Hijo de Hombre

Primera parte

Rvdo.                   
JULIO ALVARADO F.

...

Juan 5, de los versos 19.-, Juan 5:19-27.-

"Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores; obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el hijo a los que quiere da vida. Por que el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto, os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no verá condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porgue como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre".

Mi Padre y Señor, al hablar Tu Palabra en esta hora, Yo te ruego la unción de Tu Espíritu sobre cada palabra. Señor, usa esta mi vida, habla a Tu pueblo en esta hora, habla a Tu Iglesia, Señor, ellos vienen en busca de Palabra Tuya, ellos vienen en busca de recibirte, Señor, de vivirte cada vez en mayor intensidad.

Y, bendito Dios, aquí estamos como instrumentos tuyos. Señor constitúyeme en Tu voz, en tu boca, en Tu palabra, en Tu voluntad. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Asiento, hermanos, el Señor les bendiga.

En lo que hemos dado lectura, podría resumirlo, hermanos, todo ello en el último verso que hemos leído, el verso 27: "y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre"... Todo lo que la Palabra dice, todo lo que Jesús ha estado diciéndole a la gente, como autoridad propia del Hijo, tiene una razón de ser, y esta razón de ser es que El es el Hijo. O sea que, todo cuanto Jesús dice tener, todo cuanto dice poseer, o haberle sido dado, es porque El es Hijo.

Digamos: como Hijo, tiene derechos inherentes, privilegios habidos por nacimiento, nadie se los podía quitar. Y El dice: "Bueno, toda la autoridad y todo lo que ustedes se imaginan, y todo lo que ustedes... miren, muchas de las cosas que hasta ahora no se han visto, que hasta ahora no se han presentado con todo lo que ya puedo decirle y que podría decirles, me ha sido mostrado porque soy el Hijo"....

Ahora, hermanos, hemos dicho muchas veces que un hijo no se conoce simplemente porque tiene una fisonomía parecida a otro. Todos nosotros, sabemos que en el mundo, en algún lugar tenemos un sosías esto es: una persona que es igualito a usted ¿no?, eso vendría a ser sosías; una persona que es igual a usted, como que sería un gemelo y tiene, su mismo tamaño, su mismo color, su manera de hablar, es igualito a usted. En alguna parte del mundo hay otro ser igual a usted, pero eso no quiere decir que es hijo del mismo padre que usted, y eso no quiere decir que tiene su misma forma de ser, sus mismos genes, sus mismas inclinaciones. No, no.

Pero en una familia puede haber personas dispares, puede salir uno blanco y uno un poco más negro, uno más alto, otro más petizo; pero pueden ser hijos del mismo padre. Ahora, ¿cómo se conoce eso?, eso se conoce por lo que el padre ha puesto dentro de ese hijo, ¿ve?...

Ahora, no le estoy hablando de Dios, estoy hablando de los hijos en general, los hijos humanos.

Porque cada padre pone dentro del hijo algo de sí mismo. Entonces el muchacho se conoce no por las facciones de su rostro, por su forma física tanto, como por sus reacciones, ¿ve?. No se conoce tanto por acciones, sino por reacciones.

Citemos por ejemplo: una persona valiente -lo contrario sería cobarde ¿no es cierto?-, pero vamos a decir sinónimo. Una persona valiente, sería una persona que está despreocupada, y de repente le dan un susto, alguna cosa así; la persona valiente reacciona de distintas manera que la persona cobarde. Puede ser que la persona cobarde se quede, ahí quieta, blanca, con los ojos grandes, sin moverse; el valiente, en cambio, da un brinco, echa a corre, se resbala, trata de esconderse, ¿así es?... ¡ sí!, así es.

Porque la persona valiente, es aquella que teniendo miedo, lo domina, ¿eh?, la persona que no tiene miedo es un inconsciente ¿no?. Pero el valiente es aquel que teniendo temor, sabe dominar ese temor, y entonces demuestra que es valiente; el cobarde, no, está tan cobarde que se quedó quieto, tan incapaz, que no tuvo capacidad ni para echar a correr. Y el valiente reacciona rápidamente, sea huyendo, sea escondiéndose, sea defendiéndose. Generalmente su reacción es instantánea, ¿eh?.

Ahora, un ser, un hijo lleva, hermanos, naturaleza de ese padre. Y usted puede encontrar por allí que de repente hay hijos que no se conocen entre hermanos, porque ese padre ha sido como los gallos que a ido sembrando por ahí, ¿no es cierto?, sin preocuparse jamás; y de repente hay hijos que no se conocen entre ellos. Pero cuando llegan a viejos, de repente, hablando, hablando, hablando, resulta que son hijos del mismo viejo pícaro. Cuando se han encontrado así, usted siempre se va dar cuenta que tienen la naturaleza de ese hombre, y aunque nunca se hayan visto, piensan y reaccionan parecido.

Ahora, Jesús dijo.: "En realidad el hijo no hace nada porque si todo lo que ve hacer al padre, hace el hijo" ... y dice, mire: Yo quiero decirles a ustedes que el hijo nada hace, si el padre no lo ha hecho. Ahora, para que el hijo pueda hacer lo que el padre hace, el hijo tiene que ver lo que el padre está haciendo; y para que lo vea, el padre tiene que mostrárselo, pues.

Y dice aquí: "Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas la cosas que El hace"... Insertamos, entonces, un poder, alguna fuerza, una atracción aquí: el Padre ama al Hijo. "Pero es una cosa natural, Pastor, todo padre ama a su hijo"... y déjeme decirles: ¡no!, no, es más difícil amar a un hijo de lo que usted se imagina.

Muchos de aquí de la iglesia, tienen por experiencia, que es más difícil amar de lo que ustedes jamás han pensado. Una de las cosas más difíciles es amar, ¿no?.

No hablamos, hermanos, de las aberraciones del amor: del deseo, del apetito, de la atracción, de... ni siquiera del cariño; hablamos del Amor. Es una de las cosas más difíciles, ¿por qué?, porque para poder amar hay que tener a Dios dentro de sí, porque sólo Dios es Amor, se da cuenta?.

Ahora, dice: "No, pero yo lo amé, y por eso es que yo...", bueno todo lo que hace... ¡no, no!, no es así, tiene capacidad de amar solamente aquel que tiene a Dios dentro de sí. Y tanto como tenga de Dios, tanta capacidad de amar tiene, ¿ya?.

Entonces insertamos un nuevo sentir, y es que el padre ama al hijo. O SEA: en principio, hermanos, el que primero ama no es el hijo... eso importa mucho para lo que voy a decir más adelante.

Hermanos, en principio el que ama, no es el hijo, el que primero ama es el padre, ¿por qué?, porque el hijo no tiene capacidad de amar, ¿no ve?. Está en el vientre de la mamá, y ese padre, consciente y responsable, ya ama a esa criatura. Ahora, esa criatura chiquitita, es un pedacito de carne, medio así, ¿no?, inválido, incapaz; y el padre ama a esa pequeña criatura que nada sabe, ¿no ve?.

Pero, el amor viene primero, por sobre todas las cosas, del padre hacia el hijo.

Y Jesús dijo: "El Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas"... O sea que una demostración de amor, es ser abierto, ¿ve?, una demostración de amor, es no ocultarle al hijo lo que él hace; es ser amplio. Una de las demostraciones de que hay amor, es que ese no le oculta nada.

Y caemos en un terreno que mi Iglesia no tiene, o que muchos de mi Iglesia no tienen: en el terreno de la LEALTAD... Porque para poder mostrarle todo al hijo, tiene que tener dentro de sí "Lealtad", tiene que ser una persona "absolutamente leal". Entonces no le oculta nada, todo lo que el padre hace se lo muestra al hijo, porque lo ama, es leal, es amplio, ¿lo ve?.

"Bueno Pastor, pero ¿y eso qué me interesa a mí?" ... mire, si usted no logra dominar las cosas materiales, entender las cosas materiales, fluir sobre las cosas materiales, nunca entenderá las espirituales, ¿eh?. Jesús dijo: "si yo les estoy hablando a ustedes cosas terrenales, y no me creen, ¿cómo me creerán si les hablo las celestiales?" ...

Entonces, para que usted pueda ser un buen cristiano, tiene que ser una buena persona, y para ser una buena persona, tiene que saber lo que es ser bueno, ¿ya?.

Entonces, tiene que haber lealtad. ¿Qué es lealtad? ...antónimo de lealtad; "oh, yo me pongo a hablar con Fernando, y todo es muy de acuerdo con Fernando, todo está muy bien con Fernando y yo estoy muy contento con él; nos despedimos con un abrazo, y todo eso. Fernando se va, está media hora por allí, y de repente me encuentro con Pastor, le digo: ¡oye!, yo estuve hablando con Fernando, y fíjate que esto ....¿cómo te imaginas que Fernando es así, y así ¡vamos!" ...¿eso es ser leal? ...eso es ser desleal, ¿eh?, eso es ser una persona desleal. No mantener, hermanos, por lo menos la capacidad de conservar una amistad, esté presente o no, la persona. Si usted no tiene, capacidad para mantener una amistad, que el amigo o la amiga esté presente, o no esté presente, si no tiene capacidad para ello, entonces usted no conoce lo que es ser leal.

Entonces, un principio de lealtad es ser, hermanos ... y voy a otra palabra, y otra cosa que mi Iglesia muy poco tiene: ser "leal" significa ser "sincero", ¿eh? ... Y para tener sinceridad, hermanos, tenemos que ser leales, pero para ser leales y sinceros, tenemos que ser con nosotros mismos primero. Si nosotras mismos, dentro nuestro no somos leales, nunca llegaremos a ser sinceros, ¿lo ve?.

Ahora, siguiendo la misma corriente, hermanos, siguiendo la misma corriente de los sermones pasados, decimos: "depende del espíritu que tiene, como usted actúa", si usted tiene un espíritu desleal metido dentro de sí, usted va a ser desleal, nunca va a cumplir un voto, un compromiso, una promesa; no lo va hacer, porque hay un espíritu desleal que le domina y no le deja ser leal, ni sincero, ¿no?, No voy a emplear la palabra hipócrita para allá y para acá, ¡no, no!, vamos a continuar con el lado bueno de las cosas, y el lado malo ya lo irá mirando usted mismo.

Yo estoy comenzando un sermón, que puede ser un sermón muy terrible, había postergado este sermón y quizá lo postergue después de esta predicación en atención a usted, por misericordia a muchas vidas. Porque, hablando de lealtad y de sinceridad, hermano, mire, en esta noche encontraremos que muchos de mi pueblo saldrían de aquí de la Iglesia: "Bueno, yo no sé, no, no, en esta vuelta yo no vuelvo mas, ¿para qué voy a seguir yendo a la Iglesia?"....

Bueno, entonces, para que haya amor tiene que tener a Dios dentro de sí mismo ¿no ve?, porque Dios es Amor. Ahora, amor no es deseo, no es una atracción así porque sí, ¡no, Señor!, Dios es invariable, uno de los atributos de Dios, es ser invariable. ¿Y qué es ser invariable?, una cosa que no cambia; no es como el camaleón, que cambia de colores según la ocasión ¡no!, Dios es invariable, se mantiene como tal.

Entonces, cuando el padre ama al hijo, lo ama desde antes que nazca hasta después de muerto, lo ama siempre, no ve?.

Ahora, pero para que usted sepa amar, tiene que tener a Dios. Y una demostración de amar (y no se me duerma por favor, manténganse despiertas, hermanitas. Es raro, hay hermanas que nunca han dormido en la Iglesia y que ahora están durmiendo. ¿No les interesa ser leales?, ¿no les interesa ser sinceras? ... si no los interesa la lealtad, ni la sinceridad, nunca serán fieles) ... pero, vamos a ir por partes.

Entonces, para que ustedes puedan tener capacidad de amar, tiene que tener a Dios dentro. Dios es Amor, y si usted tiene a Dios dentro, eso va a brotar de usted. En la medida que usted tenga a Dios, en esa medida, va a poder tener capacidad de amar.

¡Qué! ...¿Yo estoy enseñándole a usted, que puede tener un pedacito de Dios?, ¡no!, Dios es indivisible, Dios es Uno; pero lo que pasa es que en la medida que usted se entregue al Señor, en esa medida el Señor va a venir a usted. Entonces El puede colocar un dedo allí, o simplemente una sombra de un dedo, o puede colocar los diez dones, puede colocar cualquier cosa en usted.

En la medida que usted se dé a Dios, en esa medida Dios se va dar a usted; pero para que usted vaya teniendo de eso, tiene que tener capacidad para amar. Y una de las demostraciones de que usted puede amar y tiene a Dios en sí, es ser abierto y amplio. Ahora eso no quiere decir que usted sea abierto y amplio con todos, porque ese es el sentir de los hippies, los hippies dicen: "nosotros amamos, así que las mujeres nos las cambiamos para allá y para acá, y todos somos de todos", ¡no!, eso es perversión. Es ser abierto con su Dios, que usted tenga nada de dificultades, de incomprensión con su Padre, ¿lo ve?.

Cuando Adán era íntegramente leal, tenía compañerismo con Dios y caminaba con Dios; cuando Adán no fue íntegramente leal, se apartó y huyó de la presencia de Dios, y dijo: "Oí Tu Voz, Señor, sí que la oí, pero tuve miedo, y corrí y me escondí" ... e insertó un sentimiento que no estaba en la mente, ni en el corazón de Adán: el miedo. "Yo oí Tu Voz, pero tuve miedo, huí, corrí y me escondí" ... "¿quién te enseño?" ... "buen" ...y comenzó a demostrar que era desleal.

Porque, hermano, para ser leal usted tiene que ser sincero, ¡amén!. Si Adán hubiera sido leal, hubiera dicho: !Ay, Señor, yo metí las patas, metí las de andar, fallé en esto" ... bueno, él hubiera dicho la parte de culpa que a él le corresponde, se hubiera puesto allí ante la presencia de Dios. Pero no, él era desleal., y comenzó a descargar culpas en los demás, ¿ve?.

Ahora, Yo quisiera decirle que, en todo aspecto, cuando nosotros queremos vivir a Dios, El tiene que ver en nosotros sinceridad.

Hablando Jesús de esto, dijo; "Mire, dos hombres vinieron a orar al templo, uno era humilde y publicarlo, que reconocía su pecado, y se fue al templo y se puso de rodillas, y se golpeaba su pecho: "Dios, sé propicio a mí pecador", no decía más nada. Pero vino otro que era muy circunspecto, conspicuo dentro de la sociedad, era un hombre de mucha alcurnia, y se paró así, son su brazo metido en la manga de su túnica, y dijo: "Dios, yo te doy gracias que no soy como Perico, como Palote, como éste, como el otro, como aquel, como ese de allá, como aquella de allí, yo no soy como ese, ¡uy!; yo soy un hombre bueno, doy diezmos, hago esto, hago lo otro" ... Mire hermano, la palabra dice: "os digo que aquel publicano descendió justificado, pero de ese otro nada se habló" ...

Porque la persona desleal se conoce, hermano, como se conoce la persona leal. La persona leal se conoce, porque mide capacidades, con toda sinceridad está midiendo sus capacidades y sabe perfectamente hasta dónde llega, hasta donde tiene capacidad, ¿por qué?, porque es sincera, no trata de engañarse a sí propio, ¿lo ve?.

Ahora, en la medida que va siendo sincero consigo mismo, va llegando algo que es la primera cosa que quiero citarles en esta Noche: viene llegando el conocimiento propio. Y eso es lo que les pasa a todos los cristianos: no se conocen a sí mismos.

Hermano, el conocimiento propio viene después de la lealtad y de la sinceridad. Si usted es leal ¡bendito Dios!, usted se mantiene leal al Señor, al hermano, a la hermana, bueno ... a quien usted le ha comprometido, o ha juramentado amistad, o que se Yo. O se han hablado amistad; usted se mantiene leal. Y esa lealtad le lleva a ser sincero: "sinceramente yo siento simpatía, cariño, aprecio, amor, yo siento sinceramente, yo siento esto, sinceramente yo sé que de dentro me brota esto. No es que yo tengo que esforzarme para sentirlo, no es que yo tenga que llorar a las plantas de Dios para sentirlo, yo lo siento en mí ...¿Por qué?, porque ha sido una persona leal, y en base a la lealtad ha llegado a la sinceridad.

Ahora, cuando llegó a ser sincero consigo mismo, ¿eh?, entonces sabe sus limitaciones, y porque conoce sus limitaciones -y sus capacidades, pues-, entonces comienza a conocerse a sí mismo, ¿ve? ...Mire, hermano, pareciera que estoy hablando fuera de la Palabra, pero si usted lee al apóstol Pedro, el apóstol Pedro dice exactamente lo que Yo estoy diciendo en otras palabras, ¿no ve?.

Entonces, usted tiene que conocerse a sí mismo. "Y ¿cómo yo puedo conocerme a mí mismo?" ... y vuelvo: si tiene el Espíritu de su Padre, se conocerá a sí mismo, porque el espíritu del Hombre (y estamos hablando del Hijo del Hombre que está en el cielo), "el espíritu del Hombre -dice esta Santa Palabra-, todo lo escudriña", ¿me capta?, el Espíritu todo lo escudriña. Y estamos hablando: "el espíritu del Hombre -dice la Biblia exactamente así-, todo lo escudriña".

Y El dijo.-; "Yo Soy el Hijo del Hombre", ¿no? ... "por cuanto es el Hijo del Hombre", ¡amén!.

Para poder conocerse a si mismo, usted tiene que tener el Espíritu de su Papá, del Hombre, de ese Hombre. Sólo aquellos que son hijos del Hombre, tienen capacidad para ser leales, para ser sinceros, para conocerse a sí mismos. ¿Está muy enredado?... no está muy enredado ¿verdad?, pienso que no, porque esto es lo que nosotros [...]

Hermanos, si nosotros no nos conocemos a sí mismos, nunca vamos_ a llegar a dominar el mundo del espíritu, tenemos, que aprender a dominarnos nosotros en el mundo material. Si nosotros no dominamos en el mundo material, nunca vamos a dominar el mundo del espíritu. El mundo del espíritu siempre va hacer de nosotros lo que le dé la gana, ¿por qué?, porque no nos conocemos, no somos capaces de dominarnos a nosotros mismos.

"Yo tengo un perfecto dominio de mí mismo" ... ¡bendito sea!, esa es la primera y grande cosa. Si tú tienes un perfecto dominio de ti mismo, tú eres leal, tú eres sincero ¡amén!, ¡oh, diga amén aunque le cueste, hermano!, porque ésta es una realidad para su alma...

Mi afán no es adelantarme en este sermón, mi afán es llegar a hacer que usted entienda el mundo en el que vive, ¡amén!. Cuando usted es capaz de dominar el mundo en que vive, usted tiene que comenzar por dominarse a sí mismo.

"¿Cómo yo puedo llegar a ser, a entrar en su Espíritu, Pastor?, ¿cómo yo puedo llegar a fluir en el mismo canal suyo?, ¿cómo yo puedo llegar a sentir como usted, a ser como usted, a tener integridad, a ser así?, ¿cómo yo puedo llegar a ello?"... simplemente siendo leal, siendo sincero, conociéndose a si mismo. Pero para conocerse así mismo, tiene que tener el Espíritu del Hombre.

Ahora, escúcheme: estoy hablando del Hombre, del único, de uno solo, Del Hombre, no de los hombres, ¿ve?, estoy hablando del Hombre por excelencia. Si usted llega a tener el espíritu Del Hombre –y usted sabe a quién me estoy refiriendo-, entonces usted tiene capacidad para conocerse a sí mismo. "¿Para qué me sirve, pues, la capacidad?, ¿para qué?, si no me conozco a mí misma, ¿qué gano con eso?", hermano ganas el dominio más grande. Ganas el dominio propio, de tal manera que tú sabes lo que vas hacer, ¡sí, Señor!.

Hablando Jesús de eso, dijo: "el que camina de día, no tropieza", porque sabe todas las cosas, ¿lo ve?. Ahora este es el dominio propio. O sea que el que el diablo a usted no lo puede llevar a hacerlo que usted no quiere, ¿me está captando?, está comenzando a ponerse sabroso ¿verdad?. Usted no puede, hermano, dejarse dominar, usted no puede ser arrastrado por ninguna potencia, ¿cuándo?, cuando es leal, cuando es sincero, cuando se conoce a sí mismo. Tiene dominio propio, ¡amén!.

Así que, la persona leal ... volvemos a la lealtad. Oh, hermano, cómo gimo Yo por lealtad. Y cuando alguien viene a mi oficina y dices "¿qué se requiere para pertenecer a la iglesia, Pastor?", que usted sea leal. Lo único que le pido es lealtad, pero lealtad. No lealtad, como algunos y algunas de mi iglesia, que hablan de lealtad Conmigo y después se van por allí y comienzan a hacer cosas malas y feas, ¡no, no! lealtad. La lealtad, hermano, le lleva a usted a mantenerse en el mismo exacto nivel. En luz o en sombra.

Hablando de la lealtad, David, dice: "aunque yo ande en valle de sombra y de muerte, no me interesa, porque Dios está conmigo". En las palabras exactas de él: "aunque ande en valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno, porque TU estarás conmigo".

O se que aunque usted esté metido en la prueba, aunque usted esté metido en el dolor, en la dificultad, en la aflicción, en lo que esté, donde esté, usted se va a mantener leal. La lealtad no necesita estímulo, cápteme esto: "la lealtad no necesita estímulo". "Ay!", es que yo necesito que usted me esté diciendo: yo te amo, yo te amo. Así yo me mantengo a flote" ... ¡eso no es lealtad!, eso se llama ser un PAPAS-NATAS. Pero ya vamos a llegar a ello, falta mucho para eso todavía, estamos echando bases de un sermón que puede ser algo terrible.

Ahora, no está mal que usted le diga a su esposa, a su enamorada, a su amada, no está mal que usted le diga: "yo te amo", a cada rato y todos los días, no está mal. Pero si hay una persona que necesita que le estén diciendo: !yo te quiero, yo te amo, yo te adoro, yo te ... yo te ... por allá, yo te ... por aquí", para que se pueda mantener leal, esa persona no sirve. Porque la lealtad se mantiene siempre invariable ¡oh, gloria a Dios!. Y Yo estoy diciendo ahora ... a mi Padre le gusta que Yo diga esto, ¿lo ve?.

Porque nosotros con lealtad, hermanos, a sol o a sombra, de frente o por la espalda, nos mantenemos exactamente iguales. La lealtad no nos deja variar, ¿amén?.

"Yo soy una persona leal, usted a mí no me va hacer que traicione yo soy una persona leal. Usted no me va a llevar a mí a hablar mal de mi amigo, de mi amiga; yo soy una persona leal. Usted no me va ha llevar a hablar mal de este, o de aquel, ¡no, señor!, yo soy leal" ... La lealtad lo hace mantenerse, no hay traición en lealtad, ¡amén!.

Déjeme decirle;, Francisco, es verdad lo que usted piensa: en la persona leal no hay ninguno de estos demonios que dominan a la gente, con intereses carnales. Esto estaba pensando, y está correcto. Nos queda mucho para adelante todavía.

Bueno, seguimos aquí: en lealtad. Entonces, nosotros, hermanos, en lealtad, nosotros somos absolutamente leales, aquí o donde sea. "En valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno, porque TU estarás conmigo" ... "Pase lo que pase, Dios, TU puedes meterme en los infiernos, allá sigo siendo Jesús de Nazareth. Padre, líbrame de la cruz, pero si no me libras, seguirá siendo Tu Hijo", ¡si, amén!. "Líbrame de este dolor, líbrame de esto, Señor; pero si no me libras, exactamente igual Te sigo amando" ... Esa es una persona leal, hermanos.

Y yo sé que usted anhela ser leal. Yo sé que mirándolo así, dice; "Señor, dame ese precioso don", ni siquiera es un don; es algo inherente, propio, que tiene que ver con el nacimiento de una persona, ¿se recuerda eso?. Eso tiene que ver con la persona cuando es engendrada, esa lealtad se la mete el padre cuando la engendra. Pero la persona es leal completamente, cuando es hijo Del Hombre,

Entonces, necesitamos ser leales. Habiendo lealtad en nosotros, hermanos, llegaremos a ser lo que usted tanto anhela: un grande y poderoso siervo de Dios, ¿por qué?, porque en una persona leal, Dios puede confiar en usted. ¿ve?.

Ahora, Yo estoy adelantando sermón, para entusiasmarles, hermanos; Yo voy a volver mucho sobre esto. Yo estoy adelantándome y -como quien dice-, soltándole algunas perlitas para que usted agarre y se entusiasme. Pero Yo voy a volver sobre lealtad, una y otra vez, hasta, que vayamos pasando paso por paso.

Así que la lealtad, hermanos, es una cosa que está en nosotros. Ahora, Yo estoy hablando con predestinados. Déjeme hacerle una salvedad: hermanos, Yo estoy hablando con predestinados, y todo predestinado tiene lealtad, ¿por qué?, porque se la inoculó el Padre, el Padre se la dio, ¿cuándo?, cuando lo formó, ¿dónde?, allá, ¿en qué tiempo?, antes que el mundo fuera, se la dio. Usted lleva lealtad dentro.

Esa es la razón por la que usted llora y gime cuando es desleal, esa es la razón por la que a usted le duele tanto, cuando usted se comporta en forma desleal.

"Señor, ¿por qué yo tuve que hacer esto?, Señor, ¿por qué?, ¿por qué?" ... porque tú tienes dentro de ti, lealtad. Esa lealtad te dice: "obraste mal, hiciste lo malo, te comportaste desleal, tú no debías hacer eso, tú lo hiciste mal. Tú tenías que haberte comportado con lealtad y mantener esa amistad a sol y a sombra, aunque te hubieran matado, cortado la cabeza tú debías mantenerte. . ¿Por qué?, ¿por qué fuiste traidor?, ¿por qué fuiste traicionera, traicionero?, ¿por qué?, ¿por qué?" ... Y ahí estás, y vives una vida de infierno, ¿por qué?, porque fuiste desleal. Pero, ¿por qué te duele porque eres desleal?, porque tienes dentro de ti -por predestinación eterna-, lealtad, ¿me capta cómo es?.

"Entonces, Señor, sigue despertando" ... No haga como algunos pastores que han llegado a decirle a los hermanos: "hermanos, este no es el tiempo de oír a la conciencia" ... Si usted no le oye a la conciencia, quiere decir que Dios lo ha abandonado, si su conciencia no le reprende, quiere decir que Dios lo ha dejado. Y Yo no quisiera que Dios me dejara a mí, hermanos: "No me interesa, no me importa, haz lo que te dé la gana, vete al infierno. Allá tú ... Yo no tengo más nada que hacer contigo" ... No quisiera que Dios hiciera eso conmigo.

Entonces, un agente de la lealtad es la conciencia. Y cuando usted se comporta desleal, usted es reprendido, entonces anda cohibido por allí y con la cabeza gacha, y rehuyéndole los ojos para no mirarle. ¿Por qué?, porque sabe, por ese coso que Dios le puso dentro, sabe que a El no va a mentirle, y que necesita rectificar. Porque la lealtad nunca lo va a dejar tranquilo, cuando usted ha obrado mal nunca le va a dejar tranquilo. Usted tiene que mantenerse en el terreno que su Padre le ha puesto.

¿Cómo lo puede hacer?, hermano, teniendo en su vida sinceridad. "Señor, yo tengo que ser sincero, yo fallé aquí, por esto y por esto, y no, yo no le voy a poner nombre a esto, porque yo no quiero engañarme a mí mismo. Y aunque me escosa, y aunque me duela, y aunque me tenga que morder, y aunque me tenga que odiar a mí mismo, y aunque me quisiera abofetear a mí mismo por ser como soy, yo no le voy a poner nombre a esto, porque yo quiero ser leal, tiene que haber sinceridad en mi vida. La única manera que TU vas a vivir en mí, es que yo sea leal" ... ¿se da cuenta?.

Ahora, una persona leal, hermano, es una persona que siempre cumple sus votos. "Hacemos compromisos ¿sí?, muy bien, es una promesa, un compromiso que hacemos los dos", -"Sí, lo hacemos, muy bien"... La persona leal cumple eso aunque le cueste la vida.

Dios, hablando de lealtad, hermano, dice: "Mira, cuando a Dios hicieres promesas, procura no tardar en cumplirlas, ¿eh?, porque Dios no se agrada de los que prometen y no cumplen" ... Ahora, si usted no está seguro de cumplirlas, mejor es que no prometa.

Ahora, ¿por qué?, porque la lealtad le lleva a cumplir cada compromiso, a sol y a sombra. Yo tengo un compromiso con Dios, le voy a decir, uno de mis compromisos con Dios, es este: nunca, quejarme de lo que Dios me da. Y usted nunca me va a sentir a Mí, decir: "Pero, ¿por qué, Dios Santo?, pero, y que Yo, y que a Mí, y que eso no" ... ¡nunca, nunca!, porque tengo un compromiso con Dios: no quejarme de lo que El me dé.

Y sé, con la frente muy alta, un día de estos, mañana o pasado, un día de estos voy a llegar allí, y le voy a decir: "Mira, Señor, cualquier cosa, pero Yo nunca te reclamé". Y voy a pasar ante la presencia de El, y le voy a decir: "Yo nunca protesté, aquí estoy" ... y El va a tener que decir: "Tienes razón. Te metí en cualquier parte, te metí para allá, te metí por aquí, hice esto por aquí; te metí en la cárcel (en la cárcel no), te metí en La Guardia, te metí en el D.I.C., y esto y lo otro. Y Tú nunca abriste la boca para quejarte en mi contra, ¡cumpliste!".

Y Yo nunca he renegado. ¡No!, el Señor no puede decirme a Mí, puede citarme otras cosas en que le he fallado, pero cada vez que Yo le fallé, dije: "Señor, Yo te fallé en esto, me arrepiento ¡Dios mío!, haberte fallado soy un torpe" ... ¿ve?. Porque hay lealtad puesta por el Padre dentro nuestro.

Ahora, esa es la cosa que usted tiene que tener, ¿me deja seguir un rato más? ...

Ahora, la lealtad, hermano, es inherente, cuando digo inherente: está involucrada, está metida dentro. Es igual como Yo, para ser cuerpo, tengo que tener cabeza, eso es una cosa que tiene que estar en Mí. La lealtad está dentro de cada predestinado, es parte de usted. Es como que a usted, hermano, le dijera: "Bueno, vos no tenes estómago" ... ¡no!, usted no puede ser una persona sin estómago, porque no podría vivir. Así también un predestinado, un hijo del Hombre, tiene lealtad dentro de sí mismo.

"Ahora, ¿por qué esa lealtad no sale a flote, pues, Pastor?, ahora, ¿por qué esa lealtad no está en mí, y yo cada día soy más así, soy más allá?" ... ahí vamos.

Lealtad, hermano, tiene que ver con predestinación. Pero para que usted pueda hacer que la lealtad aflore, salga arriba y se manifieste, usted tiene que estar seguro que es predestinado. "Me está emborrachando, Pastor, yo no lo puedo entender" ... ahí está grabándose.

Para que usted, hermano, pueda sacar la lealtad arriba, ¡bendito Dios!, y para que ésta se manifieste, tiene que tener entonces, eso, ¿qué?: seguridad de su predestinación. "Yo soy predestinado, y ya puede decirme todo diablo, todo ángel, o todo ser espiritual, o todo ser material, que no lo soy, ¡yo lo soy!" ... Entonces, cuando usted tiene seguridad en su predestinación, lealtad comienza a haber con usted mismo. "Yo, como predestinado ¡bendito Dios!, no puedo ser igual a aquel, porque soy predestinado ¡caramba!" ... Entonces, hay lealtad con usted mismo, comienza a haber lealtad con usted, ¿ve?.

Pero usted no puede ser como alguno de mis hermanos, y lamento mucho ... (como si fuera reunión de pastores), lamento mucho que haya algunos obreros que han sido tan desleales como estos. Uno de los hermanos pastores, cualquiera de ellos, se confían unos a otros las cosas, y este Papas-Natas, cuando este su hermano que ha confiado en él, se ha apoyado en él; se ha ido y le ha contado a la mujer, a la esposa de él: "mira, me dijo esto, me dijo esto, me dijo lo otro" ... tan Papas-Natas fue, que no tuvo lealtad ni consigo mismo, para su hombría de bien. Y esto no es un caso, son varios, montón de casos. No los voy a nombrar, no es necesario, cada uno sabe lo que ha hecho, y tiene que ser leal consigo mismo, cuando reconoce que ha actuado con deslealtad comienza a lamentarse, comienza a desesperar. Porque si tú comienzas a desesperar, me estás diciendo: "Yo tengo predestinación", si tú comienzas a desesperar por lo que te digo, me estás diciendo: "Yo soy predestinado, y como predestinado me duele ser un desleal", ¿le duele?, ¡claro!. La lealtad es una de las bendiciones, una de las cosas que mayor gloria le pueden dar a su vida, ¡amén!.

Eso es lo que la Palabra, del Señor nos cita continuamente: "¡Sé fiel hasta la muerte!, sé fiel para allá, no vayas para acá, cuidado con esto, no falles, no caigas" ... ¡LEALTAD!. La lealtad no nos deja, hermanos. "Seré leal, seré leal, Señor, y esto no se lo puedo pedir a Ti, porque lo llevo dentro de mí, lo tengo dentro, yo no sé por qué no ha salido, pero yo lo tengo dentro de mí".

Y esa lealtad me va a llevar a mí a conocer a otros que son leales, esa lealtad me va a llevar a mí ... cuando alguien comienza a decir una cosa, de repente dice: "Pero, ¿qué le pasa a usted, por qué me está hablando así?" ... "pero, que no" ... "es que mi espíritu no reconoce eso como Palabra de Dios, yo soy muy leal. Quiero ser leal conmigo mismo, y lo que usted me está diciendo, me está dañando, y no quiero que me dañe; yo quiero ser leal".

La lealtad, usted la lleva dentro como predestinado. ¡Atiéndame hermano, atiéndame hermana!, esta es una cosa que a usted Dios se lo ha dado, usted no ha hecho nada por merecerlo, pero Dios se lo ha dado. Y Yo diría: ¡bendito sea nuestro Buen Dios, porque nos ha dado la lealtad!.

Por eso es que gemimos y lloramos, en la medida que se acerca el fin, cada día nos sentimos más desesperados, hermanos, ¿por qué?, porque sabemos que nos faltan cosas.

¿No ve cómo era necesario hablar de esto?, ¡oh, aleluya!, ¿sabe que estoy sintiendo ese poder que vino sobre nosotros allí en Cochabamba hermano, y que dejó a muchos hermanos paralizados y dejó a muchos hombres, hombres de Dios, hombres grandes del Señor, los dejó allí: "Yo no sé lo que me pasa a mí". "Yo puedo decirle -me decía uno de los pastores grandes, no de Santa Cruz, sino de otro lugar-: "Mire, Pastor, yo no sé qué me pasa, pero a partir de este culto yo siento que ando con los pies grandes, las piernas como algodón, ¡qué cosa más extraña lo que me está sucediendo!" ... y ese mismo poder es el que está viniendo sobre mi vida.

No está demás que les diga, hermanos, cómo Yo puedo mirar deslealtades en las vidas aquí, no está demás que le diga cómo veo las traiciones en las vidas, cómo están abiertas; no voy a comenzar a gritar esto. Pero déjeme decirle: la lealtad lo llevará a usted a conocer al que es leal, porque es algo que viene haciendo nexo, el uno con el otro, ¡amén!.

Usted tiene que llegar a ser un buen cristiano, usted tiene que dar un paso hacia la lealtad. "Pero, ¿no me dice Usted que yo la llevo dentro?", ¡sí!, usted la tiene dentro; lo que pasa es que está allí, aplastada por toda esa sarta de cosas que el enemigo ha puesto en usted. Pero llega el momento de que esa predestinación brote, ¡amén!, llega el momento en que la lealtad, hermano, comience a ser una cosa que esté viviendo en cada uno; y para eso no hay edad. Puede comenzar con el más chiquito hasta el más anciano, no tiene nada que ver, no hay edad, basta que usted entienda que un predestinado lleva dentro de sí mismo esa cosa puesta por el Hombre que está en el cielo, ¡amén!.

Se ha dado cuenta que los que usted llama, espirituales... Yo les he dicho muchas veces aquí en mi mesa y he dicho en otros lugares:hay gente que dice: "¡Ah!,nosotros pertenecemos al círculo de los espirituales, aquellos son del círculo de los carnales" ... Yo he dicho: no tienen ni idea lo que es ser espiritual, ellos ni comienzan a saber lo que es ser espiritual. Porque ser espiritual, no es andar de puntillas, con la carita así, eso es ser místico, ser hipócrita; pero ser espiritual es otra cosa: es vivir en el mundo del espíritu. Y ese mundo del espíritu, usted todavía no lo conoce, porque no domina el mundo de la materia, ¿amén?.

En mi Iglesia había un montón que eran espirituales ... "¡cómo son de espirituales", ¿espiritual?, ¿espirituales? ... me gusta el término y es lindo desearlo, pero no confundamos las cosas, Yo les estoy hablando de cosas terrenas. Y les hablo de cosas terrenas y usted casi no me entiende, ¿cómo me va a entender si les hablo de las celestiales?. Por eso usted no puede ver los ángeles, por eso usted no puede ver los seres celestiales, por eso no los puede ver, porque todavía no entra al mundo del espíritu. Cuando entre, van a ser sus compañeros, ¿me capta?.

Así que, lealtad, hermanos, es algo que Dios ha puesto dentro de nosotros cuando nos engendró, y nos engendró allá. la Biblia dices "a los que antes conoció, predestinó". Ahora, yo soy predestinado y si soy predestinado, hermano, antes de predestinarme El me conoció, me examinó muy bien, me puso en una maquinita y vio que en mí había lealtad. Entonces, me predestinó con lealtad dentro.

Dios no predestina a nadie, sin antes haberlo conocido, ¡oh, amén!. Ahí estábamos nosotros y El nos examinó, y después dijo: "Bueno, tú eres predestinado a nacer boliviano, en el siglo XX, en el año mil novecientos y tantos; eres predestinado a eso, y manifestarás esto, esto y esto" ... Y una de las primeras cosas que El, por predestinación quiso que manifestara, es: LEALTAD, ¡amén!.

Esta es la manifestación de los hijos de Dios, ¡sí, señor!. Es el pensamiento de la manifestación que espera la creación toda, el firmamento, la creación, toda la creación espera que tú manifiestes la lealtad que El te predestinó. Lealtad que no existe en el mundo, pero está en ti, puesta por tu Padre eterno.

Yo hablaba con un hermano, y le decía: mira, mi hermano, Yo soy un tipo muy fácil de emocionar, soy un tipo muy fácil de llorar; Yo puedo ver un árbol, y de repente me pongo a llorar y no puedo contenerme. Una mirada limpia, una mirada leal -le dije, creo al hermano, ¿leal le dije, hermano? ... una mirada leal creo que le dije ... ¿o limpia?- ... una mirada leal, una mirada limpia?. Yo veo una mirada leal, una mirada limpia, y me hace llorar. Miro una foto bien tomada, y no puedo contenerme, me pongo a llorar, me emociona.

Lealtad significa ser muy sensible, -como dijo el profeta: "Estamos blanditos".

¿Se ha dado cuenta usted, que la persona entre más hipócrita, más dura es? ... la persona leal es blandita, ¡oh!, con qué facilidad se conmueve, con qué facilidad cree, con qué facilidad acepta, con qué facilidad ama, ¡eso es ser leal!. Usted dice: "No, yo soy un hombre, no voy a llorar" ... ¡no!, no sea así, ¿eh?.

La lealtad, hermano, es una cosa que mi Iglesia, en Cristo es la Respuesta, está haciendo tanta falta. Dios está desesperado porque usted adquiera poder, hermano, Dios está desesperado porque usted llegue a ser ese cristiano, esa cristiana poderosa, potente, invariable, que El predestinó; Dios está desesperado por eso.

Entonces lo que necesitamos es ser leales, que haya lealtad en nosotros, seamos absolutamente leales. "Pero, Pastor, es que yo quiero y no puedo", déjeme decirle: ¡no!, si usted no puede, es porque no tiene, ¿ve?, si usted no puede, es porque no tiene. Si usted me pide diez mil pesos, y Yo no los tengo, tengo pues, por fuerza que decirle: "no puedo", porque no tengo. Pero si Yo tengo diez mil pesos, le digo: "bueno", porque puedo, porque tengo, ¿no?.

Entonces, usted me dice: "yo quiero ser leal, pero no puedo" ... eso significa que usted no tiene lealtad. Y tienen lealtad los que son "hijos del Hombre".

Por eso es que usted llora cuando traiciona, por eso es que usted sufre cuando traiciona, por eso es que usted padece cuando es desleal, ¿eh?. Necesitamos urgentemente ahora, nosotros entrar en ese terreno que nos pertenece por predestinación. Debemos vivir en lealtad. Si en esta noche nosotros entramos en lealtad, hermano escúcheme, si entramos en lealtad en esta noche, usted va a comenzar a vivir la tercera etapa. Esto es tan cierto, como que estoy aquí parado, esto es tan cierto, como puedo tocar esto.

Si usted comienza a tener lealtad, va comenzar a vivir tercera etapa. Tercera etapa es dinámica, tercera etapa significa Palabra caminando; si usted es leal, va comenzar en eso, nunca más va a volver atrás.

Así que, escúcheme: este es el primer paso a tercera etapa, a la unión de lluvia temprana y tardía, a esa potencia de gloria; usted puede comenzar a vivir ese mundo teniendo lealtad. "¿Yo hasta ahora no he sido leal, Señor, entonces?" ... ¡si!, hasta ahora tu no has sido leal, y tienes que reconocerlo, porque parte de la lealtad es ser sincero.

"Realmente, yo no he sido leal, porque cuando el Pastor (por mí), ha dado vuelta la espalda, yo he hablado de El, esto, de esto yo he hablado, y hablado, y hablado ... y no he tenido la sinceridad de decirle: yo hablé, yo hablé, yo hablé. Y no me arrepentí hasta ahora, pues, ¿qué me está pasando a mí?, es que yo no soy ni siquiera leal conmigo mismo ¡caramba!, ¿qué es lo que me sucede?" ...

Pero cuando usted llega a ser leal, ¡bendito Dios!, usted está en condiciones de comenzar a vivir tercera etapa. Eso está contestando muchas preguntas en esta noche, eso está respondiendo a muchas interrogantes, y eso está contestando a muchas oraciones que se me han hecho, ¡sí, amén!. Y no tengo ningún reparo en decir que se me han hecho, ¡oh!, porque. Yo sé cómo tú has orado, ¡hombre y mujer!, Yo sé como tú has orado. "Señor, yo no quiero fallar. Señor, yo no quiero pecar. Señor, me duele esto, me duele lo otro, me duele aquí, me duele allá; fallo para allá y lloro, y me angustio; quisiera matarme, quisiera tomar veneno, quisiera abrirme las venas, quisiera echarme bajo las ruedas del tren, ¡Dios, haz algo conmigo! ...

Comience a ser leal. "Yo no quiero comer, no quiero hacer ... pero, como yo estoy aparte, me está dejando, me está olvidando, Dios me está apartando" ... Dios no te está apartando, Dios te está acorralando, Dios te está poniendo contra la pared para que tú llegues a manifestar lo que por predestinación te dio, lo cual es lealtad, ¡oh, aleluya!. Hermano, ¿me está siguiendo en esto? ... ¡bendito Dios!.

Comience a decir: ¡gracias, Señor!, porque Dios te ha dado lealtad, lo tienes en ti por predestinación desde antes de la fundación del mundo, Dios puso lealtad dentro. Antes que hubiera soles y lunas, Dios te había puesto lealtad dentro. Pero, ¿por qué no vives esa lealtad?, ¡comienza ahora!, "¿cómo puedo comenzar?", siendo sincero, siendo sincera. Esa es la forma de vivir lealtad.

"Señor, yo no he sido sincero, recién me doy cuenta" ... comience, para eso está aquí; aquí, está la antorcha, aquí está la luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, aquí está la luz que alumbra a las almas, ¡oh, gloria a Dios!. "Padre, Yo soy la luz"...

Necesitamos llegar, llegar a este paso para comenzar a vivir tercera etapa, ¡oh, Dios!. Entonces se va hacer esa .obra por la que usted ha llorado y gemido muchas veces; porque muchas veces sus lágrimas han sido sinceras, una gran cantidad han sido fingidas, han sido lágrimas de emoción y cualquier cosa. Pero en muchas oportunidades, sus lágrimas han sido sinceras, y esas lágrimas sinceras Yo las he mirado, ese clamor sincero. Yo lo he oído, ¡sí, Señor!.

No quisiera decírselo cómo, pero hermano, s alguien ... Yo creo que hay uno o dos hermanos aquí, que han tenido la experiencia de haber escuchado las oraciones de algunos hermanos, y se han angustiado tanto, horas se han decaído tanto, escuchando las oraciones. Mire hermano, Yo, Yo le puedo decir con experiencia personal: sí, se puede escuchar las oraciones, y se escuchan las oraciones, pero las oraciones; sinceras, ¿no ve?. Al pecador, Dios no oye, esa ha sido la razón por la que no te ha oído a ti.

Necesitas ser leal, ven a lealtad, Dios te lo ha puesto dentro, tú lo tienes dentro, déjalo que brote. En realidad Dios esta desesperado porque eso brote, Dios está desesperado porque eso sea así en tu vida, en la vida de cada uno. "Lealtad, Señor, lealtad dentro de mí, ¿así que yo lo tenía por predestinación?", lo tienes; si tu eres predestinado, tienes lealtad.

Tú te has callado muchos veces y has pretendido engañarme, y has pretendido hacer todo eso; todo eso que tú has hecho así, hermano, piénsalo, es porque no eres sincero. Comienza a tener sinceridad, y eso te va a llevar a lealtad, ¿amén?. "Pero, yo pensaba que callándome yo no le causaba dolor, y que, y que ... eh" ... mira, no, no es así. Ser leal, hermano, es ser sincero consigo mismo, ¿amén?, ¿me entiende eso?. Usted lo tiene dentro.

¡Oh!, Yo siento en mi alma el impulso de hablarle de lealtad hasta cansarlo. Quiero hablarle de lealtad, hermano, porque déjeme decirle que los ángeles perdieron su dignidad por desleales; y la razón de que haya diablo, es porque fue desleal, y la razón de que haya demonios, es porque fueron desleales, y la razón de que la Tierra esté como esté, es porque la Tierra le fue desleal a Dios, ¡oh, cierto!.

Tengo algo que decir, y es esto: si hay lealtad, no necesitamos arcángeles en la Tierra, si hay lealtad, no necesitamos, arcángeles, porque por la lealtad nuestra, hermano, ellos pueden volver a ocupar otras esferas; están perdiendo el tiempo aquí en la Tierra. Pero hay un pueblito, hay un grupito, hay unos cuantos que van a llegar a ser leales; bastará con esos.

Necesitamos llegar a ello, y entonces los arcángeles que andan por acá, hermano, para poder proteger a un pueblo, tendrán libertad para regresar a otras esferas, y nosotros ocuparemos la posición que el diablo nos ha quitado. Nuestro posición es ser Señores de cielo y tierra, nuestra posición es dominar, hermanos, y no hemos podido hacerlo; pero si somos leales llegaremos a ello, ¡bendito Dios!, ¿me está siguiendo? ... Yo sé que estoy hablando cosas, que nunca dije, pero tengo que decirlas mientras me dure el tiempo, mientras quede en este mundo debo decirlas.

Tú tienes lealtad dentro, la tienes hijo, por eso sufres y lloras cuando eres desleal y traicionero, por eso padeces cuando no te mantienes en la línea correcta. ¡Deja que esa lealtad que El te puso por predestinación, brote en ti! "Porque a los que antes conocí, también predestiné (perdón, hermano), a los que antes conoció, a los que antes conoció, predestinó" ... me estaba arrogando derechos que no me pertenecen.

Predestinación, por predestinación lealtad, lealtad para ser sincero consigo mismo.

Hermano, tú tienes que reconocer que no haz sido leal, ¿eh?. "Y la primera cosa es que yo he prometido y no he cumplido, ¡Dios bendito!, ¿para qué sirvo?" ... Se sincero contigo mismo, sé sincero y comienza a sacar esas cosas para afuera, y entonces tendrás lealtad, la lealtad que Dios te ha dado y que está en tu vida. Necesitas que brote solamente, ¡amén!.

Debe brotar, Señor, eso, y entonces viviremos a la luz, y no tendremos que andar: "que se van por allí, y allá se puso a hablar de esto, de esto, de esto, por allí, por acá, que se fue por acá y habló así, así, así y así, que se fue por allí" ... Mire, hermano ¡no!, una persona leal no hace eso, y cuando el diablo quiere meterle esa burbuja de deslealtad, usted dice: "¡no, señor!, yo no tengo nada que ver allí, pare ahí, no tengo yo nada para ello" ... ¿amén?, ¡amén.'.

Entonces, lealtad es comienzo de tercera etapa, comienzo de dinámica.

Y la última cosa: lealtad nos mantiene a nosotros en seguridad, porque lealtad es seguridad. Si nosotros somos leales, estamos seguros de no fallar, ¿se da cuenta?, si Yo soy leal, nunca voy a fallar, ¡no puedo!, mi lealtad no me deja fallar. Y no es por los demás, no es por lo que aquel traiga, por lo que aquel me diga, por lo que aquella me quiera, por lo que aquel ... ¡no!, no es por lo que me rodea, no es por lo que trae otro, ¡es por mí, es por lo que Yo soy!. Por eso es que yo no puedo caer, Yo no puedo fallar, porque Yo soy Yo; soy leal conmigo mismo, no puedo fallar.

Lealtad es seguridad, ¿ve?. Entonces no caiga, no flaquee, no resbale, ¡no lo haga!, ¡sea leal!. La lealtad no le deja fallar. A usted pueden venir con mil cosas, con mil tentaciones, con mil provocaciones: "Yo no caigo porque la gente no me guste, o porque me guste, Yo no caigo por lo que me digan, o no, me digan, Yo no caigo porque me interesa, o no me interesa,, ¡no, señor!, no es por eso; es por mí, es porque Yo me sentiría mal, sería Yo el que me sentiría mal conmigo mismo, y no quiero tener de enemigo a Julio Alvarado, quiero que Julio Alvarado sea amigo de Julio Alvarado; Yo no lo quiero tener de enemigo. Entonces, por lo que Yo soy, no puedo fallar, usted me va a decir todo lo que quiera: ¡Yo no puedo fallar!, ¡soy leal!" ...

Lealtad es seguridad. Dejémoslo hasta ahí. Como me gustaría seguirle diciendo de lealtad, hermano: lealtad es tener dones, lealtad ... muchas cosas voy a decirle, de lealtad le puedo hablar mucho ¡bendito Dios!, de lealtad hablaremos inextenso en este sermón que ha comenzado esta noche.

Yo he rogado con toda lealtad y sinceridad a mi Padre: "¡Padre, párate TU, ocupa el lugar y háblale a la Iglesia!. Yo, capacidad no tengo, TU la tienes, y porque TU tienes capacidad, háblale a la Iglesia ... Y Yo sé que en esta noche no ha habido gritos, no ha habido paradas, no ha habido por allí, para allá; pero Yo sé cómo la Palabra ha entrado.

¿Sabe qué?, me siento como el Sembrador, que está seguro de haber sembrado en buena tierra, ¡sí, sí!, sinceramente eso: he sembrado en corazones que estaban esperando esta Palabra.

Oración final:

Por eso, Padre, te doy gracias, acepta mi gratitud, Señor, acéptala en esta noche. Y permite que este mensaje, que así ha comenzado, Dios, nos lleve a nosotros a eso que el mundo, que la creación toda está gimiendo, y no solo ella, pero Yo con ella Señor, gimo, ¡oh, Dios!, hasta que TU seas formado en cada vida.

Bendice a Tu pueblo, ese pueblo seguro, ese pueblo predestinado, ese pueblo que tiene lealtad por predestinación eterna, bendícelo Señor. Que comience a aflorar lealtad, y vivirá tercera etapa, ¡oh, cómo gimo porque sea, Padre!. Bendito Tu Nombre.

Gracias, Señor. Amén y amén.

Santa Cruz, 11 de abril de 1.978