"Sigueme"


Rvdo. JULIO ALVARADO F.                      
Santa Cruz, Sábado 11 de diciembre de 1993

"Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos"

Era la envidia de muchos, por eso lo criticaban, porque cuando una persona ocupa un puesto que otro anhela, generalmente lo critican y la critica viene por la envidia, y éste era muy criticado.

Tenía un puesto que cualquiera desesperaba por tenerlo, pero lo tenía él por sus capacidades, era un hombre ya formado, que tenía ya asegurado su futuro, trabajaba para uno de los patrones más solventes de la época, uno de los patrones que hasta hoy, después de dos mil años, sigue siendo grande.

La historia ó la biografía de su vida me dice, que él tenía una familia bien constituida, y no cabía ninguna duda que pertenecía a algo más que al termino medio de la gente.

Toda su familia no eran unos pelandrunes, unos pobres diablos, según decimos nosotros, y su apellido, era algo que funcionaba muy bien en cualquier parte, su muñeca al estilo nuestro era envidiable.

Hombre de confianza de su patrón, le habían confiado la oficina de la renta, y era él el Jefe de la renta, ó de los impuestos internos del país.

Su condición económica, moral, intelectualmente solvente, una persona que como muchos de nosotros quisiéramos llegar a una edad adulta, pero bien equilibrados, que no agachamos el morro a nadie, no un simple trabajadorcingo para salvar un sueldingo mensual, que no alcanza ni para vivir.

Este manejaba la plata y de esa manera vivía su familia, y en el estilo de su época, eran personas que sus hijos, sus dos hijos salían cada uno en su propio carro.

Un hombre bien, pero un día, un oscuro Nazareno ¡Aleluya!, mucho más joven que él, nunca se le conoció solvencia, tampoco se le conoció la universidad donde estudió, ni las amistades intelectuales que frecuentaban, no se le conoció los amigos de peso en la política, los únicos que le acompañaban eran unos dudosos hombres, que se habían ganado la vida pescando. ¡cuando no!, si escarbaban un poquito en su pasado, iban a encontrarlos que hasta asaltantes de caminos eran.

Este Nazareno, bajito, caminaba con un paso despreocupado, no le importaba mucho lo que de El dijeran, tampoco le importaba mucho dar buena impresión, pero un día se acercó al escritorio de éste hombre, y se lo quedó mirando: Mateo ó Leví, como usted quiera llamarlo, -Levantó la vista a El y El clavó su mirada penetrante en éste solvente funcionario público, y de sus labios brotó una sola palabra: ¡SIGUEME!, nada más, nada más.

No hubo un sermón, no hubo sonrisas, no hubo explicaciones, no hubo argumentos para tratar de convencerlo, de sus labios no salió ni una palabra más. Y ese Nazareno despreocupado, se dio la vuelta y se fue.

Cuánto demoró Mateo en renunciar a su puesto, en entregar sus libros, en echar por la ventana su futuro, en destruir la estabilidad de su familia, en romper los lazos políticos, económicos, intelectuales que lo ataban, la Biblia no nos dice, pero lo que nos dice la Biblia, es que esa palabra lo Transformó, no hubo ni explicación, ni promesas, no hubo argumentos para convencerlo, no los hubo, sin embargo la Biblia me dice, que él renunciando a todo, lo siguió.

Eso fue lo que me dijo mi compañero ahora que les dijera a ustedes, traje la Biblia y algunos fueron testigos, pero él me dijo: Diles esto, eso fue.

Me gustaría encontrar ahora, algunos, algunas, y mirarlos: ¡SIGUEME!, ni una explicación, ni un argumento, ni una razón: ¡SIGUEME!.

Y a él no le importó lo que decía su familia, ¿Cuál sería el futuro de sus hijos y de sus dos hijas?, a él no le importó, ¿Con qué me voy a ganar la vida?, ó ¿Qué van a decir de mi mis amistades políticas?, ¡lo largó todo! ¿Me oye?.

¡Lo largó todo!, rompió todos los lazos, cortó todas las ataduras y ahí se fue, tras un Nazareno despreocupado que no le importaba lo que de El dijeran, que parecía que no tenía futuro, porque cuando le preguntaron ¿Cuál es tu solvencia económica?, El dijo: "Las aves tienen nido, las alimañas cuevas, yo no tengo, ni otra cosa, yo no tengo nada, ¡Sígueme!.

Y no hubo nada tan importante, no hubo nada tan grande, tan fuerte, ni poderoso para que lo retuvieran a Mateo, él rompió con todo, él lo siguió.

Se me ocurre clamar, porque no era palabra mía ésta, ¡Déjame encontrar a ese Mateo, hombre ó mujer, en ésta noche aquí!, que levante su vista, de las cosas que lo ocupan diariamente, que levante su cabeza de lo que tiene por delante para hacer y las clave en ese hombre despreocupado.

Que no se preocupe de casa, de comida, de ropa, de amistades, de seguridades humanas, simplemente le dice: ¡SIGUEME!.

Me gustaría encontrar a ese, que no sé si le reclamó: ¡Tantos años te he servido y no tengo ni dónde vivir ahora!, ¡Renuncié a todo y me quedé con nada!, ¡Me aparté hasta de mi familia y ahora ¿Qué tengo?!, ni tu amistad, porque tu te fuistes, ni te preocupaste de mi.

No lo dice la Biblia, la Biblia no lo explica, si no que solamente dice que se levantó de donde estaba y lo siguió.

Y ese es el fin del negocio: Se levantó de donde estaba y lo siguió, a igual que el hombre de Juan 5, se levantó desde donde estaba y lo siguió: No tienes que hacerlo, no tienes solvencia, está contra las leyes, está contra la sociedad, está contra todo; Yo no sé, lo único que sé, que el mismo que me sanó me dijo: ¡ANDA!.

¿Y tu familia?, ¿y tu futuro?,¿y la proyección que tu puedes tener? - ¡No sé!, ¡No sé!, pero ese Nazareno me dijo: ¡SIGUEME! y yo no me puedo quedar. ¡SIGUEME!, llenó mi vida, ¡SIGUEME! cambió mis deseos de tener una meta para allá, de llenarme de títulos por acá, de tener amistades por allí, de hacer amoríos por acá, ¡SIGUEME! ¡Cambió mi vida!.

- ¿Qué vas a conseguir?

- No sé

- ¿Qué te prometió?

- Nada

- Pero ¿A dónde vas a ir?

- Ni idea

- ¿Dónde vas a llegar con esa decisión?

- Ni lo pensé

- Entonces, ¿Qué estás haciendo?

- SIGUIENDOLO

- Te vas a morir de hambre

- Posiblemente

- Vas a andar desnudo

- Puede ser

- No vas a tener zapatos para ponerte

- Es posible

- Y ¿Cómo vas a sostener tu familia?

- No lo he pensado

- ¿Dónde los vas a llevar a vivir?

- ¡No, no, no!, no se me metió en la mente, lo único que sé que El me dijo: ¡SIGUEME!.

- ¿Dejarás tu escritorio?, ¿Dejarás tu oficina?, ¿Dejarás el sueldo que ganas con los romanos que es lo más grande que existe?

- No me he puesto a hacer una evaluación de lo que gane ó pierda, lo único que yo sé es que El me dijo:¡SIGUEME!.

¿Perderé oportunidades, me haré más viejo ó vieja y me quedaré sólo? ¡No se!, El me dijo: ¡SIGUEME!.

No me ofreció un futuro mejor, no me ofreció una casa más linda, no me ofreció nada, me dijo:¡SIGUEME!.

- ¿Y sólo eso?

- ¡Aja!, Sólo eso

- ¿Pero no prometió cuidar de ti?

- ¡No!

- ¿No te hizo ninguna promesa?

- ¡No!, sólo ¡SIGUEME!

- Es muy poco para renunciar a todo, y cambiar de vida.

- ¡Si!, para usted, pero para mi es Todo.

Ud. tal vez piense y quizás con lógica, que es muy poco para cambiar de vida, ¡Está bien!, pero es que a usted no le dijo: ¡SIGUEME!, y a mi ¡Si!.

- ¿Te volvistes loco?

- Lo he pensado yo también

- Te has hecho irresponsable

- Así yo lo veo

- Dejastes de ser esa persona que eras, consecuente, que medía las cosas.

- Así es como me analizo, pero ¡Lo sigo!, El me dijo; ¡SIGUEME!, y eso cambió mi vida, no tengo nada más para decir.

- Pero ...

- El no dijo: Pero, El dijo: ¡SIGUEME!

- ¡Razona!

- El no dijo: ¡RAZONA!, dijo: ¡SIGUEME!

- ¡Despiértate! ¡Ubícate!

- No lo dijo El, El dijo: ¡SIGUEME!

Usted puede decir lo que quiera, usted puede argumentar lo que quiera, usted puede decirme todo lo que quiera, y yo le voy a oir, pero son palabras suyas El me dijo ¡SIGUEME! y yo no lo voy a seguir a usted, y a usted, y a usted, yo lo voy a seguir a El y El me dijo: ¡SIGUEME!.

Me ha dicho mi compañero, y yo me sorprendo: "Si alguien escucha ¡SIGUEME!, y eso llena su vida, no pregunte, no argumente, no quiera saber, no dice: Supongamos, tampoco "Y si ..." simplemente llena su vida y sigue; Esta es la gente que yo ando buscando, esa es la gente que yo necesito, esa es la gente que me ha obligado a hacerme persona. ¡Busco a esos!.

Yo concluyo el culto con esto, el resto es suyo: Puede tener toda la noche en la presencia de Dios, haga como sienta, en el intertanto a toda la congregación que por la razón que fuere se quedaron allí, ayúdenme a decirlo: "Yo oí al Salvador decir, ¡Sígueme, sígueme! ..." (canta el Señor).

Y a todos y cada uno les dejo en la presencia de Dios, y con lo que El aquí, al abrir la Biblia, cambió para ustedes, los dejo con ello.

Tengan muy buenas noches.