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"Veo Venir A Dios"
Rvdo. JULIO ALVARADO F.
Veo venir a Dios, el eterno apoyado en su báculo de eternidad, rumbo al pueblo que ama. Romántico de lo eterno, poeta de lo sublime de lo incomprensible.
He ahí viene mi amado saltando de monte en monte, sus pies ligeros como el ciervo, sus manos destilan amor.
Pero cuando se acerca a la morada de su amada, he aquí que sus cabellos están húmedos, vengo de muchas noches, de muchas intemperies, de mucho vacío, ¡ábreme amada mía!, he transitado edades de profeta, noches de leyes mosaicas, de iglesia primitiva de Efesos a la Odisea.
He pasado por el oscuro rocío del oscurantismo, pero no me he levantado, cuando ha llegado el alba del profeta de la palabra hecha materia.
Me subiré a tu carro y le diré: Toma la rienda amado mío que para donde tú dirijas este carro de fuego nosotros iremos.
Me rindió tu amor, ya me desarmó tu eterna presencia, tu amistad me derroto; Heme aquí dócil instrumento de tus deseos, sencilla obra de tus manos amorosas, haz de mí lo que te plazca, manda en mi ser que el gozo de mi vida será mimetizarme, identificarme contigo, hasta que por fin los ángeles, los hombres, los demonios puedan decir: tu y yo somos una cosa.
Quien puede resistir el esplendor tuyo mi amada, el atractivo que reúne todos los amores tuyos, prosterno mi alma y te digo, dueño de mi vida, mi privilegio es descubrirte silenciosamente encontrarte y saber tu presencia cambia mi ser.
Te miro no puedo contener las lagrimas que ruedan por mis cansadas mejillas y quisiera unirlas a las lagrimas de los otros y hacer una sola gran perla y ofrecértela a ti como una obra magnifica de rendición.
Oración
¡Mi Padre y Señor!...... Mi Padre.....Mi Padre ....¡Padre Mío! Si pudiera comprimir en un acto de deidad lo imposible con lo posible y reunir el sentir de las almas predestinadas esta noche fervorosa e indiferente y hacer de todos un solo gran sentir que llenara mis manos con delicadeza, con ternura, pisando en puntilla, me acercaría a ti y al igual que las lágrimas temblorosas, temblaría todo mi ser y te diría: Extiende tu mano, se perlas con esta perla, que son las lágrimas de todos los predestinados que diste en Cristo Es La Respuesta.
Se cumplirá el milagro de todo lo sublime, pero en esta noche, haz un milagro mas pequeño....Te ruego, o déjame hacerlo a mí si es tarea de hombres, déjame tomar el sentir de todos los que me aman, de todos los que amo ¡déjame hacerlo uno..... déjame hacerlo uno! (lo dice llorando)
¡Déjame!, borrar tropiezos, malos pasos, pensamientos y sentimientos equívocos y decirte: mira este sentir ¡Padre Mío, mira este sentir! ¿no te parece perfecto?
Entonces este culto será casa de Dios, puerta del cielo, ocurrirán los milagros, los prodigios, y tu allá en la puntita celestial miraras con beneplácito a estos esforzados caminantes que no se han arredrado ante nada, aquí estamos, ¡Eterno, si te sirve nuestra nada, aquí te diremos con mucho valor, llegamos hasta aquí te seguiremos donde quieras!.
Que conmigo no son muchos en esta iglesia que tienen mi mismo sentir no vacilan en derramar sus voces en alabanzas y quizás así las piedras abran su boca y las momias resuciten.
Tal vez así saldrá el mundo de los corazones, saldrá el dominio de la carne de los predestinados y quedara un espíritu, un fluir.
¡Dios aunque sea cinco… dame cinco que tengan mi espíritu esta noche… aunque sean cinco Dios!, porque todo el gran resto les importa nada y aquí lo veo y allí están… pero entre todos que haya cinco, Dios; si hay esos cinco podré hacer el estanque de Bethesda.
Entonces a igual como la visión de Ezequiel, si las ruedas caminaban para allá, por ahí va la unción con las olas, donde caminaban iban juntos porque tenían el mismo Espíritu, dame cinco que tengan el mismo Espíritu aquí Dios de aquí arriba y de allá abajo si los hubiera, con mi voz cascada y el lacerante dolor que me acompaña las 24 hrs.
Quiero decirte con toda mi alma: ¡ETERNO!...
(el Señor canta yo te Amo).
Y si hubo los cinco que tanto anhela mi alma comenzaremos a revolver las aguas para traerlo a ti hecho materia, para restaurar a estos cojos que necesitan de ti; hay esos unos, hay esos cinco.
Se niega el derecho que le corresponde a descansar, se niega a si mismo, el derecho que le corresponde como jefe, como líder, guía, dueño de casa, renuncia a todo eso, se niega a todo ello, y se queda como el más humilde de los siervos, si quizás Dios se apiade esta noche y me utilice.
Cuando podría dar un grito, callo, cuando podía dar una orden, ruego, cuando podría tomar unas determinaciones, suplico. ¿Habrán esos cinco?, heme aquí Dios y como dijimos en cultos idos, yo te seguiré en el huerto por la vía dolorosa, no me achicaron los dolores y los tormentos ninguna cosa subyacente, yo te seguiré, te seguiré igual, pase lo que pase caminare contigo, y no me pidas que te deje, porque prefiero que muera tu alma y la mía pero no te dejare y eso y sólo esos que tienen mi sentir me gustaría alinearlos aquí en delante de ustedes, de los ángeles, del mundo y los demonios para decir…
(Haré lo que el me diga…) se canta.
Si estuvieran ellos y se alinearan conmigo, que vean los ángeles, que mire el mundo, que tiemblan los demonios, hay quienes perdemos voluntades, deseos, propósitos, anhelos, haremos lo que el dice nada más nos importa.
¡Si hubieran esos cinco Dios¡....Dámelo para tu gloria…
(Haré lo que el me diga…), (No lo que quiera hacer…), (Yo le seré amigo…).
Quiero hablarle de cosas de mi tintero, espero que sirva. Le llamaban el Guía Espiritual; en toda la colonia era conocido con ese nombre y nadie le había visto el rostro, vivía arrinconado en un cuartito oscuro y de la mañana a la noche había un romerío de gente, que desfilaban en busca del consejo de el Guía Espiritual.
Todos sin excepción de: condición, edad, sexo era recibido por el guía, pero sólo llegaban hasta la puerta del cuartito y escuchaban una voz de dentro que les decía: cuéntenme sus problemas y no les permitía entrar, sino, desde la puerta les hablaba.
Cuando terminaban de contarle sus problemas, el les decía: esta es la solución, la vida esta en ti, nivela cada minuto y tus problemas serán resueltos, no dejes que ni un minuto de tu vida se escape, vívela.
Un día una señorita llego donde él y la voz le dijo: cuénteme su problema, “mi problema es que no me conformo con oír una voz yo quiero ver tu rostro”. Y por primera vez en muchos años se escucho una frase mas de lo tan acostumbrada: “tu problema es… y ésta es la solución”.
El dijo si tu ves mi rostro conocerás mi historia y a nadie se lo he permitido, pero ella porfío y porfiando penetro en el cuartito oscuro y cuando se acostumbro a la oscuridad del cuartito vio al dueño de la voz.
Era un leproso carcomido por la lepra, ya como un cadáver, sus mandíbulas al aire, destruido, casi no le quedaba forma a su cuerpo. El guía espiritual no era más que una voz metida en una calavera, se lo aplico a la escritura, dice: ¡Si hoy oyeres mi voz no endurezcas tu corazón!. Pero muchos quieren conocer el rostro de esa voz ¿para qué?, cuando lo conozcan, cuando conozcan al dueño de la voz, se van a llevar la misma decepción que aquella señorita curiosa.
Porque cuando conozcan al dueño de la voz, no será un hombre que irradia luces, relámpagos y truenos doquier, no salen de sus manos fulgores y de sus manos blancas fuego, el dueño de la voz no es más que un hombre que ha cargado con tus culpas, con tu debilidades, con tus tropiezos y caídas y ha metido la vida dentro de ti, dándote poder para resolver tus problemas, dándote capacidades para ser más que vencedor. La decepción que se llevó la señorita fue saber que la voz estaba dentro de una calavera y un hombre casi sin vida.
Cuando tu conoces al dueño de la voz lo desprecias porque no es más que un hombre, pero siempre fue un hombre, ¿tu lo sabes?. Y al Dios ignoto tras las estrellas, al que tu clamas, no es mas alto que yo, no es mas fuerte que yo, no es mas bello que yo, porque ¡El y Yo, somos la misma persona!.
Cuando ella miro al dueño de la voz, el le dijo: voy a hacer un acto de poder y que mi rostro de ti se borre, para que mi voz te acompañe hasta la Eternidad. Y se lo aplico y termino; si yo no aparezco más por este púlpito y no ven más mi rostro, este cuerpo que tantos les tiene cansado y tantas de alma desean que desaparezca, para poder hacer su vida como la han planificado, si no aparezco más… “Que mi voz te guíe hasta donde te espero”.
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