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"Visita Del Señor A La Zona Sur" "La Gratitud"
Rvdo. JULIO ALVARADO F.  
Palos Blancos, 10 de Agosto de 2005
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Asiento por favor, si todos pueden tomar asiento.
Hace cuestión de cuatro o cinco años atrás, una Expedición de ingleses, canadienses, japoneses e israelíes, en la ribera oriental del Río Jordán, en cierta parte.
Encontraron una especie de construcción, toda la construcción, toda ella, con piedras del río.
Más grande, más chica. Y empezaron a investigar ¿Qué sucedía?, ¿A qué correspondía?, y le preguntaron a la cantidad de arqueólogos que iba con la Expedición.
Y ellos se quedaron… Vamos a revisar los escritos, para saber ¿Qué?.
Revisaron…., en la Biblia descubrieron lo que era. Porque cuando el pueblo de Israel hermanos, iba avanzando hacia su victoria final para entrar en la tierra que Dios les había dicho que fluiría leche y miel, ellos tropezaron con muchas dificultades.
Tuvieron que cruzar el Mar Rojo, Dios tuvo que hacer un tremendo milagro, y cruzaron al otro lado, pero no conquistaron la Tierra prometida inmediatamente que pasaron el Mar Rojo, tuvieron que seguir caminando.
Después del tremendo avivamiento que produjo que Dios haya abierto las aguas del Mar, y hayan cruzado al otro lado, ellos tuvieron alegría y algarabía por toda una semana, saltaron, gritaron, comieron, se alegraron.
Porque no todos los días se ve un milagro, que se abran las aguas para que pase un pueblo.
Siguieron avanzando, encontraron aguas amargas, y por último cuando ya estaban en posesión más bien, de la tierra prometida, cuando ya se les había repartido a cada una de las 12 tribus (Once, porque la Tribu de Leví no recibió tierra).
Tipificando el Ministerio, tipificando a los predicadores, que no recibían bienes materiales, pero el bien material que recibían ellos, iba a ser todo el producto de las otras once tribus, porque la tribu de Leví se dedicaría a la Palabra y al Culto.
Eso tipificaba los Ministros de Dios, que no tenían posiciones humanas, carnales, que no tenían posiciones terrenales.
Eso usted puede revisarlo en la Palabra de Dios, y eso se mantiene hasta nuestros días.
El hombre de Dios, la mujer de Dios, el Ministro consagrado al Servicio del Señor, dijo: NO tendrá ninguna posesión de tierra, porque la posesión de los Ministros serán las Once tribus de Israel.
Todas colaborarán para sostenerlo, para… ¡Bue!. Cuando ya estaban entonces, consolidados, o para consolidarse, ya había muerto Moisés, ya se había ido a la presencia de Dios.
Estaba Josué como Líder de Israel, a ellos se les opuso el Mar (perdón) el Río Jordán.
Tenían que cruzar al otro lado, los enemigos que tenían que destruir estaban del otro lado, y si no cruzaban no iban a tener una conquista real.
Entonces, Dios habló con el Líder, le dijo: Josué…
Josué era un muchacho joven todavía, empezó a seguir a Moisés cuando tenía unos nueve, diez años, cuando recibieron la Tierra prometida tendría unos cuarenta y dos años, que era relativamente joven todavía.
Josué, yo voy a abrir el Río Jordán, ustedes van a pasar por el Río como en seco, yo me las voy a arreglar para que ustedes pasen el Río Jordán.
Porque Dios siempre arregla lo imposible, para demostrar que es Dios, tiene que poder más que los hombres.
Para que tú puedas creer en Él, ¡Tiene que ser Superior!, no se puede creer en una persona que es inferior a uno.
Por eso es que yo no creo en Santitos, que hay que llevarlos al hombro para que puedan caminar los santitos, ¡Para qué demonios sirven!, si no pueden ni caminar ¡Pues hombre!.
E inferior a mí, porque si quiera yo camino, yo corro, yo juego a la pelota (todavía a la edad que tengo juego a la pelota).
Pero el Santito está ahí, y si no me lo cargo al hombro, el santito no se mueve para ninguna parte ¡Vaya hombre!, ¡Qué payasada es esa!.
Tiene que ser un Ser Superior, que valga más que todos nosotros ¡Ese es Dios!.
Entonces Dios les dijo: Yo voy a hacer lo que ustedes no pueden, voy a abrir el Río Jordán, pero con una condición.
Déjeme decir: ¡Aleluya!. Porque Dios es tremendamente, cómo le diría yo… Juguetón.
Yo hago lo que ustedes no pueden hacer, pero no puedo hacer lo que ustedes pueden hacer. Jajaja
¿Qué, Dios tiene limitaciones?, ¡Vaya si no!. Dios también está limitado, hay que cosas que Él no puede hacer.
Entonces dijo: Bueno, yo abro el Río Jordán – ustedes no pueden, ustedes pasan por el Río como por tierra seca, pero yo no puedo hacer lo que ustedes, así que cada uno que pase por el lecho del río, saque una piedra, de acuerdo a sus fuerzas, póngasela al hombro o aquí, como quiera. Y camine con la piedra hasta el otro lado, y deposítenla allá, para que hagamos un Altar.
Y, otro ¡Aleluya!. Y todos los israelitas, jóvenes, viejos, viejas, chiquillos, chiquillas, todos los que podían caminar, levantaban una piedra de acuerdo a su tamaño, Dios no podía hacer eso, pero lo tenía que hacer el pueblo.
Y todos iban, unos fuertes con unas piedras grandes, y un chiquitito… con una piedrita chiquitita, crúcenla al otro lado.
¿Con qué objetivo?, con el objetivo de hacerme un Altar, de alabanza y de gratitud a Dios.
Y esa Expedición de cuatro países juntos, encontraron ese Altar, revisaron en la Biblia: ¡Claro!, ese es el Altar que el pueblo de Israel levantó a Dios.
Escúcheme, eso es lo que Dios nos pide a nosotros también, que cada uno colaboremoscon las fuerzas nuestras, con nuestras grandes o pequeñas capacidades, levante una piedrita y hagamos un Altar de sacrificio, para rendirle a Dios gratitud.
Josué les dijo al pueblo; Pastor, familia, hasta el último de allá: Sáquenme una piedrita del lecho del Río, grande, pequeña, ¡Ninguna va ha estar demás!.
Todo lo que usted con sus grandes o pequeñas fuerzas pueda llevar ¡No va ha estar demás!, ¡Todas las piedras serán usadas!, para levantar el Altar de gratitud.
Esta Expedición encontró el Altar de Gratitud, y cuando lo limpiaron y lo descubrieron, dice el relato que todos los Expedicionistas se postraron de rodillas, haciendo que ese Altar, siguiera siendo el Altar de la gratitud.
Tal vez ni sabe lo que significa esto, pero ponga su piedrita, no se quede como una Momia, no se quede como un muerto, ponga su piedra.
Yo no puedo gritar alabanzas, ni aleluya, porque no sé Señor, pero dentro de mi… Te doy gracias, porque hoy no trabajé, hoy el patrón no me dio órdenes, hoy no tuve que contratarme para nada, no tuve que ir al monte a buscar leña, no tuve que ir al pozo a sacar agua, ¡No hice nada!, sin embargo he comido, me he satisfecho, he bebido, me he trasladado hasta aquí.
Muchas cosas que otros no hacen, yo las he hecho porque Dios ha querido, Él hace el imposible.
Entonces, ¡Yo te doy gracias Dios!. NO soy un Palitroque ahí…- Tu no tienes ninguna obligación de darnos comida, darnos bebidas, darnos salud, darnos fuerzas - ¡El lo hizo por Él es Dios!.
¿Quiere ayudarme a levantar el Altar de gratitud?. Ninguno trabajó para comer, ninguno trabajó para disfrutar de todo lo que ha disfrutado.
Y ellos llevaron las piedras, ni una piedrita está demás, lo poquito que usted puede dar gracias, lo poco que usted puede ser agradecido.
La única cosa que no puede hacer es quedarse mudo. – Dios nosotros no hicimos nada, tu separaste las aguas, tu nos has librado, ¡Déjame levantar una piedrita!.
Allá en Villamontes vi a muchos hombres y mujeres que no les importaba (perdón por la expresión) un rábano el culto, ahí estaban.
¡Esa no es manera de ser agradecidos!. Así que levante una piedrita y deposítela….
-Lo que dice el viejo payaso es verdad, no hacemos nada para merecer todo lo que vivimos, por lo menos voy a decir: ¡Gracias!.
Si ella (tía) le enseña a su sobrino a decir: Diga ¡Gracias! - ¿Por qué no dice usted también?.
De el ejemplo de Gratitud. Yo no tengo mucha plata para acompañarlo, pero lo poquito que tengo voy a colaborar.
¡Colabore con gratitud!, ¡Sea agradecido!, ¡Levantemos un Altar de gratitud!.
Ninguno de ustedes puede sanar la poliomielitis de esa criatura, once años… ¿No les da pena mirar un bultito así?
No ve el dolor de un padre, de una madre, de una familia, de ver una criatura que parece de un año, tiene once años…
La poliomielitis se la está comiendo; ¡Dios puede sanarla! Y lo único que le pide a usted Palitroque, que le diga: ¡Gracias Señor!
Crucemos el río de la indiferencia, crucemos el río de la ingratitud, el río de la inconsecuencia, crucemos el río de ser de las personas que nunca reconocemos lo que Dios hace.
Ninguno es tan importante para que Dios esté obligado a darnos todo lo que nos da.
Ninguno es tan importante para que Dios se incline ante nosotros y diga: Acepta lo que te estoy dando éste día, ¡Somos o no agradecidos!.
Yo quiero agradecerte Dios. Y a ésta chica que está de rodillas, que ni sabe por qué está ahí, la vamos a librar de un diablo que la ha perseguido de muchos años, para que ¡Nunca más le den ataques!.
A otra chica por ahí… - Mira, no te conviene, dejá eso… ¡Sólo Dios conoce nuestros caminos!, ¡El lo sabe!, y lo único que nos pide es una piedrita de gratitud.
O es porque usted es “Palmira” que Dios le sanó a su marido, y todavía le dice: Te agradezco mucho que me hayas dado la oportunidad…
Seamos agradecidos - ¡Epilepsia, suelta a ésta niña!. Porque dices: Gracias Dios, ¡Nunca más tendrás ese ataque!.
Toque la pierna de esa criatura y sentí que virtud salió de mi.
Se ha acostumbrado a ser desagradecido, las personas desagradecidas se les da una sola vez, y después no se les da más por que no agradecen.
Pero tenemos que ser agradecidos. ¿Quiere ser agradecido?, quiero convertir éste culto en un grito de gratitud.
Por cada uno que llevaba una piedrita, esa piedrita cuando la descubrieron miles de años después, todavía era un Altar de gratitud.
Esa es la manera – Yo llevo mi piedrita de gratitud Dios. La gratitud es necesaria, eso a Dios le place.
Si usted está en éste culto como un muerto, ¡Mi Dios es Dios de vivos!.
Creyentes de Palos Blancos, cada uno de los que hemos venido a Palos Blancos, ponga su piedrita ahí, y levantemos un Altar a la presencia de Dios.
De ésta manera el Altar de la gratitud, y cada vez que usted le de gracias a Dios, estará construyendo un Altar a la gratitud, y él le dará más, de lo que Él tiene para usted, más de su poder.
Hermanos, si hasta los animales le agradecen a Dios, ¿Nosotros somos menos que ellos para no darle nunca las gracias?.
Y en ésta hora que descienda el Espíritu de Gratitud, para levantar un Altar.
Y entonces la sanidad estará en usted, y el favor de Dios, la bondad de Dios, la misericordia, el poder de Dios, estará en su vida.
Recuerdo la experiencia de una mujer; Tomó un taxi, que la llevaran a un Hotel, se bajó, sacó sus maletas del Baúl, se olvidó de su cartera con el dinero, con sus tarjetas Visa, con sus relojes de oro, anillos que estaban dentro.
El taxista miró y vio la cartera, la tomó y no se acordaba ¿Cuál era el Hotel, donde había dejado a la dueña de eso?.
Empezó a recorrer los Hoteles, a las dos horas y medias lo encontró – La mujer salió: ¡Ah!, encontró la cartera…¡Démela para acá!, se dio la vuelta y se entró.
El taxista se quedó…He gastado dos horas y media recorriendo la ciudad, y no me dio ni las gracias, ¡Nunca más voy a hacer eso!, de aquí en adelante cuando un pasajero deje algo de valor, me lo voy a guardar ¡Que me importa!, he gastado dos horas y medias hasta que encontré a la dueña, y no me dio ni las gracias.
Por la noche, la mujer salió para ir a cenar, la asaltaron, le robaron todo.
El taxista dijo: Bien hecho, por mal agradecida. ¿Será que alguien?, cuando usted está enfermo, cuando tiene problemas, alguien dirá: Bien hecho porque nunca le dio las gracias.
¿Cuánta plata va ha gastar en darle las Gracias?, ¿Cuánto esfuerzo va ha gastar en decirle: Gracias?.
¿Tiene tan poca cultura que no le da las gracias a Dios?. Pero en ésta noche: ¡Gracias Señor!.
No merezco todo lo que has hecho Señor, todo lo que me has dado. ¡Gracias!
Eso me posibilita comenzar a derramar el Poder de Dios sobre ustedes.
Dios puede hacer muchas cosas con aquellos que son agradecidos.
(Se derrama la gloria de Dios, se termina el culto).
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