias, pero la Palabra ha permanecido, la Palabra no puede ser destruida, la Palabra es más firme que los cielos y la tierra; la Palabra es más poderosa que todos los poderes del mundo, la Palabra es más eterna que todas las eternidades. ¡La Palabra es Dios! ¿amén?. Y en esa Palabra, que es la verdad: "Santifícalos Padre"...
O sea: "Padre, tráelos al tribunal de Cristo, porque al traerlos al tribunal de Cristo, los traes al tribunal de la Palabra y al traerlos al tribunal de Cristo, de la Palabra, saldrán de allí" justificados, Santificados. Tu Palabra es verdad.
Oh, cuando la Palabra le dice a usted que usted es limpio, que usted es justificado, que usted es redimido, que usted es santificado; usted es redimido, justificado y santificado, aunque su mente le diga lo contrario, aunque los demás le digan lo contrario, aunque todos le digan lo que le digan, la Palabra es verdad, ¡amén!. ¡Tu Palabra es verdad!, ¿dicen amén?.
Y si en esta noche El Señor te declara sano, no importa que otra vez el tumor crezca, no importa que la tuberculosis haga ñíqui, ñiqui; no importa lo que sea; tú por la Palabra eres sano, ¡amén!.
Así que, cuando el Señor arrancó una enfermedad de usted, la arrancó por la Palabra, y aunque la enfermedad persista y aunque todos le digan que sigue enfermo, la Palabra lo declaró sano, usted es sano. ¿Por qué es sano?, porque la Palabra dijo que usted era sano, usted era libre por la Palabra ¿amén?. Aunque los síntomas le digan que no, aunque usted vea que no, la Palabra dijo y eso es punto final.
"Tu palabra es verdad, santifícalos en tu verdad, perdónalos en tu verdad, sánalos en tu verdad, libértalos en tu verdad"... ¡Oh!, Si la Palabra te ha dicho que tú eres victorioso y te lo ha dicho esta mañana, tú eres victorioso. Si la Palabra te dijo que tú tienes todo el poder, la Palabra dijo, pues crea y tú tienes todo el poder.
"Pastor, yo no lo siento, Pastor yo me siento caído, yo me siento aburrido". La Palabra dijo que yo soy poderoso ¡soy pues poderoso!, la Palabra me dijo que yo tengo todo el poder, que soy más que vencedor ¡soy más que vencedor!; la Palabra dijo, la Palabra es verdad, ¿dicen amén?.
Entonces hermanos, si la Palabra lo dijo, que pasen los cielos y la tierra que se caigan a pedazos los cielos, que las virtudes de los cielos sean conmovidas; la Palabra lo dijo, nada lo va a mover. Ella te dijo esta mañana que tú eras su hijo redimido, salvo, perdonado... ¿lo cree eso?, ¿lo vive eso?. Hermanos tiene que sentirlo en cada banco en esta noche, tiene que sentirlo en cada asiento, tiene que brotar de cada boca. "Pero hoy yo estaba así, hoy yo he estado allí"... hoy tú haz estado como has estado, pero la Palabra permanece ¡amén!.
Yo siento que a mi Padre le gusta, siento la unción sobre mi vida. ¡La Palabra te ha libertado, tú eres limpio y libre, tú eres perdonado; tengo un pueblo de perfectos y en un pueblo de perfectos, el Perfecto habla. En la reunión de los santos, el Santificador está y en medio de los Dioses. El preside, ¡amén!, loado sea su Nombre!.
Ese es Dios usando su Palabra. "Tu Palabra es verdad".
Cuando el diablo venga a usted y le diga otras cosas que la Palabra no ha dicho, usted párese en la Palabra; no es en su capacidad, no es en su suficiencia, no es en lo que usted piense, no es en las emociones que usted tenga; es en lo que ha dicho la Palabra.
La Palabra le dijo: Tú eres limpio, yo te he redimido, yo te he dado poder para que seas victorioso. El que cree es más que vencedor, y El dijo: "yo magnificaré mi poder en los que creemos", y aquí hay un pueblo que cree, este es un pueblo de creyentes, este es un pueblo que cree. No es incrédulo, ustedes son creyentes, hay hombres que creen, hay mujeres que creen, hay jóvenes que creen hay señoritas que creen, hay niños que creen, hay ancianos que creen; hay un pueblo que cree. Dios moverá su brazo y magnificará su poder en medio de un pueblo de creyentes.
Así que si en esta noche el médico te diagnostica cáncer y te dice que te vas a morir, la Palabra te va libertar y eso es punto final. Si el diablo te dice: "Tú haz pecado y te vas al infierno"; la Palabra te dijo: tú eres redimido. Si tu experiencia te dice que tú haz caído y fallado, y sigue siendo el mismo débil, la Palabra te dijo que tú eres más que vencedor.
¡Vive esa victoria, vive ese triunfo; esa es la Palabra, la Palabra es verdad, y me atrevo a decir: La Palabra está en medio nuestro!... la Palabra es verdad, ¿amén?.
¡Si la Palabra es verdad!. Esta Biblia ¡no!, la Palabra. ¿Quién es la Palabra?, esta Biblia da testimonio de La Palabra; y esta Biblia dice que La Palabra está en nuestro medio; esta Biblia dice que la Palabra está aquí; esta Biblia dice que donde se reúnen creyendo en su Nombre, El está. Yo creo en eso, la Palabra lo dijo, eso es punto final, eso es definitivo; la Palabra lo dijo, la Palabra va a cumplirlo. Aunque se enojen las estrellas, aunque se enoje el sol, aunque la luna se oponga, aunque la tierra brote; La Palabra lo dijo... ¡oh!, eso tiene que estar en cada uno de nosotros.
No importa quienes son, no importa que edad tiene, no importa el conocimiento que tiene, ¡no, no!, eso no importa; lo que importa es que usted crea la Palabra, crea la Palabra, créale a la Palabra... Tu Palabra es verdad.
Y Dios dijo que la Palabra estaba con El, y que la Palabra era El y que la Palabra, El se hizo carne, y que está en nuestro medio y que habita en medio de un pueblo que le alaba; porque en medio de las alabanzas El mora. En esta noche un pueblo le alabó, en esta noche un pueblo gastó su voz glorificándole. El está en medio nuestro ¡amén!.
Y ese Espíritu, esa Palabra, ese Dios estando en nuestro medio hará vivir nuestro corazón. Y todo germen de muerte, y todo ente de enfermedad y destrucción en esta noche, está siendo acorralado, acorralado en el Nombre del Señor.
Cuando hemos orado el otro día, en mi mente yo vi la figura como la de un espadachín experto que va arrinconando a su contrincante, y lo va metiendo contra la pared y cortándole toda la capacidad de mover su espada; hasta que por fin él mete la estocada final.
Y la Palabra ha ido arrinconando al diablo, el diablo ya no tiene resquicio físico dónde meterse, ya no; él ya no tiene dónde esconderse, y ahí está esperando, que de un momento a otro el Espadachín de La Palabra le dé el golpe final. Lo vamos a ensartar en la lanza, lo vamos a derrotar. Ese demonio que te ha hecho sufrir, que te ha hecho llorar, que te ha tenido días y noches que no puedes ni comer no hablar; ese demonio que te ha tenido en la cama allí, revolcándote; está llegando a su fin. La palabra lo está destruyendo, la Palabra dijo que había liberación. ¡Oh!, yo siento que la Palabra va a levantar hombres y mujeres de poder en esta noche, ¡amén!, ¡loado sea el Nombre del Señor!.
Ya no correremos para allí, no correremos a la farmacia, a la farmacopea, no correremos para allá ni para acá; correremos a las plantas del Señor, ¡aleluya!. Y allí nos levantaremos en poder.
La Palabra lo dijo y la Palabra es verdad; pase el cielo y pase la tierra, la Palabra permanece. Aunque mi cuerpo se deteriore la Palabra vive en mí; yo tengo poder mediante la Palabra ¿dicen amén?.
Y esta Palabra, cuando destruya un poder de enfermedad, cuando destruya un poder de tormento cualquiera que sea su nombre; la Palabra lo cortará; tan seguro como lo corta un médico, ¿amén?, tan seguro como el médico abre allí un tórax, lo hace a un costado, toma allí ese tumor, y le hace el corte y lo saca y lo echa donde no pueda infectar a nadie. Tan seguro como eso, la Palabra cortará la enfermedad y la destruirá en esta noche y la destruirá desde las raíces, ¡amén!. La destruirá allí y le dirá al demonio que produce la enfermedad: "así te digo: ¡suelta, sale!"... ¡amén! Esa es la Palabra definitiva.
Entonces usted tendrá una vida moviéndose en usted, una vida avanzando en usted, y lo que antes era campo de muerte y destrucción, ahora, por el poder de La Palabra, este campo comienza a ser tomado por el poder de la vida.
Allí estaba el poder de la muerte y había venido tomando posiciones. Pero, oh, vino la unción del Espíritu, vino el poder de Dios y comenzó a romper trincheras enemigas; y allí estaba el dolor y lo destruyó; y allí estaba el tormento y lo sacó; allí estaba el fondo, allá esta la raíz y la Palabra va y le da en la raíz y le da el golpe. Entonces queda libre, eso es lo que la Palabra está haciendo: libertando a las vidas.
Hermanos, usted llama al médico, el médico le diagnostica cáncer. ¡Oh!, entonces usted se angustia y se desespera, entonces usted comienza a llorar y a correr. Dios le llama diablo. El médico le dice cáncer y él no sabe el origen de eso; el Señor sabe el origen de eso; ese es un diablo obrando en su cuerpo.
Así como es el cáncer, es la catarata, es la úlcera, es el tumor, es la poliomielitis, es toda la suerte de enfermedades. Dios conoce la raíz y le ordenará morir; y esa planta se secará y será usted libre, porque el Espíritu de vida tomará ese campo de muerte y usted será completamente sano, ¿amén?.
Así que, usted tiene allí, un poder de vida.
Ve al médico y le dice a usted, a sus parientes: "Mire, Señor mire señora, su paciente, su enfermo, no tiene remedio; así que dele todos los gustos que usted vea, y bueno, no le niegue nada, no le queda mucha vida", ve al médico y le ha dicho a usted, que usted se va a morir, el Señor le dice: "aunque esté muerto vivirá". Esa es la Palabra, ¿cree?. "Aunque esté muerto vivirá"; ese es el poder de la Palabra. "Yo me voy a morir", la Palabra le dice: "vivirás", esa es palabra final, eso es lo que realmente vale.
Hermano, tú puedes ir por allí y estás atormentado y estás afligido por un tormento o un dolor, y estás allí sufriendo y amargado. Entonces el poder de la Palabra va a llegar allí y te va decir: "tú eres libre". "Yo me siento igual, yo tengo el mismo problema", "yo sigo tan ciego", va decir Heredia, "yo sigo tan débil de mis piernas" va decir Richard. La Palabra dice que eres sano, entonces tú vas a creer la Palabra y la Palabra dice que eres sano, entonces tú vas a creer la Palabra y la Palabra va hacer su efecto, Ella va a cortar de raíz al diablo que te tiene quieto, ella va a cortar de raíz al diablo que te tiene casi ... ella va hacerlo, y te va a dar vida; ¡la Palabra lo hará!.
Sacará las nubes de los ojos, las cataratas; arrancará la ceguera, ¡Dios lo hará con toda enfermedad!. Este es el poder de la Palabra obrando en su vida; cualquiera que sea su enfermedad, escúcheme: La Palabra destruirá al espíritu que lo atormenta y usted será libre en esta noche, libre de todo poder demoníaco, ¿dicen amén?.
Ahora, cuando Dios le llamó diablo, Dios sabía lo que dijo; cuando Dios le llamó un espíritu inmundo, le llamó del nombre exacto.
Hermano, la palabra "cáncer" significa "cangrejo". Como han querido definir al cáncer como un poder que obra hacia atrás ¿me capta? Eso es cáncer, la palabra cáncer significa cangrejo. No ve que todos lo que son del signo de cáncer ven un cangrejo allí. Usted cuando pida el horóscopo, fíjese en el signo de cáncer, ahí tiene un cangrejo.
La palabra cáncer significa cangrejo. Y la ciencia médica ha querido decir que ese es un poder que comienza con la vida hacia atrás, produciendo muerte, destruyendo la vida en su cuerpo. Por eso que cuando comienza un poder de cáncer en usted, usted lentamente comienza a morir, viene hacia atrás; entonces el Señor, como no tiene retro, ... ¡bendito el Nombre del Señor! Va a parar eso: "¡Cáncer, ya no retrocedas, quédate quieto, suelta ese cuerpo!" ... Oh, yo espero ver a muchos cancerosos liberados, yo espero ver muchas enfermedades huir del pueblo de Dios, yo espero ver al pueblo de Dios liberado por el poder de la Palabra, por la unción del Espíritu, ¿dicen amén?.
Entonces mire, cuando un diablo, un espíritu inmundo, produce o hace producir a un germen de vida, lo comienza a hacer brotar allí; viene el poder del Espíritu del Señor, viene Dios a obrar allí y a destruir ese poder, porque es una célula germinando mediante la unción de un espíritu de muerte.
Entonces viene la unción del Espíritu de vida, de Dios y comienza a destruir la unción del espíritu de muerte. Déjeme decirle que hay unos ungidos del diablo también aquí. Y todo aquel que sufre un poder de enfermedad, tiene una unción demoníaca en su cuerpo, ¿amén?. No es la vida suya, no, usted no tiene esa vida; "Yo vivo enfermo", ¡no señor!, la enfermedad no es su vida, usted es de Dios, usted tiene la vida de Dios.
"Yo vivo atormentado, yo vivo epiléptico, yo vivo ciego, yo vivo paralítico, yo vivo vendado, yo vivo así, yo vivo allá" ... ¡no Señor!, Dios le ha dado a usted un poder de vida, la vida de Dios está en usted. Usted no tiene que admitir en su cuerpo otro poder que no sea el poder de Dios, porque usted es de Dios, usted es simiente de Dios, usted tiene el origen de Dios, su Padre es Dios, usted es hijo de Dios, la vida de El está en usted, usted es semejante a El, usted vive por El; El se su vida.
Entonces usted no tiene que admitir otra cosa: "Yo no te admito más en mi vida, ¡suelta mi cuerpo!"... crea en esperanza contra esperanza. Y lo que no se ve, hágalo visible. Eso es fe. "Yo no veo sanidad en mi cuerpo", la fe la ve, porque la fe hace visibles las cosas invisibles. Así que si usted no ve el poder sanador, crea, Dios lo ha libertado. Cuando usted es hijo de Dios, usted tiene un poder sanador en su cuerpo.
"Que me voy a quedar así, que me voy a quedar allí, que me voy a quedar allá", ¡como tú te vas a quedar es como imagen de Dios, como tú te vas a quedar es como hijo del Señor!, ¡amén!. ¡Y como hijo del Señor te vas a quedar perfecto; no le creas al diablo!.
"Algún día el Señor me va a sanar, algún día el Señor me va a libertar, algún día El me va a llevar perfecto, porque yo no me voy a ir en el rapto imperfecto. Así que El, algún día, El me va a dar sanidad" ... ¡no!, El no se llama algún día, El se llama hoy. Usted tiene que creerle a Dios, no le crea a su mente, no le crea a la lógica, no le crea a nada, ¡créale a Dios!, Dios no se llama algún día.
"Se que resucitará en el día postrero", ¡Yo no me llamo día postrero, Yo me llamo hoy, Yo soy la resurrección!. No creas que te vas a sanar algún día ¡no!, hoy ha llegado la sanidad a tu vida ¿amén?. El poder sanador del Señor es el que realmente sana.
Y esta mañana les dije: el lema del primer colegio médico fue: "Nosotros no declaramos ser sanadores, nosotros solamente declaramos asistir a la naturaleza, ayudarla a producir sanidad; porque hay un solo sanador y ese es Dios". Eso está en el primer colegio médico, todavía está inscrito.
Ellos son los mejores del mundo, "sin embargo nosotros no declaramos ser sanadores, nosotros declaramos en asistir a la naturaleza, en ayudarla a producir sanidad; porque hay un solo sanador y ese es Dios".
Y nosotros decimos hermanos en la tierra: "yo no quiero hablar con el mono, yo quiero hablar con el dueño del circo". Y si solamente Dios es sanador, ¿por qué usted va hablar con los intermediarios?, no vayas a los intermediarios, vaya directamente al Sanador.
Es inteligente hermano, el punto más corto entre dos extremos es el fin y el principio. Bueno, tú eres el principio o Dios es el fin, o Dios es el fin y tú eres el principio; el principio eres tú, el fin es Dios ... como tú quieras, pero El es tu Sanador. Acude al El.
"Yo me siento así, voy a tomar esta medicina", hace bien, pero si tú quieres ir directamente a El: "Yo Soy Jehová, tú Sanador", ¡amén!.
Entonces hermanos, nosotros podemos entender esta verdad, podemos creerle a Dios. El es nuestro Sanador. Iglesia Cristo es la Respuesta, El es tu Sanador; enfermo de Cristo es la Respuesta, El es tu Sanador: ciego de Cristo es la Respuesta, El es el que te devuelve la vista; hermano, que no tienes fuerzas en tus piernas, El es el que te fortalece ... ¡Oh enfermos, sean sanos! Dios lo ha dicho. Este es el poder sanador de El.
"A mí me producen unos tormentos así, a mí me producen unos dolores allí", Dios te declara libre en esta noche, y su Palabra es verdad. Así, todos los sinusíticos, todos los reumáticos, todos los que tienen enfermedades ahí dentro, créanle a Dios, El es su Sanador.
Y yo voy a atacar a una enfermedad de moda, que hasta resulta chic: todos los que tienen alergia ... El te libertará.
Yo siento un poder libertador ahora; si usted estuviera aquí o estuviera en mi espíritu, sentiría cómo fluyen ríos de sanidad ahora, ¡como hay un poder sanador, hermano!, como cuando usted se toma de la corriente y esta comienza a hacerlo así. Eso es lo que está pasando conmigo. Si yo pudiera contener el poder sanador para todo el que quiera... ¡Oh!, es una fuente sanadora, es una fuente de liberación, para sanar a toda enfermedad, a toda dolencia. Conocemos el origen de ello, son espíritus inmundos manifestándose en el cuerpo, son demonios haciendo brotar enfermedades.
Así que, usted créale a Dios, créale a Dios, ¡oh!, créale en el Nombre del Señor. En esta noche, cualquiera que sea el nombre de la enfermedad, tiene un solo origen: es un demonio obrando en su cuerpo.
El, el Señor, El, la Palabra, El, el Todopoderoso, El, el Eterno; ha venido para libertar tu cuerpo, para darte una completa sanidad.
Ahora, un demonio es echado de un cuerpo, es sacado fuera de un cuerpo; hay demonio libertando a un cuerpo. Entonces ese demonio tratando de libertar a ese cuerpo, tratando de sanar a ese cuerpo; hermanos, el Señor viene y saca a ese demonio, saca el poder de enfermedad. Ahora, eso es lo que pasa: Jesús fue donde la higuera, quiso comer higos de la higuera; no era tiempo de higo.
Entonces Jesús dijo: "Higuera, nunca más nadie coma frutos de ti". Y vino, como a las 8 de la mañana, digamos, pasaron, y volvieron como a las tres de la tarde: "¡Señor, la higuera que tú haz maldecido se ha secado desde sus raíces!"... ¿Qué había hecho Jesús?, lo que Jesús había hecho era quitarle la vida a la higuera, y aunque el árbol quedó allí y aunque permaneció verde y los discípulos miraron a Jesús y no vieron que las hojas se marchitaron; empezaron a dudar de El. El, empero, se fue, cuando volvieron supieron que la vida de la higuera se había ido.
La enfermedad pudo haber quedado en ti y aparentemente nada, ha cambiado en su cuerpo, tú puedes seguir tan dolorido, tan atormentado, puede seguir la hernia tan grande, la úlcera puede seguir tan supurando ahí, puede seguir el tumor tan igual, puede seguir la catarata exactamente igual atormentándote; el dolor puede permanecer allí, haciéndote latir las sienes, o haciéndote que no puedas mover el brazo, o retorciéndote las piernas de dolor; puede continuar exactamente igual. Pero cuando la Palabra salió, cortó la raíz; y vas a volver y cuando vuelvas he ahí que la enfermedad ya no habrá. Esto es lo que pasa, esto es lo que sucede.
"Pastor, Usted me dijo que yo estaba sano, pero aquí nomás queda la enfermedad; a menos que sea un milagro. Eso va a suceder así, eso va estar allí; pero como va a salir el espíritu inmundo de allí, la enfermedad se va encoger, y un día cualquiera va a morir en tu cuerpo, porque no tiene vida de Dios ¿no ve?, no hay vida en ella. Así que usted tiene que creer a este poder sanador ¿amén?. Eso es Dios obrando en el cuerpo".
Ahora, lo mismo sucede con un cuerpo que se muere, ya dije, que era chiquitico, se achicaba. Ahí hay un pequeño perrito que ha muerto hermano; el perrito chiquitito que ha muerto, más chiquitito se hace. Pero déjelo ahí tendido al sol y al cabo de unos 2 o 3 días qué va a pasar con ese perrito chiquito? Ha doblado su tamaño, porque se ha hinchado, ha crecido, se ha hecho grande ¿no ve?. Todos los cuerpos se achican cuando mueren, pero después cuando se tiende a corromper a corroer, se engrandecen otra vez.
Ahora vamos a tomar una pequeña catarata, hay alguna hermana que tiene catarata por aquí, otros que tienen problemas en los ojos. El Señor reprende a ese poder de cataratas, digamos, al espíritu inmundo que produce ese aumento allí en sus ojos. Entonces el Señor lo reprende, usted queda libre; usted no tiene más dolor, usted no está más atormentado, oh, usted se siente regio. "Ya soy libre, oraron por mí, me sentí sano, sano; pero me duró la sanidad dos o tres días y otra vez comenzó el dolor y otra vez comenzó el tormento, y me vino más fuerte que antes". ¿A cuántos de ustedes les ha pasado eso?...
Ahora mire, cuando el Señor sacó al espíritu que produce la enfermedad, ésta se reduce, pero quedó allí. Ahora tiene que avanzar un tiempo cuando pasan los días, está muerta y antes que se pudra, crece, se hincha. Entonces usted siente que los dolores son más fuertes que antes, siente que el tormento es mayor que antes. No es que la enfermedad ha vuelto, va camino a pudrirse, allí va camino a destruirse.
Ahora, la enfermedad no volvió a mí, lo que pasa es que está destruyéndose, se está pudriendo y va a ser destruida, por eso es que yo la siento más grande, pero está muerta en mi ser; Dios la ha destruido...
Hermano, solamente que si usted duda, tan cierto como el poder de Dios sacó la enfermedad de su cuerpo, la duda vuelva a resucitar, ¡sí señor!. Solamente que si usted duda, la enfermedad vuelve.
La Biblia dice: Cuando sale un demonio, anda por los lugares desiertos buscando dónde meterse, ¿no ve?. Anda por allá – dice la Biblia – y está tratando de meterse y meterse; pero no encuentra dónde meterse. Entonces, qué hace, Jesús dijo regresa al lugar de donde salió y encuentra la casa limpia y barrida ¿no ve?. No había resucitado, no había otra vida viviendo en esa casa, estaba limpia y vacía; la enfermedad no había vuelto, el tormento no había vuelto, estaba libre.
Pero él vuelve buscando dónde meterse, entonces le produce a usted mayor tormento, y usted dice: "Ay, yo no fui sano, me voy a tomar un calmante, me voy a poner esta inyección que es más fuerte, me voy a tomar este remedito, que esto me va hacer mejor"... Tan luego como usted duda, el diablo dice: "¡Ya, dudó!". Entonces no se mete él, no, él se ha encontrado con muchos compañeros por ahí y se ha hecho amigo de varios en intimidad; y cuando dice: "ya tengo la cosa arreglada aquí, ven, ven"... y busca a siete más – dice la Biblia – y se meten allí.
Hermano, ahora si usted dice: "Señor, yo creo, Tu me haz sanado"; entonces usted sale de aquí diciendo: "Dios me ha libertado por el poder de sanidad". Y otro lo mira allí, usted dice después: "Ay, yo me fui sano, pero ahora sigo enfermo"... "Eso es lo que yo había dicho – dice el incrédulo – , había sido sugestionado, había sido excitado por la predicación de él y se fue sugestionado de allí; cuando le pasó la sugestión volvió la enfermedad"...
Escúcheme: Dios no sugestiona a nadie, El no dijo: "Yo soy tu sugestionador", El dijo: "Yo Soy tu Sanador".
Entonces, ¿por qué vuelve la enfermedad?, porque usted le abre la puerta de la duda; rechácelo en el Nombre del Señor. Usted aguante, usted diga: "¡no señor!, Dios me ha sanado; yo creo que El me ha libertado, ¿amén?".
Entonces, qué sucede, cuando ese cuerpo se hincha por tanto tiempo que el demonio ha salido y está tratando de ocupar su cuerpo, hermano, y cubra de nuevo la vista, la catarata, y le duele el tumor, se pone rojo y le hace doler, y de nuevo allí viene el reumatismo y parece que le hincha las articulaciones. Entonces usted sigue creyendo, usted sigue confiando. "Dios me ha libertado". Y aunque a usted el dolor lo vuelve a echar a la cama horriblemente atormentando, usted sigue creyendo, usted sigue confiando. ¿Qué va a pasar?, usted va a ser libre, porque le creyó a Dios ¿dicen amén?.
Entonces ese grande crecimiento de tumor, de cataratas, de cáncer o de lo que sea, se va a morir en su cuerpo, ¿y qué va a hacer la vida de Dios?, va echar torrentes de sangre allí, y va a ir la sangre para allá, y va ir, y un día cualquiera el tumor se va a desprender, la catarata va huir, el cáncer va a desaparecer, no tiene raíces; el espíritu que estaba allí ha sido sacado, ¿amén?.
otros que sentirán este poder, hay otros que experimentarán este poder y serán liberados completamente.
La señora que fue resucitada de tuberculosis en el hospital; por aquí la vimos en el culto, no sé si está en esta noche. Y el hermano dice: "Ella está mejor", pero de repente ella a lo mejor se va a sentir mal. ¡Dios la ha sanado, no la sanó para que se muriera, la sanó para que viviera; el poder de Dios ha hecho una obra allí, El la ha libertado, créale a Dios!. Dios ha hecho sanidad en ese cuerpo y es completamente sana ¿amén?.
Realmente la tuberculosis no tiene poder para volver, a menos que usted la invite con su duda a pasar. No tiene poder, por que hay una palabra de Dios que le dice: "Déjala y no vuelvas", eso es, eso es lo que tiene que hacer el predicador, eso es lo que tiene que hacer uno que ora por los enfermos: "¡Suelta a ese cuerpo y no vuelvas más, te prohíbo, te cierro la puerta, no entres más!". Y hay un poder sanador ahí que va estar permanente, libertando ese cuerpo, ¿no ve?.
Ahora, qué hubiera pasado hermano, si los discípulos, razonando lo que Jesús dijo de la higuera, se hubieran puesto a decirle: "Pero Maestro, no es tiempo de higos ahora, (porque realmente no era tiempo de higos)".
¡Tú has sido injusto con la higuera, Maestro!. Si no es tiempo, ¿cómo la higuera te va a dar higos?; la maldeciste injustamente... Y Jesús hubiera dicho: "¡Oye!, a lo mejor tiene razón, ¡caramba! me dejé llevar por la pasión". Y ahí mire usted "Y yo maldije a una higuera injustamente, porque faltan unos cuantos meses para que comience a dar frutos todavía"... Eso es lo que el diablo le dijo a Jesús.
"Maestro, ¿has venido a destruirnos antes de tiempo?", lo mismo era eso: "¿has venido a destruirnos antes de tiempo?, ¿por qué nos atormentas antes de tiempo?"... ¿Cuál es el tiempo para ser liberado de su enfermedad?, ¿cuál es el tiempo para ser sanado de su tormento?: cuando Jesús llega allí. No cuando el tiempo, la lógica o los títulos de las cosas dicen; sino cuando el Señor llega allí; ese es el tiempo de su sanidad, ¿amén?.
Dios no se sujeta a las leyes de la naturaleza, Dios es soberano, y si El ha propuesto libertarte en este momento, no esperes llegar al final para ser liberado. Si Dios ha dicho que tú vas a ser sano en esta noche, no espere llegar al rapto para ser perfecto. ¡Hijo, si Dios te ha dicho que tú tienes victoria ahora, no esperes que pase el tiempo para tener victoria, tenla ahora! Dios es hoy tu libertador.
Así que no seas incrédulo, sigue creyendo, ¿amén?, créele de todo corazón. Diga allí dentro: "Señor, Tú me diste sanidad y nada me hará creer que yo sigo enfermo".
"Abraham, tu mujer va tener un hijo", "muy bien Señor". Y al otro día: "hija, ¿cómo te sientes?", "igual"... Y pasó un año: "¿cómo es Sara?", "no hay efecto"; y pasaron diez años: "¿cómo es Sara?", "nada"; pasaron veinte años: "¡nada!". Pero Abraham: "Dios me dijo"... y pasaron veinticinco años y "Dios me lo dijo".
Sara tuvo hasta... y a lo mejor de ahí en adelante dejó de llamarle Sarai, le puso Sara nomás; de ahí en adelante le puso "La gran Dama"... Oh, y le decía: mamá, durante 25 años y cada día: "mamá"; ¿pero mamá de qué? del hijo que Dios nos ha prometido. Y él le creyó a Dios. Pasaron 25 años que no se cumplió la promesa, pero él se mantuvo firme.
Tú créele a Dios, Dios te lo ha prometido, Dios te lo ha dicho, Dios te ha hablado, Dios te ha dado una promesa; ¡créele!, no sea incrédulo. "Dios me prometió, pero resulta que las cosas son de otra manera; pasó así, pasó allí, entonces todo se desarmó y realmente las cosas no han salido como Dios dijo"... ¡No señor!, eso pasó porque tu no creías; pero si tú hubieras creído, Dios cumple lo que promete. No seas incrédulo, créele a Dios, ¿amén?.
Una hermana, me contaba ayer creo: "Mire, me han dicho todo que Dios le ha prometido, ¿qué es lo que se ha visto? Ha pasado un año, han pasado tres, han pasado no sé cuántos y usted sigue igual nomás"... ¡créale a Dios!, así pasen cien años, ¡créale a Dios!. El cumplirá todo lo que a dicho que hará.
Hermano, entonces usted le va a creer al Señor, no importa cuán enfermo se ponga, no importa cuán triste esté, no importa cuán triste esté, no importa cuán derrotado se sienta; crea que Dios le ha dado sanidad, crea que El le ha dado el gozo, crea que El lo ha hecho victorioso. Créale al Señor, no importa cuán pobre se sienta, créale a Dios por prosperidad; no vaya por allí, no vaya por allá; créale a Dios, confié que El le ha libertado, confíe que El es poderoso y El le ha sanado. Y aunque usted se sienta atormentado horriblemente como nunca, diga: "¡No!; este dolor no tiene nada que hacer con el asunto, Dios me sanó, Dios me libertó, la enfermedad no está más en mí".
Haga como el ciego que nos cuenta el hermano Branham, el hermano Branham le dijo: "Hombre, Dios te ha dado la vista", y el partió de allí; "¡gloria a Dios, el Señor me ha dado la vista!". Y el peluquero le decía: y cuándo tienes la vista, "hoy ya la tengo, Dios me ha sanado". Y durante 3 meses el ciego era el hazme reír de todo el pueblo, porque todos los días gritaba: "¡Dios me dio la vista, Dios me ha sanado!"; pero estaba tan a tientas como siempre.
El peluquero le dijo: "ven, ven, te voy a cortar el pelo"; entonces estaba allí; estaba con ese paño, y estaba todo empolvado, y el peluquero se burlaba de él, y el peluquero le decía: "ya te corté el cabello; oh, ya está bien, mira tú". Y le había cortado un pedacito por aquí, otro pedacito por acá y se estaba burlando de él. Y de repente el ciego se quedó mirando, le dijo: "No, no, usted me corta bien mi cabello"... ¡aleluya!, ¡amén!. El creyó a Dios, no les creyó a los síntomas; y de repente cuando el peluquero se estaba burlando de él, he aquí que él le dijo: "yo veo que no me ha cortado... Dios me ha libertado".
Porque El respalda la fe, no la duda, la fe. Dios tiene poder para libertarte.
Si El ha dicho algo, El cumplirá; Dios te ha dicho a ti que tú tienes victorias, Dios te ha dicho que eres un siervo de El, Dios te ha dicho que eres un siervo de Dios, que eres un ungido de El. "Yo no veo, yo estoy derrotado, yo estoy vencido"... Dios lo dijo, no tengas duda.
Si Dios te ha elegido como su siervo y pasan 2, 3, pasan 20 años, créale a Dios, El lo dijo, El va a cumplirlo. El te entregó algo, ¡créele, eso es lo que Dios dijo!. No ponga usted primero sus síntomas, crea lo que el Señor está haciendo y quédese firme en la promesa de Dios, entonces todo se comenzará a aclarar en su vida, entonces todo se arreglará.
Vea, su enfermedad ha muerto, su tumor ha desaparecido, su hernia se ha curado, ¿cómo?, "no sé", "y el reuma con qué te lo curaste", tomando kerosene, tomándote unas tabletitas así!, "no sé Dios me ha libertado, el me ha sanado, ¿amén?... Ese es el poder de Dios".
Ahora, "¡cómo, si yo soy un predestinado, si yo soy hijo de Dios, si yo soy un salvado, si yo tengo el rapto asegurado; cómo la enfermedad obra en mi cuerpo, cómo va tomar vida en mí!"... Me deja decirle algo: no va tomar vida en usted, ¡no!, usted no va tener otra vida que la vida de Dios ¿amén?.
Esta es una vida separada de la suya que se mete en usted tratando de poseer su cuerpo, pero su cuerpo no será poseído por un poder de enfermedad, porque usted está poseído por el poder del Espíritu Santo. ¡Sed, pues, llenos del Espíritu de Dios, sed ungidos, del Espíritu Santo y ningún poder contrario vendrá a su vida!, ¿amén?.
Usted es de Dios, la enfermedad es del diablo, no tiene nada que hacer en usted; usted tiene el Espíritu Santo, la enfermedad es un espíritu inmundo; no tiene nada en su cuerpo. La enfermedad viene del infierno, usted viene del cielo; la enfermedad es para atormentar a los hombres, usted es hijo de Dios, no tiene nada en usted; usted es libertado, es libre, no hay nada en usted, ¿me entiende lo que quiero decirle?.
Entonces, nuestro Dios tiene en usted poder de sanidad.
Algunos hermanos me dicen, y yo en esta noche voy a destruir alguna creencia muy pegada: "Yo quiero que el Señor me entregue el don de sanidad a mí", ¿para qué quiere el don de sanidad?, "yo quiero el don de sanidad para sanar otros cuerpos"... Me deja decirle: ningún orador por los enfermos tiene don de sanidad; los que tienen don de sanidad son los enfermos que están siendo curados.
¿Dónde está el don de sanidad?, ¿para qué es el don de sanidad?, para curar las enfermedades. "Yo estoy sano, no necesito don de sanidad, yo necesito el poder sanador". Yo le doy el don de sanidad a usted para que usted sea sano. Don es un regalo y Dios le regala la sanidad a un enfermo.
Entonces todo enfermo que es sanado por Dios tiene el don de sanidad, el regalo de la sanidad en su cuerpo.
Así que, gente que ora por los enfermos, no pida don de sanidad, pida el poder sanador. Le digo algo: el poder sanador ni siquiera tiene que pedirle, no necesita orar para que usted tenga el poder sanador, ¡oh, es una oración perdida!, esa es un pérdida de tiempo. Usted no necesita orar para tener poder sanador, porque allá en la cruz del Calvario el Señor se lo dio. Desde allá estaba ganado por el creyente.
Cuando usted dice: "Señor, dame un poder sanador", usted está perdiendo el tiempo, porque Dios lo ha entregado a la Iglesia, es particularidad de la Novia del Cordero; es propiedad del creyente. "Estas señales seguirán al que cree". No dice que le entregará un don, sino que "estas señales seguirán al que cree". ¿cuál era el don?: MI NOMBRE. En mi Nombre echarán fuera demonios, sanarán enfermos, andarán los cojos y sanarán. Entonces vaya dando dones de sanidad a los enfermos.
Usted tiene el poder sanador en su cuerpo, usted tiene el poder sanador en su corazón. Los dones de sanidad son para los enfermos, ¿amén?. Y cada enfermo puede recibir un don de sanidad en esta noche. Enfermo: recibe un don de sanidad y tú serás libre. Don es regalo, don es obsequio, don es algo gratis, Dios te lo regala, Dios te lo entrega gratis. ¿Quién te lo da?, la Novia que tiene el poder sanador; ¿cuándo lo conquistó?, en la cruz del Calvario, hace 2.000 años. Yo no tengo que pedirlo, Dios me lo ha dado. Dios se lo ha entregado a la Iglesia, la Iglesia tiene este poder. Usted puede ser sano, ¡créale a Dios!.
Oh, aunque los demás dijeran que no, usted siga creyendo, ¡créale!, eso es lo que el Señor quiere. "Para el que cree todo es posible"... ¡crea eso!.
Yo no estoy compitiendo con ningún ministro de la sanidad divina, yo estoy diciendo lo que sé, lo que conozco, yo estoy hablando del poder sanador... dado a la Amada del Señor, la Novia, como un privilegio para que haga las obras de él, lo que haría si estuviera aquí. Sus mismas obras, oh, gloria, eso fue lo que El nos dijo. Entonces créale a El. Haga lo que El dijo que usted podía hacer. Use su nombre, derrote al adversario, son demonios usando los cuerpos y obrando a través de ellos.
Nuestra lucha, entonces, es contra potencias, potencias espirituales del infierno que están poseyendo los cuerpos, pero El le ha dado a usted poder superior para vencerlos. Amén.
Oh, usted debe creer eso ahora mismo y ponerse en acción. Puesto que ha sido predestinado para creer, use esa predestinación para liberar a todos los oprimidos por el diablo. Si es que el mensaje termina aquí.
Oh, Dios: con este mensaje, he querido dar a tu Amada una exacta visión del mundo físico usado por Satanás y sus demonios para atormentar las vidas.
No he querido dejar ningún lugar oscuro, en donde se puedan atrincherar los demonios, pues también le he dicho a tu elegida lo que conquistaste para ella y se lo haz dado y deseas que lo use para la gloria de tu nombre.
Permite que esta palabra sea vivificada en las vidas predestinadas, Señor, y puedan usar el poder que Tú les haz dado; entonces sabré que mi palabra cumplió el objetivo para el que salió y tu nombre será glorificado.
Debo agradecerte, Padre, el que me hayas permitido hablarle a tu pueblo. Gracias Señor. Reconozco que no soy digno de tan grande privilegio y por eso mi gratitud es mayor.
Bendito seas, mi Amado, en el nombre de Jesús. Amén.
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