"Te Seguiré Señor"


Rvdo. JULIO ALVARADO F.                     
Villa Adela, Domingo de 1995 (noche)

Era hijo único, responsable, sus padres le habían confiado todos los trabajos de la familia, tenían tierras etc.

Cuando por ese lugar pasó el Profeta Elías, Dios le dijo, que ese era el hombre que lo iba a suceder.

Sacude el manto en dirección de Eliseo y Eliseo sufrió una transformación: "Mi Señor, te seguiré", nadie aprobó esa decisión, le dijeron que era mal hijo. Pero destruyéndolo todo se fue tras un hombre que no le ofreció nada, ni le aseguró el futuro.

Nadie lo aplaudió, nadie le dijo: "Seguí hermano", otros que eran religiosos profesionales, movían la cabeza; por seguir al profeta más temido, difícil de carácter.

Elías tenía fama de ser un hombre difícil, hacía caer fuego, etc. Eliseo no era el primer siervo, Elías tenía un carácter horrible. Eliseo consciente con todo, educado, había decidido seguir a Elías.

Cambió la abundancia de la casa, todo lo dejó por seguir a Dios; Lo cambió todo por ser un esclavo.

Lo único que hacía ahora, era echarse al hombro todos los bultos del profeta.

Jamás habló, nunca le dio un mensaje.

Y así, comenzó a seguir al más terrible de los profetas; pasaron los años, Eliseo seguía fiel, pero lentamente todos los criticones comenzaron ha admirarlo: -¡Está durando Eliseo!.

No registra la Biblia que había mirado atrás.

Pasó el tiempo y creció la fama de Eliseo, fiel, leal; por donde iban, crecía la fama, haciéndose viejo, su fama trascendió las fronteras. ¡Qué hombre más fiel!.

Admirando al Profeta, pero admirado mucho más Eliseo.

Un día, él acostumbrado a ver al profeta en oración, un día sorprendió una conversación que tenía Elías con un ser celestial, y supo que su Señor Elías, tenía los días contados en la tierra.

Eliseo comenzó a clamar a Dios: "Ayúdame a que éste último tramo no le falle, que sea mejor que antes".

Yo lo imagino, después de acostarse, él brotando abundantes lágrimas, clamaba, lloraba anticipadamente su tristeza, quería ser fiel, hasta el último instante.

Un día: - Eliseo, querido muchacho, aquí hay una congregación de hermanos, Sé tu el Pastor de ésta congregación.

Yo me imagino a Eliseo: ¡No compañero!, ¡no profeta!, ¡no!, yo no te he seguido para quedarme aquí, con congregación, con plata, con casa, con movilidades, para eso yo me hubiera quedado allá; Así que ¡Vive Jehová y vive tu alma que yo no te dejaré! No quiero cosas terrenales.

Se fueron; - Eliseo, corolario mío, Dios me dijo que pase más adelante, así que es mejor ¡Quédate!.

Eliseo:- Perdona mi Señor, pero yo no te dejaré, mi fidelidad no es por conveniencias, no por ganancias, mi fidelidad es de alma. ¡No te dejaré!, ¡Te seguiré!, mi decisión es irreversible. Te voy a decir algo Elías, ¿si?, ¡No te voy a dejar!, nadie me quitará el privilegio de servir al hombre más grande de la tierra. Todo lo corté por seguirte, lo único que me importa es seguirte.

Y llegaron al Jordán, llegaron a la ribera. - Eliseo, Dios me mandó cruzar al otro lado ¡Quédate aquí!. Eliseo miró para atrás, allá estaba el arado, los padres llorando para que no se vaya, vio todo su pasado y dijo: ¡No tengo vuelta!, si hay que pasar al otro lado ¡Yo voy a pasar contigo!. Si hay que pasar la materia, si hay que romper con todo ¡Lo romperé!, no me amedrenta la vida, no temo a la muerte, lo único que temo es perderte, y ¡Yo te seguiré!, iré adelante, iré contigo.

Elías se pone serio y se enoja: Te quedas aquí, Dios me dijo que iba a ser arrebatado. Eliseo lo mira, lo sabía y seguro de que iba a pasar; Yo he venido hasta aquí, no te voy a dejar ahora, nada me va ha detener, ya estoy muy adelante, me he atrevido mucho, no tengo retroceso, mi vida sólo tiene futuro.

Más adelante, - Querido Eliseo, ya me voy; pídeme lo que quieras. Y Elías escuchó asombrado el resumen de la vida del más fiel y leal, de su siervo: ¡No quiero bienes materiales, no quiero fama, no quiero familia, jamás pensé en amoríos, nunca pensé en la atracción del mundo, no estoy ligado a las cosas materiales, nada jamás me entusiasmó, no me atrajo nada del mundo, no quise tener dinero, no fui a un bar, nada, no quise nada, sino sólo seguirte. Porque yo quería llegar a éste lugar; quiero tu poder, nada más, quiero ser la prolongación de tu vida, quiero ser la continuación de tu ministerio, y quiero algo más: Quiero tu poder y mi unción, una doble porción.

Elías se lo queda mirando, empieza a temblar, y allí en su corazón, acostumbrado ha hablar con Dios, dice: Mira lo que me pide, y yo lo imagino al profeta viejo, con su larga barba blanca, sin cabellos en la cabeza, agotado y temblando, alzar los ojos y decirle: Padre, mira lo que pide Eliseo, - y yo imagino al Padre. No decir ni una palabra, sino que...y en ése gesto: "Dale lo que pide, se lo merece, es fiel, ha sido fiel como nadie, y para los fieles hay todo; dice la palabra: que para los fieles hay lo que es solamente mío.

La Corona de la Vida es para los fieles ¿Qué es que le des doble porción de poder?, él se lo merece, llegó hasta aquí. Nunca murmuró, nunca fracasó, nunca fue vencido, nunca retrocedió, nunca se puso descontento, jamás le escuchamos una queja, él me ha seguido, él te ha seguido, él te ha obedecido, él me ha obedecido. - Así que dale lo que quiere, porque es fiel ¡Lo merece!.

Y antes de concluir ésta parte, yo voy ha hablar con usted, para el que cree y es fiel, porque creer es fidelidad, Dios tiene todo para darte, ¡Pídeme lo que quieras!.

Elías se vuelca; Eliseo muchacho me has pedido una cosa muy difícil, pero te voy a poner una condición; no basta la fidelidad, no basta la lealtad, quiero saber si tu tienes visión espiritual; Si me ves cuando sea arrebatado, todo lo que me has pedido, toda oración, toda petición, todo anhelo, toda súplica, te serán respondida. Te serán respondidas, si ves más allá de la materia, si puedes ver detrás de la materia, lo que hay espiritual, todo será tuyo.

Y esto para los muy perfectos, una cosita muy aparte, para aquellos perfectos que con mente espiritual ésta noche me están escuchando; No basta ser fiel, no basta que no hayas criticado, que no hayas murmurado, que no te hayas quejado, no basta, pero si ves lo que hay detrás de éste cuerpo de carne, si ves lo que hay detrás del velo; Todo lo que quieras será echo. (Esto sólo para perfectos).

Están hablando y desciende un carro de fuego y arrebata a Elías; ¡Carro de Israel y su gente de a caballo!, ¡Padre mío!, ¡Padre mío!.

Y yo recuerdo que en mi vida, durante muchos años, clamé a Dios y oré sobre la Biblia, ¡Revélame Dios! ¿Por qué Eliseo clamó así?, y un día Dios vino a mi y me dio la verdad de lo que había querido decir Eliseo.

¡Padre mío!, Creador mío, Formador mío, Predestinador mío, Guiador mío, Protector mío, Sustentador mío, Ayuda mía, Vida de mi vida! ¡Padre mío!, Formador de mi vida, si tú me dejas quedaré huérfano, nadie me protegerá, ¡Padre mío! ¡Yo soy tu hijo!.

Carro de Israel, Fortaleza del pueblo, poder de la iglesia, unción de los predestinados, poder de las vidas, bendición de todo el pueblo, ¡Te estás yendo!.

Carro de Israel, te estás yendo, si tu te vas el pueblo se queda sin poder, sin unción, sin que digas la palabra. Carro de Israel y su gente de a caballo, se va el Espíritu, se va la unción, se va la inteligencia, se va la sabiduría, se va todo, quedamos desprovistos.

Elías escucha desde el carro, y yo lo imagino, tomándose y mirando al pequeño siervo; Se quita la capa otra vez y se la lanza para abajo.

Cuando Eliseo llorando se tira al suelo y clama a Dios, y vuelve a abrir los ojos, no ve el carro de fuego, no ve a Elías, no ve nada, sólo está el Manto de Elías.

Tomó el Manto, lo dobló, y por primera vez en ese Manto, humilde muchacho se revela otro carácter, toma el Manto de Elías, su carácter es transformado, ya no es el mismo, y con el Manto golpea las aguas y la golpea con furia.

Nunca había sido así, jamás había tenido esa reacción, y cuando golpea las aguas, una rebeldía viene a él, ¿¡Dónde está el Dios de Elías!?, ¿Dónde está el Dios de Elías?.

Los que estaban mirando a la otra ribera, vieron ese carácter rebelde, que nunca había demostrado Eliseo y vieron a las aguas ¡Oh, espanto! ¡Oh, asombro prodigioso! se comienzan a abrir las aguas, y en la otra ribera, las rodillas se comienzan a doblar.

Miran a Eliseo, El Espíritu de Elías está sobre El, y cayeron de rodillas. Y le hago notar que en Israel no se inclinarían jamás ante nadie, que no fuera ante Dios, pero ahí los tiene a todos de rodillas, adorando a Eliseo.

Y la respuesta: ¿Dónde está el Dios de Elías?, El Dios de Elías había entrado en el siervo suyo, había entrado en el más leal. Ya no sería Eliseo, de ahí en más, el Dios de Elías, no el ministerio de Elías, no el poder de Elías, El Dios de Elías había entrado.

Y le hago un nexo ahora, también el Padre de éste pueblo se está yendo, el carro está preparado, ya uno de mis hijos está camino a Israel, en éste mismo momento.

Ya el carro está listo, pero el Dios de éste, su voz, El Dios de éste su Formador, puede entrar en los fieles, aquellos que están en ésta noche aquí, no siguiendo riquezas, no siguiendo bienes, casas, muebles, plata, sino siguiendo algo más grande. ¡El Dios mío puede entrar en ustedes!.

Y el fin de mi mensaje; Las aguas se abrirán, y entre Antiguo y Nuevo Testamento, te irás revelando tú, un predestinado fiel y leal, merecedor de que Dios viva en ti.

Puedes conmigo, predestinado fiel y leal levantar el Manto de Julio, ¿Dónde está el Dios que ha sostenido a éste pueblo? y Él será en ti, para vivir en ti.

Este es el fin de mi mensaje: "Dios quiere vivir en sus fieles".